Actores y actrices por un día

Santoña

Los usuarios de Amica representarán el jueves, 7 de diciembre, a las seis de la tarde, en el Liceo, la obra de teatro en negro ‘Nico superhéroe’

En estos días, los chicos y chicas de Amica ensayan la obra de teatro mañana y tarde para que todo salga perfecto. /Roberto Ruiz
En estos días, los chicos y chicas de Amica ensayan la obra de teatro mañana y tarde para que todo salga perfecto. / Roberto Ruiz
Ana Cobo
ANA COBOSantander

Como cualquier actor que se precie, reconocen estar «bastante nerviosos» a poco más de una semana de subirse a la tablas. Llevan desde marzo preparando a conciencia toda la escenografía de la representación y en las últimas semanas «ensayamos mañana y tarde» para que salga perfecto. Saben que ellos mismos se han puesto el listón muy alto. No quieren defraudar a su público. A su pueblo. Ése que no deja ni una butaca libre para ser testigos de una obra de teatro ‘cocinada’ a fuego lento con la ilusión, el esfuerzo y la igualdad como ingredientes fundamentales.

Sobre una de las mesas del centro hay un taco de carteles. Unos grandes para colgar en paredes y otros, para entregar en mano. En ellos se anuncia la obra ‘Nico Superhéroe’ que se representará el jueves, 7 de diciembre, a las seis de la tarde. Será en el Teatro Liceo con entrada gratuita. Los encargados de llevarla a escena son los chicos y chicas del Centro de Día ‘El Buciero’ de Amica. Por tercer año consecutivo, han preparado una obra de teatro en negro con motivo del Día Europeo de la Discapacidad.

Para esta ocasión, se han inventado ellos mismos la historia de Nico, un niño que sueña que es un superhéroe y se dedica a salvar animales y cuidar el medio ambiente. La trama, dicen, es un secreto, pero Estefani, que asume de nuevo el papel de narradora, se anima a desvelar algunos detalles. «Nico en sus sueños ayuda a los animales y les salva de muchas cosas». El pequeño ‘viaja’ hasta la Antártida, al desierto, a América e, incluso se sumerge en el fondo del mar «para limpiar la basura acumulada y que los peces puedan nadar felizmente en un mar cristalino», cuenta con una amplia sonrisa. Y es que a base de repetir la historia en los ensayos, Estefani se la sabe casi de memoria. «Tengo experiencia y lo leo muy bien».

«Es una obra con la que pretendemos incidir en el cuidado del medio ambiente, en el reciclaje, en el respeto a la naturaleza, a los animales...En algunas escenas Nico les salva de la tala indiscriminada, de los cazadores furtivos, del deshielo», explican las profesionales que atienden el centro, Marta y Cristina. Ellas son, en cierta manera, las directoras de esta obra de teatro en negro. Una representación que se realiza completamente a oscuras con la particularidad de que el público no sabe quiénes son los actores que la protagonizan hasta el final.

La idea es fácil de describir pero tiene su ‘intríngulis’ a la hora de llevarla a cabo. Los chicos saldrán al escenario moviendo figuras realizadas en poliespan (corcho) y que tienen un dibujo pegado de personas, animales y objetos de colores fluorescentes que brillan en las oscuridad. Las moverán, sin hablar y al ritmo de la música, y, por supuesto, sin que les vea absolutamente nadie. ¿Y cómo lo hacen? Pues se visten de pies a cabeza de negro. Incluido guantes y un «incómodo» pasamontañas que solo deja al descubierto los ojos.

Los usuarios realizan con manualidades parte del atrezo necesario para la obra.
Los usuarios realizan con manualidades parte del atrezo necesario para la obra. / Roberto Ruiz

Estefani narrará desde bambalinas la historia dando paso a las distintos personajes que entrarán en la escena. Ninguno quiere desvelar cuál es la figura que les ha tocado mover para dar lugar a la sorpresa. Con el aplauso final podrán quitarse los pasamontañas y dejarse ver ante un público que, para entonces, estará cautivado por esta original representación. Sobre todo, los más pequeños.

Se decantan por este tipo de teatro, poco conocido, porque «es muy vistoso y para que no haya prejuicios. Nadie sabe quién está detrás de los objetos, ni sus propios familiares así que están atentos a todo lo que pasa en la escena», señalan las terapeutas.

Comenzaron en marzo

¿Y cuándo empezasteis a preparar la obra?. Conchi hace un gesto con el que viene a decir que la tira de tiempo. Exactamente, comenzaron con todo el trabajo el pasado mes de marzo. «Lo primero fue inventarnos la historia entre todos». Después, se pusieron manos a la obra con el decorado que juega un papel clave. Lo dibujan y pintan ellos. Al ser la tercera obra cuentan que han podido aprovechar algunos materiales ‘tuneándoles’ un poco, «pero la mayoría son nuevos».

Arriba, los usuarios de Amica son: Ángela, Estefani, Yasmi, Esla, Serena, Julián, Fran, Blanca, Shamir, Rocío, Conchi, Juan Carlos, Marina, Mónica y Bea. A la izquierda, Marta explica que el teatro se hace por su ilusión y motivación. A la derecha, una de las profesoras, enseña manualidades. / Roberto Ruiz

Entre lo que más les gusta, señala divertida Ángela, están «los animales». La elaboración del material es compleja. Tiene muchos pasos. «Se pinta la silueta del dibujo en un poliespan, se forra con el papel fluorescente, se vuelve a hacer el dibujo en este papel y hay que pintar de negro el resto del corcho. Y para que la luz no coma el color le damos cola de carpintero por encima para protegerlo, más la colocación de palos y agarres.

El siguiente paso es escoger la música para cada escena y, por último ensayar. «Con los ensayos comenzamos a mediados de octubre y estas últimas semanas previas a la obra, suspendemos todos los talleres y nos dedicamos mañana y tarde a ello». Todos aportan su grano de arena, ya sea con la elaboración de materiales o saliendo al escenario. A algunos les echa para atrás eso de ponerse el pasamontañas. «Da mucho calor y está todo muy oscuro». Aún así, por primera vez, Serena y Yasmi se han animado viendo lo bien que fue todo el año pasado. «Queremos salir porque es divertido y nos aplauden». Los vecinos por la calle «nos dan ánimos y nos dicen que lo hacemos muy bien», presume Conchi. «Para nosotros es importante la imagen que damos las personas con discapacidad y que el pueblo vea todo lo que podemos hacer», explica Marta. De hecho, si repiten cada diciembre es por ellos. «Nos mueve la ilusión y la motivación que tienen los chicos. Nos piden otra obra cada año». Sus ganas se las han contagiado a Montse, otra cuidadora de Amica que está en Santoña desde hace poco tiempo. «Lleva muy trabajo pero los veo muy implicado». Además todo lo organizan juntos. «Tienen que ponerse de acuerdo, debatir, unirse...»

Reconocen sin ambages que «estamos súper nerviosos» «Este año tenemos mucho más material». Pero todo el esfuerzo se ve compensado con el cariño del público. «El año pasaron salieron emocionados. Alguno incluso acabo llorando de los aplausos y al ver que después de tanta tensión, nos salió muy bien».

Además, desde este lunes y hasta el miércoles, día 29, acudirán a los tres colegios de la villa para impartir a los cursos de primero de Primaria un taller de manualidades. «Vamos a decorar una pinza con un gusano». «Nos acogen de forma extraordinaria y para nosotros es un subidón de autoestima. Hay que romper barreras desde pequeños. Que la discapacidad no la vean como tal. Que realmente no la ven. Somos los adultos los que tenemos prejuicios».

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