Roban las mesas de la joya de la Corona

El jefe del Servicio de Montes de la comarca señala una de las zonas donde se ha robado una mesa / Javier Rosendo
Comillas

El jefe del Servicio de Montes de la comarca alerta sobre los actos vandálicos que se vienen produciendo en las zonas recreativas

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEA

El Monte Corona es el pulmón verde de la zona occidental de Cantabria, el motor económico y el gran desconocido. Lo asegura el jefe de Comarca del Servicio de Montes, Severiano Arenal, quien llama a la cordura y al civismo, tras haberse encontrado con que en los últimos meses, han robado siete bancos de las zonas recreativas y utilizado, entre otras cosas, un panel informativo para prender las barbacoas. Su preocupación ha hecho que encienda la voz de alarma y descruce unos brazos que nunca dejan de trabajar. «El problema que hemos detectado es el vandalismo que se ejerce en las áreas recreativas del monte, ya que han robado siete mesas cortándolas con una motosierra y supongo que se las llevan al jardín de su casa», asegura. Deduce también «que una sola persona no puede hacerlo, pero llegan tres con una motosierra y una furgoneta y en media hora, ha desaparecido otra mesa».

«Hemos detectado que en las áreas recreativas del monte se ejerce vandalismo» Severiano Arenal. Jefe de Montes de la comarca

Esta triste realidad tiene preocupados a estos guardianes del bosque. El último robo se produjo pocos días antes de la fiesta de San Antonio, hace como tres semanas, «por lo que quiero poner el foco sobre este tema, porque quizá alguien, algún vecino, se ha dado cuenta de que su vecino tiene una mesa nueva en el jardín que se parece mucho a la que ha desaparecido del Monte Corona». Un Monte, informa de paso Severiano, «que ocupa ahora mismo 2.400 hectáreas y pertenece a cinco términos municipales, Cabezón de la Sal, Udías, Valdáliga, Comillas y Ruiloba». De las 2.400 hectáreas, hay arboladas más de 2.000 y otras 300 hectáreas son fincas. La propiedad de los montes es en su mayoría de las juntas vecinales, cuyos ingresos provienen de la madera fundamentalmente. En el caso de Cabezón y Udías, el monte pertenece al Ayuntamiento.

«Lo único que hace falta es gestión y ordenación»

Explica Severiano Arenal que, tradicionalmente, el Monte Corona siempre ha sido un monte productor. En los años sesenta, se eliminaron frondosas de robledales del monte y se plantaron pinos y eucaliptos. En aquel momento, las especies más productivas eran pino insigne y eucalipto. Sin embargo, «el pino insigne nos está dando muchos problemas de plagas y eso está haciendo que cuando un monte de pino llega a la edad de corta, se corta y repoblamos o con frondosas o eucalipto». A lo largo de los años y con el tiempo, «el monte evoluciona y lo que primero era un robledal se convierte en hayedo. El roble se va muriendo y la regeneración natural que viene por detrás son hayas». El eucalipto siempre ha tenido muy mala prensa, admite Arenal, «pero si ahora mismo fuéramos capaces de parar el tiempo, la mejor manera de convertir Cantabria en robledal es el eucalipto, porque bajo el eucalipto hay una regeneración bestial de roble». Es algo que por lo general, la gente desconoce. No es un monte dedicado solo a conservación, aunque también. Lo único que hace falta, insiste el jefe de Montes de la comarca, «es gestión y ordenación», porque lo que está claro es que Corona, nuestro monte, no tiene la culpa de nada.

Desde el Servicio de Montes, que depende del Gobierno de Cantabria, piden a los usuarios de este recurso natural «que compatibilicen los distintos usos, como la producción de madera, la caza y que puedas ir a pasear un día y a comer la tortilla». Son actividades compatibles, asegura, que se han ido desarrollando a lo largo de los últimos años, hasta ahora, en que parece que prima llevarse las mesas a casa. Y es que el Monte Corona, además de ser un productor de especies arbóreas riquísimo, es el espacio natural ideal para acudir a pasear, a realizar rutas o simplemente a disfrutar de la naturaleza un domingo con la comida en neveras portátiles. Por eso, el Monte cuenta con cuatro áreas recreativas fundamentales: La Braña-El Mozucu, San Esteban, San Antonio y La Charola. En todas y cada una de ellas, se han colocado bancos y mesas, barbacoas, papeleras y todo lo necesario para desarrollar una actividad de ocio sin que suponga un impacto en la naturaleza. Lo que nos interesa, dice Seve, «es racionalizar el uso de este tipo de ocio, turismo y actividad de la gente, porque preferimos tener concentrada a los usuarios en cuatro o cinco sitios, donde les damos los servicios que necesitan».

«El último robo de mesas se produjo unos días antes de las fiesta sde San Antonio» Severiano Arenal. Jefe de Montes de la comarca

Fuera de esas áreas está completamente prohibido hacer fuego y cuando hay fiestas, como la de San Antonio, hay incluso romerías. Música y baile en plena naturaleza salvaje. Pero para eso, es importante la concienciación y el civismo, porque sin estas dos cosas, es incompatible el uso de estas zonas recreativas con el cuidado del monte. «La gente, cuando alguien realiza este tipo de vandalismo, piensa que el monte no es de nadie, pero es de todos, porque las mejoras que se realizan y el adecentamiento de estas áreas se hace con dinero público», recuerda Severiano en un intento de explicarle a la gente la importancia del cuidado de estas zonas del parque. «¿Somos conscientes del patrimonio que tenemos?», se pregunta. También han robado piedras de la barbacoa y destrozado varias. Cada poste informativo, como el que emplearon para prender la barbacoa, «cuesta unos tres mil euros». La broma sale cara.

En el Monte Corona hay cuatro zonas recreativas para disfrute del público / Javier Rosendo

Y a Seve le siguen viviendo preguntas a la cabeza: «¿Merece la pena invertir dinero para esto al final?» La gente, señala, «no tiene conciencia de cuidar lo que es de todos». Como medida preventiva tras los robos, desde Montes han intensificado un poco la vigilancia en esas zonas, «dentro de nuestras posibilidades», porque el personal no sobra y hay mucho monte que abarcar entre pocos. «Tampoco podemos tener un guarda forestal detrás de cada árbol». Por eso llama a la concienciación. «Tenemos un patrimonio y lo tenemos que cuidar. Los propietarios, como juntas vecinales y ayuntamiento, son conscientes de ello y hay que ser cívicos». Cívicos y conscientes, porque asegura Severiano que muchos vecinos, sobre todo de Cabezón, viven de espaldas al monte, por eso decía al principio que es el gran desconocido. Y eso que en los últimos años, en Comillas, se están dando cuenta de que el turismo, cuando falla la playa, opta por el Monte Corona. «Los papardos, como les llaman allí, que por cierto es un término con el que no empatizo, alucinan con que haya un bosque natural tan cerca de Comillas». El Ayuntamiento ha puesto en marcha alguna ruta que discurre por el monte. En Cabezón tiran más haciea Ucieda sin embargo. «Quizá porque la gente se piensa que solo hay eucaliptos y hay muchísimas cosas, porque Corona es un monte riquísimo», enfatiza. Quizá con el tiempo nos demos cuenta.

Fotos

Vídeos