Un cañonazo por la rendición francesa

Santoña revivió este sábado el 204 aniversario de la marcha de las tropas napoleónicas y entrega de los fuertes

Un cañonazo por la rendición francesa
Ana Cobo
Ana Cobo
ANA COBOSantoña

Santoña se reencontró este sábado con su pasado napoleónico de la mano de un retumbante cañonazo. A la vera del fuerte de San Martín, en pleno paseo marítimo, vecinos y visitantes se remontaron al 28 de mayo de 1814 para conmemorar un capítulo trascendental de la historia del municipio: la rendición francesa. Aquella jornada, de hace 204 años, las tropas napoleónicas abandonaron la villa y entregaron el control de las fortificaciones a las autoridades españolas cumpliendo así con el acuerdo de capitulación firmado por España, Francia e Inglaterra. Tras seis años de dominio, la guarnición imperial abandonó el Gibraltar del Norte (así llamaban entonces a Santoña), plaza preferida por Napoleón en el Cantábrico, con honores militares, a tambor batiente y con sus banderas desplegadas.

Desde hace cuatro años, el Ayuntamiento recuerda esta crucial fecha con un desfile militar y una recreación que este sábado invitó a todos los asistentes a viajar en el tiempo. Pocos minutos después del mediodía varias tropas que representaban a los ejércitos de Francia, Inglaterra y España partieron con paso firme de los alrededores del Palacio de Manzanedo con rumbo al Pasaje. La comitiva se completaba con varios figurantes con trajes de la época, llegados desde Camargo. Con el sonido de los tambores, pífanos y gaitas marcaron el recorrido militar que incluyó cinco paradas en distintos lugares del pueblo para lanzar varios disparos de honor al aire. La multitud, que pululaba por los puestos del mercado napoleónico, se amontonaba a su paso para ser testigo de las escenas.

El desfile concluyó junto al monumento al Bicentenario, erigido junto al Glacis, donde aguardaban las autoridades, presididas por el alcalde Sergio Abascal, y decenas de vecinos. Allí, a los pies del fuerte de San Martín, se procedió al izado de las banderas francesa, británica y española al son de sus himnos. Seguidamente, representantes de cada ejército, uno por cada país, procedieron a firmar, pluma en mano, el tratado de la Capitulación Francesa por el que se acuerda que «la ciudad y los fuertes de Santoña serían evacuados por las tropas francesas y entregados a las españolas. La guarnición francesa se llevará todo aquello que le pertenezca junto con las armas, la artillería y otros efectos militares cuya propiedad original no era del Gobierno español».

Tras la simbólica firma de liberación y fin de la ocupación francesa, procedieron a entregar una copia del documento a las autoridades. El histórico acto tocó a su fin lanzando una ensordecedora salva de honor desde un cañón traído desde el Museo de la Real Fábrica de Artillería. Santoña volverá a despertar este domingo sumergida en el siglo XIX con el mercado napoleónico que incluye exhibiciones, pasacalles y animación.

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