El arte urbano deja huella en Santoña

Paredes, fachadas, persianas e incluso puertas hacen de lienzo para plasmar todo tipo de escenas. /Daniel Pedriza
Paredes, fachadas, persianas e incluso puertas hacen de lienzo para plasmar todo tipo de escenas. / Daniel Pedriza

Las calles y paredes se han embellecido en los últimos años con un buen puñado de murales y grafitis que hacen del municipio un museo al aire libre

Ana Cobo
ANA COBOSantoña

Si se lo propusiera, Santoña podría incluir dentro de su oferta turística una ruta de arte urbano. En los últimos años, la calles y paredes de la villa se han decorado con un buen puñado de murales y grafitis que hacen del municipio un gran museo al aire libre. Algunos dan vida a espacios públicos, mientras que otros embellecen zonas privadas. La mayoría son obra y arte de pintores locales pero también han dejado su impronta artistas de fuera. Ganan por goleada las escenas con sabor y arraigo marinero aunque todas, de una u otra forma, hablan, sin pronunciar una sola palabra, de Santoña, su historia y tradiciones. Los últimos murales que han visto la luz son los pintados por la artista burgalesa, Susana Velasco, en la calle Alfonso XII.

En los bajos de los números 1, 3 y 5 ha rescatado del olvido, valiéndose de sus pinceles, emblemáticos comercios que existieron ahí en otras épocas. La iniciativa, promovida desde la Concejalía de Turismo, se ha traducido en seis escenas que recrean el bar 'La Casuca', la droguería de Milagros, la administración 'Doña Amalia', la pastelería 'Dulcinea', el comercio de 'Antonio de la Lastra' y la tienda de ropa 'El Gallego'. El proyecto ha despertado la nostalgia de muchos vecinos que recuerdan los momentos que vivieron en estos establecimientos cuando tenían sus puertas abiertas.

Se trata de la tercera obra que pinta Velasco en Santoña. Fue un vecino particular el que contrató por primera vez sus servicios artísticos para embellecer una pared gris en la calle Alfonso XII esquina con la calle La Paz, poco antes de llegar a la iglesia. Allí, ha plasmado una escena antigua de El Pasaje con la bahía y Montehano al fondo con la imagen de dos rederas cosiendo y un marinero cargando cestos.

Su segundo trabajo fue un encargo del ayuntamiento para decorar las paredes de la aguada en El Pasaje. La actuación - realizada en el verano de 2016 - dio un cambio radical a la imagen de esta estructura. «Ha pasado de estar completamente abandonada a ser un elemento emblemático del paseo», destacó entonces el alcalde, Sergio Abascal. En cada pared de la aguada pintó algo diferente. El deporte con los remeros locales, la pesca con una embarcación en el puerto, la conserva con una mujer con un cesto repleto de bocartes, el patrimonio con el fuerte de San Martín y la mar con un pescador cargando una gran pieza bonito entre sus manos.

Resurrección a golpe de color

Lo cierto es que esta apuesta por el lienzo urbano está viviendo ahora su época dorada. Son muchos los ayuntamientos que abogan por sacar el arte a sus calles, ahogadas, a menudo, en la indiferencia de lo cotidiano y que resucitan a golpe de color y estética. En Santoña, el mural más antiguo está en la calle del Aro. Lleva tanto tiempo pintado que casi nadie se detiene ya a contemplarlo. Si lo haces puede leer la frase 'En memoria 8-7-36'. No hay más explicación, pero el dibujo de dos barcos - uno con el nombre 'Pósito número 1' y el otro, 'Joven República'- como si en cualquier momento fuera a 'enredarles' el oleaje deja entrever que está relacionado con la mar. Este mural es un recuerdo a los pescadores que fallecieron la noche del 8 de julio de 1936, la más trágica de la historia marítima de Santoña. Aquel día un fuerte temporal en el Cantábrico mandó a pique al pesquero local 'Pósito 1', pereciendo sus 16 tripulantes. Un infortunio similar sufrió la misma noche el barco asturiano 'Joven República de Candás' que perdió a once de sus doce pescadores. En su memoria, se pintó esta escena.

Sin duda, otro de los murales más llamativos, incapaz de pasar inadvertido, es que el que se recreó en tres bloques de edificios de la calle Baldomero Villegas. Las obras de rehabilitación de estas fachas incluyeron la gigantesca pintura de José Ramón Sánchez, con un tema marinero que recuerda a los personajes de 'Sotileza', en homenaje a José María Pereda. Y, aunque por su ubicación no capta las miradas curiosas, en el muelle se encuentra otra mural firmado por Roberto Orallo en la nave taller del puerto en memoria de los cinco pescadores que perdieron la vida en el 'Nuevo Pilín'. En este caso, no está pintado sobre la misma pared sino que está formado por un conjunto de planchas de aluminio decoradas.

El grafiti hecho con elegancia y buen gusto también es otra forma de arte urbano que nada tiene que ver con el vandalismo con el que se le relaciona a menudo. El grafitero local, Willy Ruthina, tiene pintado en una pared de la calle Santander un enorme 'ET, el extraterrestre' con cierto aire de hip-hop acompañado por letras gigantes que forman el nombre de dos de sus bandas de música. El centenario del Club de Fútbol Santoña también ha inspirado otro grafiti pintado en la persiana de la puerta de entrada del antiguo cine, en la calle Manzanedo. El escudo del club es el protagonista. Pero no todas las pinturas están al aire libre. Así, el polideportivo Macías Picavea esconde un gran mural deportivo realizado por la profesora de la Escuela Municipal de Pintura Valvanuz Rueda. Y, a finales del pasado curso, alumnos del instituto Manzanedo iniciaron un trabajo para decorar las paredes del patio. Entre todas las imágenes destaca sobre manera el trabajo del muralista local, Joel Arroyo, que se acercó al centro educativo para pintar una escena animal.

Otra de las obras maestras de Arroyo está a la entrada de Santoña, en uno de los muros de la Ciudad Deportiva. Allí, por encargo de Turismo, dio vida a un mural que 'habla' de la villa. Ha representado símbolos, lugares, edificios inherentes a la identidad e idiosincrasia de Santoña. Su buen hacer le ha llevado a realizar pinturas en espacios privados a petición de los propietarios que busca provocar nuevas miradas. A finales de septiembre en las persianas de un bajo de la calle Calvo Sotelo pintó un faro rodeados de gaviotas y el lema en inglés 'Alma marinera', y apenas una semanas después embelleció los bajos y un garaje de la calle Juan José Ruano pintando a un atractivo galán rodeado de estrellas. Tiene murales de menor tamaño en Berria y el ayuntamiento pronto volverá a confiar en su arte para llevar a cabo una nueva actuación decorando una parte del muro exterior del colegio Macías Picavea. Concretamente, junto a la puerta principal de acceso por la calle Virgen del Puerto. Ahora hay un grafiti antiguo, muy deteriorado y el alcalde anunció que «queremos darle una nueva vida con un mural que está en fase de diseño».

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