Ruiloba ya no reza junto a la cagiga

Era tradición rezar un responso en este árbol en los entierros, situado entre la iglesia y el cementerio.
Era tradición rezar un responso en este árbol en los entierros, situado entre la iglesia y el cementerio. / Javier Rosendo
Ruiloba

El párroco abandona la antigua costumbre de oficiar el último responso camino del cementerio

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEARuliba

Para algunos se ha perdido una antigua tradición, para otros parte del rito que precede a los entierros y hay quien piensa que no se ha perdido nada. La cuestión es que en el pueblo de Ruiloba, en los entierros, los vecinos ya no se paran a rezar el último responso junto a la cagiga que hay en el camino que separa la iglesia del cementerio. Se trata de una práctica que se venía realizando desde hace muchos años, cuando los lugartenientes cargaban con el féretro al hombro y paraban a descansar al lado de este árbol, denominado 'la cagiga de los muertos', una costumbre que se siguió llevando a cabo cuando los hombros de los fieles fueron sustituidos por el vehículo de la funeraria, hasta que hace un año el párroco, Antonio Gutiérrez, decidiera que ya no se iba a parar más. La decisión del cura ha causado malestar entre algunos vecinos que consideran que se ha perdido «una tradición» y no entienden a qué responde la voluntad del clérigo. El debate pasó a las redes sociales y el Ayuntamiento de Ruiloba publicaba esta semana una nota en la que aclaraba que la decisión «es responsabilidad del párroco, quien nos dijo que se trataba de un acuerdo tomado por unanimidad en el arciprestazgo», confirmaba este jueves la alcaldesa de la localidad, María Vázquez.

Según la regidora, «se trata de una costumbre que se tiene desde hace muchos años en Ruiloba». Una vez termina la misa en la iglesia, el féretro es trasladado al cementerio parroquial en el coche de la funeraria y los vecinos y familiares van detrás caminando «muy despacio» y recorriendo así el kilómetro y medio que separa ambos lugares. Pero antes de llegar al camposanto, durante muchos años, «se ha realizado una parada en un árbol llamado la 'cagiga de los muertos'». Una de esas cosas que se siguen haciendo por costumbre. «El coche paraba, se rezaba una oración o dos y luego continuaban hasta el cementerio», explica la regidora.

Javier Rosendo

Sin embargo, «en los tres últimos entierros», señalaba este jueves un grupo de vecinos en la plaza delante del Ayuntamiento, «el cura ha dicho que no se paraba y no se ha parado». Una decisión con la que no todos están de acuerdo. «No me parece bien, porque yo no voy a misa, pero al cura no le cuesta nada parar, ya que es cuestión de unos minutos», insistía ayer un vecino en la plaza. A mí personalmente, comentaba otra vecina, «me parece una polémica absurda, ya que se trataba de una excentricidad y hay cosas más importantes en las que pensar». A Victoria Fernández, de las pocas vecinas que dan su nombre, tampoco le parece bien del todo. «Entiendo que es un hombre muy ocupado porque lleva muchas parroquias, pero es algo que se ha hecho siempre lo de rezar al lado del árbol. Da pena, porque es una costumbre muy arraigada». Nedenia Escalante, que trabaja como recepcionista en el camping de Ruiloba, ha visto a los fieles pararse a rezar delante de la cagiga desde que tiene uso de razón. «Yo no creo en estas cosas, pero para la gente mayor es algo importante, porque se ha hecho toda la vida». Según Nedenia, «hace años ya hubo un conflicto cuando se construyó el paseo para peatones al lado del árbol, porque nadie quería quitarlo» y al final construyeron el paso respetando la cagiga». Un árbol, según afirman unos y otros, «muy viejo, pero con una cruz tallada».

Por su parte, el párroco explicó este jueves que «es una costumbre y está fuera de la liturgia, por lo que no tiene razón de ser». A pesar de todo, remitió al Obispado de Santander, «ya que yo no quiero decir nada al respecto sin la autorización del Obispado». Preguntados sobre este tema, desde el Obispado afirmaron este jueves no saber nada del asunto. «Nosotros no hemos dado ninguna orden de nada», dijeron. Aunque reconocieron que hay una liturgia que establece «dónde y cómo se deben hacer los responsos, pero en este caso se trata de tradiciones locales y entra dentro del criterio pastoral que la parroquia quiera establecer. En caso de que fuera algo contrario a la fe, el Obispado intervendría, pero no es el caso», aclararon.

«Rezar al lado del árbol es algo que se ha hecho siempre y da pena que ya no se haga» Victoria Fernández, Vecina

«Es una costumbre y está fuera de la liturgia católica, por lo que no tiene razón de ser» Antonio Gutiérrez, Párroco

Parece así que el tema va a seguir dando de qué hablar, sobre todo por las redes sociales, donde no son pocos los que han dejado su comentario, tanto a favor como en contra, del abandono de esta antigua práctica. Los vecinos dicen que «se van a recoger firmas para presentarlas al Obispado y tratar de recuperar la tradición».

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