Peligro en el rompeolas de San Vicente de la Barquera

A pesar dela prohibición, la imagen muestra como una persona se adentró el sábado en el rompeolas para ver el oleaje./Javier Rosendo
A pesar dela prohibición, la imagen muestra como una persona se adentró el sábado en el rompeolas para ver el oleaje. / Javier Rosendo

Cuando se cumple un año de la muerte de dos personas en este lugar, muchos visitantes se siguen saltando las normas y se cuelan para ver los temporales

VICENTE CORTABITARTE SAN VICENTE.

El fenómeno del temporal 'Hugo' y sus efectos en el mar han vuelto a servir de triste reclamo, este fin de semana, para que numerosas personas se acercasen al peligroso rompeolas de San Vicente y superasen sus barreras. Una imagen que vuelve a la retina de los barquereños justo un año después de que dos personas perdieran la vida en este lugar, por lo que de poco parecen haber servido las indicaciones de peligro, cierres metálicos y prohibición del paso que se refuerza en invierno.

La foto tomada este mismo fin de semana en la barra ilustra claramente como, a pesar de las indicaciones, las personas que pasean por el puerto hacen caso omiso a las prohibiciones y se adentran en las zonas de paso restringidas.

El pasado sábado, en plena actividad del temporal marítimo como consecuencia de la ciclogénesis explosiva 'Hugo', diferentes personas se adentraban en el rompeolas de San Vicente de la Barquera ante la vista de todos, a pesar de encontrarse con las puertas cerradas y la señalización del peligro por el oleaje.

Coincide que esta imprudente actitud - que se puede contemplar de manera habitual en este conocido paseo portuario- se producía casi un año después de que dos personas perdiesen la vida en este lugar arrastradas por una gran ola. Cabe recordar que sólo una de ellas fue rescatada inicialmente con vida, pero fallecía poco después en el hospital a consecuencia de las graves heridas sufridas, mientras que la otra permanece desaparecida desde entonces.

Más cerca en el tiempo se recuerda otro accidente menor, y que tuvo lugar el pasado 21 de enero, cuando una pareja se coló en la barra y el chico fue arrastrado por una ola. En esta ocasión, el joven logró agarrarse a una roca y ser rescatado por un surfista que lo vio desde Merón.

Una imagen que los vecinos ven repetirse con demasiada asiduidad, sobre todo con los turistas. Todo ello, a pesar de que desde la Consejería de Obras Públicas se han adoptado todas las medidas posibles para evitarlo, tanto con el cierre del espigón con una portilla metálica, como con la señalización que, tras lo últimos incidentes, se ha reforzado con nuevas indicaciones que, como se ha podido observar, siguen sin resultar efectivas ante la imprudencia.

Paradojicamente, esta situación contrasta con la demanda de muchos barquereños que se quejan del exceso de celo de Obras Públicas por mantener cerrado el espigón en días de buen tiempo, impidiéndoles así disfrutar de uno de los paseos mas atractivos y turísticos de San Vicente.

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