Amica estrena centro de día

Los quince usuarios del centro, con sus terapeutas y cuidadores, en la sala de estar del centro que han estrenado esta misma semana. /Roberto Ruiz
Los quince usuarios del centro, con sus terapeutas y cuidadores, en la sala de estar del centro que han estrenado esta misma semana. / Roberto Ruiz

La asociación ha trasladado su sede a un nuevo local, ubicado en el Paseo Tío Ríos, al que acuden 15 personas para descubrir y potenciar sus capacidades

ANA COBO

A Blanca se le agolpan las palabras para explicar a la periodista que les visita el nuevo centro de día 'El Buciero' le gusta «mucho», «es muy bonito», aunque, confiesa, con una tímida sonrisa, que «me lío un poco con los baños». Y es que, ahora, tienen más salas que en la anterior sede y toca aprenderse que hay detrás de cada puerta.

Los usuarios de Amica en Santoña están de estreno. Desde el pasado lunes llevan a cabo su actividad en uno de los bajos ubicado en el Paseo Tío Ríos. La asociación ha cerrado la puertas de su anterior centro que era de alquiler y ha decidido comprar este nuevo local lo que se traduce en un firme compromiso con su labor en la villa, donde seguirá prestando servicio de forma estable durante 25 años más. Así quedará fijado en un convenio que Amica tiene previsto firmar en breve con el ayuntamiento, que, según aprobó en el pleno municipal, apoyará la adquisición y adecuación de esta sede con una ayuda económica de 200.000 euros.

El nuevo espacio es «más amplio, luminoso y tiene ventilación en todas las salas». Así lo están percibiendo los 15 chicos y chicas que acuden y que, en apenas unos días, se han adaptado a la perfección al centro. «Ha sido sorprendente la facilidad de adaptación. El primer día lo hemos dedicado a desembalar las cajas con todos los materiales que nos hemos traído del otro, y ya parece que llevamos aquí toda la vida», destaca Marta, una de las terapeutas.

«Es más amplio, luminoso y tiene ventilación en todo las salas. Los chicos se han adaptado fácilmente» Marta Noriega | Terapeuta

Lo cierto es que el nuevo local no les es del todo extraño. Durante los meses en los que se han desarrollado las obras se han acercado algunos días a supervisar la evolución de los trabajos, eligiendo algunos detalles como el color de los azulejos. La mudanza, dicen, ha sido fácil. Ellos, con ayuda de Marta, Cristina, Roberto y Montse, los profesionales del centro, han guardado en cajas los materiales más ligeros y los han trasladado en la furgoneta de Amica a la nueva sede. «Nosotros hemos participado trayendo todo el material de las obras de teatro y los cuadros de decorar». En estos días han colgado alguno de ellos en las paredes para dar un toque de color. «Hemos puesto ya algunas cosucas, aunque vamos a aprovechar para hacer una selección. Más que por caber porque nos gusta renovar y haremos algún trabajo nuevo para colocar». Y es que son unos artistas con las manualidades como ponen de manifiesto en los talleres que realizan cada diciembre en los colegios.

Cuando el centro esté ya totalmente listo se procederá a la inauguración oficial, en las próxima semanas. Los familiares de los usuarios ya han pasado por la nueva sede y «les ha encantado». A primera vista se ve que es mucho más amplia. «Tenemos más sitio. Aquí cabe todo», apunta Conchi con desparpajo. Estefani y Ángela cuentan que ahora tienen una sala para hacer fisioterapia. En la anterior sede, no disponían de este espacio y «teníamos que hacer los ejercicios en el pasillo detrás de un biombo. Ahora con este espacio propio vamos a tener más intimidad», añade Marta.

Según las necesidades

El centro de día cuenta también con una cocina, una sala de estar con comedor, un taller ocupacional, otro de estimulación cognitiva, dos estancias diferentes con los aseos, un almacén donde está «la lavadora y el peso» y otra amplia sala que aún no está acondicionada a falta de determinar su uso. La sede se ha adecuado a las necesidades que han visto que tienen las personas que acuden. «Hemos dispuesto una zona más cómoda para que ellos puedan descansar y también la sala individual para realizar las sesiones específicas de rehabilitación». Y Blanca y Mónica destacan la barra colocada en los laterales del pasillo que «nos sirve para apoyarnos y en el otro sitio no había».

El Buciero', siguiendo la máxima de Amica, es un centro de participación comunitario. Es por ello que en la sede únicamente hacen aquellas cosas que no pueden trabajar en otros espacios del pueblo. «Nosotros no nos hemos planteado montar aquí ningún gimnasio porque ya lo hay en el pueblo y lo usamos como cualquier ciudadano». Habitualmente acuden a realizar actividades y ejercicios a la piscina, el albergue, al telecentro, a los circuitos biosaludables que hay en los parques. «Y también nos vamos por ahí», se oye de fondo de decir a Conchi. Y es que los viernes está dedicado al ocio. El día para hacer lo que más le gusta. Que si ir a tomar algo a algún bar, visitar otros pueblos cercanos, ir de compras... El resto de la semana toca cumplir con las actividades. Porque es un centro de trabajo. Con sus obligaciones y horarios. Se les divide en pequeños grupos y mientras que algunos van albergue o el telecentro, otros hacen talleres ocupacionales o de estimulación cognitiva. El día de este reportaje, Bea, Mónica y Serena estaban preparando unas fotos de todos ellos con su nombre para pegar en las taquillas. En el taller de estimulación, Shamir estaba concentrado en un cuadernillo de Rubio haciendo sumas. El joven tiene una memoria prodigiosa y conoce un montón de datos. Con los usuarios más funcionales, los profesionales trabajan para que mantengan los aprendizajes básicos de escritura, lectura, cálculo, manejo del dinero...

«Hemos participado en la mudanza trayendo el material de la obra de teatro y los cuadros» Blanca, Mónica, Conchi | Usuarios

El lema de Amica es descubrir las capacidades de cada persona y apoyarles en las limitaciones para que sean capaces de desarrollar su proyecto personal. «Cada uno tenemos una idea de lo que queremos hacer en la vida. Por eso, se trabaja de forma individual con cada persona para potenciar sus destrezas y habilidades y que sean los más autónomos posible en su día a día». Y siempre teniendo en cuenta sus gustos y opiniones en el diseño de los talleres.

Al centro llegan a partir de las diez de la mañana y permanecen hasta la seis. Comen allí. «Tenemos un catering, pero de excepcionalmente hacemos algún taller de cocina que nos encanta». Ellos sacan las servilletas de la lavadora, las doblan, ponen la mesa, recogen el lavavajillas, tiran la basura, barren el suelo... Por las tardes, tras un breve descanso que aprovechar para dormir, ver la tele o jugar al parchís, vuelven a la carga con los talleres. Estos días han estado ocupados poniendo a punto el centro, pero partir de esta semana tiene una nueva tarea por delante. Volver a ensayar la obra de teatro en negro, 'Nico superhéroe', que representarán de nuevo el 9 de mayo en el Liceo. «Cuando la hicimos en diciembre la vio una profesora de Castillo y le pareció extraordinaria y la vamos a repetir para los alumnos del colegio de Castillo y vendrán también los de Picavea y Juan de la Cosa. Tenemos que volver a ensayar a tope».

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