El arte urbano embellece los rincones de Santoña

Los vecinos se paran a contemplar y a fotografiar el grafiti que ha pintado Joel Arroyo en un bajo de la calle Calvo Sotelo.
Los vecinos se paran a contemplar y a fotografiar el grafiti que ha pintado Joel Arroyo en un bajo de la calle Calvo Sotelo. / A. C.
Santoña

El artista Joel Arroyo ha pintado un nuevo grafiti en Calvo Sotelo/ Es el quinto trabajo que realiza este joven muralista en la villa, que ya ha dejado su huella en otros lugares de Cantabria y Barcelona

Ana Cobo
ANA COBOSantander

Sus lienzos son paredes, fachadas, muros, persianas... ahogadas en la indiferencia de lo cotidiano. Están ahí, por donde pasamos todos los días, pero nadie se gira a mirarlos. Entonces llega él con sus esprays y un ‘don’ para llenar de belleza lugares y rincones sin chispa. El artista santoñés Joel Arroyo ha vuelto a dejar su particular huella en su pueblo. Esta semana ha dado forma a un nuevo grafiti en la calle Calvo Sotelo. Las viejas puertas y persianas de un bajo, que antaño funcionó como botica, han caído en sus manos para revitalizarse como obra de arte.

Es el quinto trabajo de este joven muralista en la villa que, grafiti a grafiti, se está forjando un nombre dentro del arte urbano a nivel nacional. A principios de verano regresó de Barcelona donde se ha abierto un hueco pintando murales comerciales en paredes y persianas deterioradas de las que se sirven las empresas como base publicitaria. En estos meses en su tierra ha tenido una actividad intensa. Formó parte de la iniciativa ‘Way Art Urbano en el Camino Lebaniego’ pintando un grafiti en Camaleño. En Cabárceno ha plasmado en una pared los animales más representativos. Y en Noja, Argoños e Isla ha decorado con sus coloristas esprays varios comercios y el muro de un hotel.

El mural pintado a la entrada del pueblo, junto al campo de fútbol, también es obra suya / A. C.

Cada vez más particulares le encargan trabajos para provocar nuevas miradas en sus espacios. El último proyecto que ha pintado ha sido en Santoña. En la calle Calvo Sotelo. Allí vive su antiguo profesor, Pedro Linares, que durante los estudios de bachiller artístico, le animó a vivir de este arte urbano, que pasa por una época dorada.

Docente y alumno, ahora amigos, nunca han perdido el contacto. De hecho, el pasado mes de mayo Joel acudió a la llamada de Linares para colaborar en el proyecto que puso en marcha con sus alumnos para pintar el muro interior del patio del IES Manzanedo. «Cuando estuve allí me comentó que habían arreglado la fachada de su casa y nos acercamos a verlo. Vimos que el bajo estaba muy deteriorado, con grafitis, y daba pena porque contrastaba con el resto de la fachada recién restaurada. Se nos ocurrió que podía pintarlo y que nos podía financiar la farmacia que hay justo al lado, ya que es de su propiedad».

Las gestiones dieron sus frutos y a comienzos de esta semana Joel se metió en faena. «Barajé varios temas y, al final, me he decantado por la temática marinera, ya que es la historia y cultura de la villa, y los vecinos conectan mejor con ello». Tras lijar y adecentar la madera de las viejas puertas y persianas pintó con sus esprays un faro y volando alrededor del mismo varias gaviotas . «No es ninguno de los dos faros de Santoña. He optado por pintarlo de un rojo intenso ya que queda más estético dentro de la composición. Y las gaviotas porque es el pájaro que está presente en todos los puertos pesqueros».

El jueves ya estaba concluida esta «obra de arte» que ha despertado el beneplácito de los vecinos. «La gente agradece mucho que se recupere un espacio degradado. Hay que abandonar ese modelo de burbuja en el que las cosas se dejan deteriorar y se destruyen para volver a construir otra vez. Hay que apostar por restaurar y conservar las cosas antiguas y dejar que cada pueblo, en este caso Santoña, tenga su propia personalidad». En ese sentido, destaca la labor de Linares en el municipio «promoviendo la pintura de murales para cambiar y mejorar el pueblo a la vez que trasmite valores culturales a los jóvenes».

Las otras intervenciones de Joel en Santoña han sido en un mural junto al campo de fútbol, en el patio del instituto Manzanedo, y ha pintado una antigua torre de luz y una caseta de Berria. Sus murales, de gran formato, impactan por su belleza. «Busco que sean elegantes. Es una forma de dar color a las ciudades que son espacios muy grises». Y en contra de la creencia generalizada, asegura que «el resto de grafiteros respetan estos espacios y no van a pintar encima de ellos».

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