«Vamos deprisa buscando metas que luego no nos hacen felices»

Laura Ruiz - Escritora

LUCÍA ALCOLEACabezón de la Sal

La escritora Laura Ruiz presentó su primera novela ‘Viento del Norte’ en la librería Sancho Panza de Cabezón de la Sal. Ella reflexiona sobre el ser humano y vuela, a veces, como el espíritu de la niña que fue y a la que en ocasiones vuelve. Está preocupada por la capacidad de olvidar del ser humano.

–Hace tres años decidió empezar a escribir.

–Es algo que hacía de jovencita, pero luego te ves estudiando y trabajando y dejas de lado tus hobbies. Al cabo de los años lo retomé con muchísima fuerza, porque tuve un problema personal muy grande y necesitaba algo que me alentase, así que decidí ponerme a escribir como una loca. Luego me presentaba a concursos literarios.

–¿Sobre qué trataban esos primeros relatos?

–El primero que gané era un cuento pequeño. Eran cuentos infantiles, pero después relatos cortos de adultos, quizá algo más trascendentales. Hablaba sobre el alma humana, los conflictos y plantearse qué hacer con la vida. La psicología y la literatura se me desdibujan un poco para poner cada una su grano de arena cuando escribo.

–En seguida empezó a ganar premios y certámenes, ¿cómo le llega al público lo que escribe?

–Llego al público con una gran ilusión. En mi día a día la gente me agradece el trabajo, porque trato con familias con problemas y cuando se enteran de que soy escritora me reciben con una sonrisa. Yo creo que la gente tiene un cariño especial a la figura del escritor y me he sentido arropada. Al principio cuando escribes, vuelcas cosas sin pensar en que lo van a leer los demás, y luego ves que la gente que te conoce lee entre líneas y sabe de donde sacas algunas cosas, pero la gente me ha recibido como escritora con un cariño tremendo, más que como psicóloga, fíjate.

–¿Se esperaba ganar estos concursos?

–No. En estas cosas quieres creer que vas a ganar, porque necesitas ilusionarte, y lo haces porque es un aliciente para seguir escribiendo. Cuando empecé a ganar, dije, pues hay que seguir. Y es una carrera de fondo, porque no basta con ganar premios, sino que hay que formarse y leer a la gente que gana premios.

«Antes ‘matones’ que hacían bullying había pocos y no eran aceptados socialmente»

–Siempre ha tratado temas sociales, relacionados con la educación o los valores.

–La temática a veces te viene marcada y a veces haces lo que te sale, pero me hice psicóloga porque me interesaba mucho el género humano y el alma humana.Escribo por la misma razón, porque creo que el ser humano tiene aspectos muy interesantes. Las encrucijadas en las que nos encontramos me parecen interesantes, aunque hay que darlo forma para que sea divertido.Tienes que crear historias que lleguen, tengan intriga o amor.

–¿Se escribe más desde la oscuridad hacia la luz o al revés?

–Depende. Si es novela negra o si es una poesía trágica desde la oscuridad. Si hago temas infantiles tiene que ser desde la luz y hacia la luz, porque quiero aportar a los niños todo aquello que perdemos de adultos, como la capacidad de soñar, de ser sincero, de creer... También la capacidad de ilusionarte con la vida y la curiosidad infinita de aprender.

–¿Por qué lo perdemos los adultos?

–No lo sé, pero me preocupa mucho y me he dado cuenta de que cuando escribo cosas para niños, recupero mi parte de niña. Vuelves a ser ingenua, al menos mientras escribes, y a imaginarte cosas descalabradas. Eso es muy chulo porque vuelves a reír y eso es esencial, porque vamos deprisa buscando metas que luego no nos hacen felices.

–Y ahora ha escrito una novela para niños titulada ‘Viento del Norte’.

–Sí y voy camino de escribir el segundo.‘Viento del Norte’ es el primer libro largo al que me he enfrentado.Tiene 163 páginas. Es una historia de piratas en la que los héroes son chavales con problemas. Son un grupo de jóvenes unidos por sueños comunes y por fustraciones y penas comunes. Tienen defectos y están acomplejados y sufren la superioridad de un grupo de ‘matones’. Sueñan con ser piratas porque para ellos significa ser valiente, aguerrido y aventurero. Empiezan a arreglar un pequeño barco, se hacen a la mar y en ese proceso se descubren con más valor del que pensaban.Descubren que cada uno tiene sus cosas buenas o malas y que juntos forman un gran equipo. Todas las personas somos así, todas aportamos pero ninguna somos completas al cien por cien. Los personajes se transforman y valen mucho más de lo que nadie hubiera imaginado.

–Muy necesaria esta temática para combatir prácticas como el bullying

–Sí. Ahora se le está dando mucha relevancia, aunque es algo que siempre ha sucedido. Quizá ahora nos damos cuenta de la proyección que tiene y las nuevas tecnologías favorecen que no se quede en una burla de pasillo o en un amedrantamiento, sino que trascienda y quede colgado en la red. La gente lo pasa realmente mal. Además dice algo muy feo de nuestra sociedad. Antes matones había pocos y no eran los aceptados y ahora parece que hay chavales que disfrutan haciendo sufrir.

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