Arnuero remite el proyecto de las piscinas naturales al Ministerio

En el antiguo vivero de El Sable se creará, además de la piscina, un pequeño centro de interpretación de la langosta en el interior de una caseta. / Daniel Pedriza
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La actuación, que contempla recuperar dos antiguos viveros de langosta como atractivo turístico, ha recibido todos los parabienes regionales

Ana Cobo
ANA COBOArnuero

El proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Arnuero para convertir dos antiguos viveros de langostas en piscinas naturales de agua salada ya cuenta con todos los informes favorables de las administraciones autonómicas. Tanto el Gobierno regional como la demarcación de Costas de Cantabria han dado luz verde a la actuación tras modificarse varios aspectos técnicos. De igual forma, el documento ha superado el periodo de exposición pública en el Consistorio local sin alegación alguna en contra.

Así, tras casi dos años de trabajo, el alcalde de Arnuero, José Manuel Igual, anuncia que el proyecto 'estrella' de esta legislatura ya está sobre la mesa del Ministerio del Medio Ambiente, organismo que se encargará de la ejecución y financiación de esta obra con un presupuesto inicial de 432.000 euros. «Ya hemos mandado todos los documentos a Madrid y, ahora, nos toca esperar al informe de Intervención y a que saquen el proyecto a licitación y su posterior adjudicación».

El regidor no se aventura a dar fechas, si bien confía en que vecinos y visitantes puedan disfrutar de estas piscinas naturales para la Semana Santa de 2019.

De momento, el Consistorio ha recorrido buena parte del camino administrativo que hay que superar para llegar a la ansiada meta. «Enviamos al documento a Madrid ya el año pasado, pero nos lo devolvieron porque faltaban los informes de la comunidad autónoma». Entonces, el regidor procedió a remitir el proyecto a la demarcación de Costas regional y al Gobierno de Cantabria que «nos pidieron unas pequeñas correcciones que hemos atendido para obtener su visto bueno. Se trataba de eliminar una pasarela en la zona de El Sable, dejando una vía de acceso en vez de dos, y modificar algunos aspectos técnicos». El proyecto definitivo, tras el periodo de exposición pública, se ha enviado recientemente al Ministerio de Medio Ambiente para que lo haga realidad.

Filosofía del Ecoparque

Igual asegura que el acondicionamiento de estos antiguos viveros de langostas como piscinas de agua salada supone «recuperar nuestro patrimonio natural, cultural, gastronómico y las tradiciones del municipio y convertirlos en un atractivo turístico en la zona de playas». Es una actuación que «compila las cuatro directrices principales del Ecoparque de Trasmiera y cumple a la perfección con su filosofía».

Estos dos viveros fueron construidas a mediados del siglo XIX dada la importancia de la actividad pesquera de la langosta en Isla. No en vano, en 1906 una Real Orden del Ministerio de Hacienda declaró a Quejo como punto exportador de langosta. Al desaparecer esta actividad, los viveros quedaron en el olvido y, ahora, el Consistorio quiere recuperar este patrimonio natural para darle un uso cultural y turístico. Y, sobre todo, para ganar en seguridad. «En verano se bañan muchas personas en estas piscinas y no reúnen las condiciones mínimas».

La actuación está presupuesta inicialmente en 432.000 euros. El Ayuntamiento, acordado por unanimidad en Pleno, se ha ofrecido a sufragar el 20% de la obra hasta un máximo de 60.000 euros. «No nos lo han pedido. Hemos ofrecido esta cofinanciación para que la obra sea una realidad». Los trabajos a ejecutar aprovecharán los muros de los viveros que aún resisten en pie. «Se van a restaurar los muros más dañados y reparar las compuertas manuales para la entrada y salida del agua. Finalmente, se colocarán unas pasarelas de madera para acceder con seguridad». Es una actuación «blanda y sostenible», remarca el alcalde, en el sentido de que no causará perjuicios ambientales.

En la piscina del El Sable se aprovechará una pequeña caseta de piedra en la zona que acogerá un Centro de Interpretación de la Langosta con paneles explicando cómo se pescaba y lo que supuso este producto en Isla. En la piscina, emplazada en el campo de San Sebastián, se contemplan varias otras en su entorno. «Se va ampliar el parque en detrimento del aparcamiento, que perderá 20 plazas, pero se ganará en una zona de ocio». En este espacio se levantará, además, un monumento compuesto por tres manos: un hombre, una mujer y un niño que representarán a las familias que se han dedicado a la mar. Y, mirando a la piscina, se construirá un pequeño anfiteatro «para que los padres puedan ver a los niños mientras se bañan».

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