Encuentran en Sierra de Ibio a tres perros desaparecidos en Córdoba tres días antes

Los tres perros cordobeses, en el local habilitado por el Ayuntamiento de Mazcuerras para guardar los canes. /DM .
Los tres perros cordobeses, en el local habilitado por el Ayuntamiento de Mazcuerras para guardar los canes. / DM .
Mazcuerras

Los dueños de los perros apuntan a que «tuvieron que robarles y traerlos hasta aquí por algún tipo de venganza»

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEAMazcuerras

'Zapatones', 'Perico' y 'Cristiano' son los tres perros de Córdoba que el pasado miércoles aparecieron en Sierra de Ibio (Mazcuerras) y cuyos propietarios fueron localizados gracias al microchip que llevaban los animales. Una historia con final feliz, pero llena de incertidumbre la de la cordobesa Esther Morillo, vecina de una urbanización denominada Las Jaras, a 20 kilómetros de Córdoba capital, dueña de tres perros que el pasado lunes desaparecían de su casa y que fueron encontrados dos días después en el pueblo de Sierra de Ibio, donde se ocuparon de ellos hasta el sábado, cuando los propietarios acudieron a buscarlos tras ser avisados por la Policía Local de Cabezón de la Sal.

«Así fue, como sucede en las películas, pero de verdad», explicaba Esther este lunes por teléfono. Con un marcado acento cordobés, contaba cómo el lunes de la semana pasada abandonaba la casa donde reside su pareja, con quien comparte los animales, alrededor de las ocho de la mañana para acudir a su lugar de trabajo. «Solemos irnos juntos a trabajar y pasamos todo el día fuera, por lo que dejamos a los perros en una cochera de unos 200 metros cuadrados y también tienen el patio con el jardín (de otros 300 metros) para moverse y jugar», asegura. Algunas veces, el yorkshire, un perro que Esther adoptó tras encontrarlo abandonado hace un año, «sale y entra en el recinto a su aire, pesa tres kilos y nunca se ha perdido», dice su dueña. Los otros dos animales son podencos, uno vive con la pareja desde hace tres años y el segundo desde hace tan sólo dos semanas, «no saldrían nunca de casa solos». Por ese motivo, lo primero que pensó Esther cuando el pasado lunes llegó a casa y vio que los perros no estaban «es que nos los habían robado, porque no son perros que se marchen solos así como así». Aunque no se explica muy bien por qué y para qué. «No son de raza, ni golosos en ese aspecto para nada, son normales y corrientes», insistía. De hecho, el podenco nuevo, 'Perico', «tiene doce años, está sordo y lo hemos adoptado para que tenga una vejez y una muerte digna». Es el único del que la dueña puede dudar, «porque aún no le conocemos bien, pero tampoco creo que se haya ido».

A pesar de todo, la pareja se pasó esa y las siguientes dos noches buscando a los animales. «Contacté con un grupo de animalistas porque yo sabía que no se habían escapado, que a nuestros perros se los había llevado alguien», decía ayer todavía compungida.

«Pensé que los habían robado, porque no son perros que se marchen solos así como así» Esther Morillo | Propietaria de los tres perros

El tiempo seguía pasando y la pareja no daba con los canes, motivo por el que el miércoles decidió acudir a poner una denuncia. Fue justo entonces cuando se produjo la llamada de la Policía Local de Cabezón de la Sal. «Nos dijeron que nos habían localizado por el microchip de los perros, que habían aparecido los tres juntos en un pueblo de Cantabria, y ya me dirás cómo los animales van de Córdoba a Cantabria en dos días».

Fueron unas vecinas de Sierra de Ibio las que se encontraron a los canes el pasado miércoles, quienes se pusieron en contacto con el alcalde, Francisco Javier Camino, que a su vez contactó con la Guardia Civil y la Policía Local de Cabezón de la Sal. El Ayuntamiento puso un recinto a disposición de los canes mientras se efectuaban las labores necesarias para localizar a los dueños, a quienes se telefoneó el miércoles. Desde entonces, el operario municipal Julio Rivero se encargó de darles de comer y de ir a visitarles cada día hasta el sábado, en que acudieron a buscarles el hermano de Esther, la propietaria, y un amigo suyo. «Eran tres perros solos, muy buenos, de raza», explicaba este lunes Julio, que todos los días acudía a cerciorarse de que los animales estaban bien. Algo por lo que Esther está «tremendamente agradecida». A Julio, al alcalde de Mazcuerras y los miembros de la Guardia Civil y la Policía Local, «porque se portaron muy bien y han cuidado de los animales como si fueran suyos», confirmaba este lunes.

«Eran tres perros de raza, que se portaron muy bien y a los que cada día dábamos de comer» Julio Rivero | Operario municipal

Con respecto a las causas, todos los implicados apuntan a que «tuvieron que robarles y traerlos hasta aquí por algún tipo de venganza». La dueña de los perros cree que se trata de un vecino que ya la ha denunciado a ella y a su pareja porque los animales ladran cuando ellos no están. «Tiene que ser alguien que se dedique a viajar, porque de Córdoba a Cantabria no se va así como así», dice. Que se lo digan a ella, «que estoy feliz, porque los hemos recuperado, pero la broma me ha costado 400 euros de viaje y un disgusto».

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