San Vicente reabrirá esta semana al tráfico la calle de San Antonio

El edificio en ruina ha sido derribado en apenas dos semanas. /José García
El edificio en ruina ha sido derribado en apenas dos semanas. / José García

El expediente de demolición del número cinco de esta céntrica vía por su estado de ruina ha provocado el corte durante seis meses

VICENTE CORTABITARTE

La céntrica calle de San Antonio, en San Vicente de la Barquera, se reabrirá al tráfico rodado esta semana, tras haber permanecido cerrada los últimos seis meses por la amenaza de ruina del número 5 de esa misma calle. Un tedioso expediente administrativo que ha acabado con la demolición de oficio del inmueble por parte del Consistorio, tras no haberse hecho cargo los propietarios de su reparación o derribo en primera instancia.

El corte al tráfico rodado de la céntrica calle barquereña se adoptó por el peligro que suponía el estado ruinoso del edificio, situación que se agravó bastante al hundirse el tejado en agosto del pasado verano, lo que motivó la intervención inmediata del Ayuntamiento.

El edificio contaba con la declaración de ruina, por lo que el Ayuntamiento barquereño requirió primero a sus propietarios para que actuasen para evitar el peligro. No obstante, a pesar de los diversos requerimientos no hubo respuesta efectiva, por lo que el Consistorio actuó de oficio y ejecutó la demolición.

Según se explicó desde el Consistorio, todo el proceso del expediente ha supuesto un largo proceso administrativo para cumplir todos los trámites necesarios de notificación de la situación a los afectados, atender a las alegaciones presentadas, redacción del correspondiente proyecto, adjudicación, formalización del contrato, etc.

El Ayuntamiento ha ejecutado la obra por un importe de 52.000 euros al no actuar los propietarios

Tras todos estos pasos, finalmente la obra fue adjudicada a la empresa Rotedama Constructora por un importe de 52.861 euros, cuyo coste será remitido a los propietarios. En caso de no realizarlo voluntariamente, el Ayuntamiento acudirá a la vía judicial para hacer la reclamación subsidiaria.

En el momento de la demolición, el inmueble contaba con tres viviendas deshabitadas hace años y una panadería en la planta baja. Este negocio tuvo que trasladarse temporalmente por motivos de seguridad a un local cedido por el Ayuntamiento en la plaza de Abastos.

Un molesto cierre

El corte de la calle ha impedido durante este último medio año la circulación para el tráfico rodado entre el centro urbano de la villa y los accesos a la zona alta del conjunto histórico y el barrio de la Barrera, en donde se encuentran los cuatro centros escolares de la villa. También se han visto afectados muchos de los servicios administrativos, lo que obligaba a utilizar como única vía de conexión la Ronda de la Encrucijada.

Respecto al paso peatonal, el Ayuntamiento lo mantuvo, habilitando un pequeño espacio por el lado contrario al edificio ahora derribado.

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