El boxeo 'pega' fuerte en Santoña

El boxeo 'pega' fuerte en Santoña

El Club Pugilístilo local cuenta con una veintena de componentes, de los cuales seis son boxeadores amateur que se suben al ring para realizar combates

ANA COBO

Al abrir la puerta de la sede del Club Pugilístico Santoñés, ubicada en el polideportivo municipal, casi todos están dando puñetazos. Golpean concentrados sacos, peras, punchins...repartidos estratégicamente por la pequeña sala presidida por unas cuerdas que simulan un ring. Mueven los guantes en tempos controlados: puñetazo izquierdo, puñetazo derecho, sin dejar de dar saltos alternando rodillas. Se respira sudor, concentración, intensidad ...mientras de fondo suena uno de esos temas que están de moda en la radio. Es otro mundo. Es boxeo en estado puro.

Juan Carlos Revuelta, conocido como Charlybox, está en una de las esquinas dando instrucciones a Levi Neira. Es el presidente y entrenador del club. Un apasionado del boxeo desde crío, que ahora se deja cuerpo y alma para sacar lo mejor de los peleadores que recalan por la sede. Levi es uno de ellos. Compite en amateur. Cuando mira a Charly, detrás de la dureza de sus ojos, se atisba orgullo hacia su entrenador.

El Club Pugilístico nació en Santoña a finales de los 80 de la mano del boxeador Jesús Portillo. Hoy ya fallecido. En una de las paredes cuelga un gran póster con la palabra 'Homenaje' y su nombre acompañado de la foto del propio Portillo. «Trabajaba de policía en el municipio y era muy querido». Al principio el club se llamaba Doctor Masa, recuerda el entrenador. «Estuvimos en muchos sitios hasta que nos cedieron en 1990 esta sede en el polideportivo. Estamos muy agradecidos a las IDM (Instalaciones Deportivas Municipales».

Charly era entonces uno de los pupilos de Portillo, al que consideró como un padre. «Primero fui alumno, luego peleador y después ayudante del entrenador». Cuando Jesús no estaba por motivos de trabajo, él se ponía al frente del club. «Cuando falleció, tomé las riendas y me hice entrenador y presidente». Lo compagina con su profesión como técnico del 061. Actualmente, cerca de una veintena de personas forman parte del Club Pugílistico. Niños y jóvenes, sobre todo. «De 12, 14, 16 años hasta de 40». Tres son chicas. «Aquí entrenamos todos los días, de lunes a viernes, mucha gente lo tiene como rutina el venir». La actividad arranca a las siete de la tarde. Cuando los peleadores aparcan sus trabajos, estudios y rutina y sueltan todo la tensión que llevan dentro a base de puñetazos. Algunos de ellos, explica Juan Carlos, «son chavales de la calle, sin recursos. Y antes de que están por ahí tirados, les tengo acogidos en la sede haciendo deporte. Es un poco una labor social». Igualmente, bajan a entrenar jóvenes de Colindres, Castillo, Noja....

El entrenador explica que «lo ideal es enseñar a los chavales desde bien pequeños el contacto, que se peguen entre ellos, para que vayan subiendo, ya que son el futuro del boxeo pero es difícil». En ese futuro es más que probable que tenga su hueco Alejandro Revuelta, de 12 años. Es sobrino de Charly e hijo del segundo entrenador del club, Javi. Para la foto de grupo enseña orgulloso el cinturón que ha ganador como Campeón de Cantabria en Formas (sin contacto). «El boxeo es mi deporte favorito y llevo aquí metido desde pequeño. Mi referente es Canelo», cuenta con timidez. Su hermano de siete años, Hugo, no deja de corretear por la sala. Y, también apunta maneras cuando coge los guantes.

Púgiles amateur

La auténtica pasión de Charly es sacar gente a pelear. Subirles al ring. Y vivir la intensidad de los combate. «Me gusta preparar a púgiles amateur». Actualmente, tiene a varios peleadores que compiten en veladas por pesos y categoría. «Tenemos en activo a Alberto Blesa, Levi Neira, Javier Diego, Borja Gómez, Francisco Arnáiz y Gontzal Rubio».

No todos quieren competir. Algunos solo se apuntan al club para entrenar y expulsar adrenalina. Otros quieren subir de nivel. Saber lo que se siente bajo los focos del ring . Charly se vuelca con ellos en este reto. «Ellos entrenan mucho horas y quieren demostrar todo lo que hacen en el gimnasio». Las veladas son para eso. Para que ellos se exhiban. Explica que un evento de estas características cuesta mucho dinero organizarlo. «Ahora mismo está la promotora de Daniel Rasillo que está organizando muchas veladas y también los clubes por mediación de patrocinadores». Una de ellas se hizo hace poco en Santoña. «Y el día 15 de julio, Levi tiene una en Castro y el 19, Francisco Arnáiz acudirá a San Vicente, a otra organizada por Rasillo». ¿Y qué siente como entrenador en la esquina del cuadrilátero?. «Pues como un profesor con sus alumnos que espera que salgan adelante con lo que les ha enseñado. Preparamos durante meses la pelea para que al sonar la campana saquen todo ese trabajo. Son tres asalto de tres minutos. Un entrenador siempre quiere ganar, pero si han hecho un buen boxeo para mí son ganadores aunque pierdan el combate. Luego, rectificamos lo que se ha hecho mal o en lo que ha sido superior el contrario».

En las semanas antes de la velada está con los peleadores entrenando mañana y tarde. «Esto también requiere de cierta preparación psicológica y estoy con ellos a solas. Les dirijo, les oriento. Hay que que jugar mucho con la psicología, darles calma, tranquilidad para que suban con la mente en blanco y no piensen en lo que tienen fuera» . De ahí, que «como máximo responsable de lo que hacen entre las cuerdas, las victorias y las derrotas, las alegrías y las penas son compartidas».

Se siente al escucharle hablar pero lo dice con palabras. «El boxeo para mi es una forma de vida». ¿Y qué enseña?. «Es un deporte muy sacrificado en el que se aprende disciplina, compañerismo, esfuerzo, constancia. «Es un trabajo solitario de muchas horas y dependes de uno mismo. Una vez que suena la campana, el peleador se quedan solo con su contrario. Lo que hayas aprendido en el gimnasio, el fondo que tengas corriendo y el trabajo hecho con el entrenador, es lo que vas a llevar al ring.

Quiere desterrar el estereotipo de que el boxeo es un deporte violento. «Hay que tener un temperamento, un poco de sangre, pero, luego, es todo lo contrario. Un vez que has sacado todo el potencial en el gimnasio, después en la calle no lo sacas. Aquí sueltan la tensión que acumulan. Es una válvula de escape. Entre ellos hay mucho compañerismo». «El boxeo debería probarlo todo el mundo. Es uno de los ejercicios más completos. Las puertas del gimnasio están abiertas a todo el mundo.

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