Encuentran restos humanos de la Edad del Bronce en la cueva del Copillo

La cueva del Copillo en el Monte Mijedo./DM .
La cueva del Copillo en el Monte Mijedo. / DM .
Noja

Durante la investigación, que aún no ha concluido, se han hallado una punta de lanza de bronce y una mandíbula humana

MARTA CABRERA Noja

La aparición de una punta de lanza, junto a la de otros restos, ha abierto la posibilidad de que la cueva del Copillo, en Noja, estuviese ocupada por humanos durante la Edad de Bronce. La investigación dirigida por Ana María Cueto Rapado ha llegado a esta conclusión tras el hallazgo hecho en esta cavidad de pequeñas dimensiones ubicada en la ladera Sur del Alto del Copillo, en el extremo occidental del monte Mijedo. Los resultados de este estudio confirman la existencia de una estratigrafía arqueológica que demuestra que ha habido humanos en ella. Los trabajos se llevaron a cabo entre agosto y noviembre de 2017, cuando se procedió a lavar el sedimento que se excavó en el trabajo de campo del mes de julio del mismo año.

Este nuevo descubrimiento no ha extrañado tanto los investigadores ya que no es el primero que se encuentra por esta zona. En montes cercanos, como es el caso del monte Buciero de Santoña, también se han encontrado otros ejemplos de posible ocupación humana. «La importancia del descubrimiento radica en que es el primer yacimiento arqueológico de cronología prehistórica que se localiza en el Monte Mijedo», afirma Cueto Rapado. La cueva del Copillo es una cavidad de pequeñas dimensiones descubierta por un grupo de aficionados. Se abre a unos 70 metros de altitud y en la actualidad su acceso es dificultoso debido a la vegetación cerrada que existe en la ladera del monte

Entre los materiales extraídos en esta cavidad, se encuentra una punta de bronce con pedúnculo y aletas procedente del material entregado por los descubridores del yacimiento. Con estas pruebas, la arqueóloga Ana María Cueto Rapado y su equipo han podido determinar que los restos encontrados «se adscriben a la Edad de Bronce».

Es el primer yacimiento arqueológico prehistórico que se localiza en el Monte Mijedo

Éste no ha sido el único hallazgo en esta cavidad ya que también se ha encontrado una mandíbula humana. El estudio antropológico de los restos humanos, del que se ha encargado el Doctor Edgard Camarós, confirma que se ha hallado un incisivo, un premolar y un molar. Además, gracias a la morfología de la mandíbula y el estudio biométrico se ha podido saber que podían haber pertenecido a un individuo masculino con una edad comprendida entre los 45 y 55 años.

Tras el análisis antropológico se ha constatado que, al menos durante uno de los momentos de ocupación de la cueva, ésta se utilizó como lugar de enterramiento. Y es que el uso sepulcral de cuevas durante la Edad de Bronce está ampliamente documentado en el Cantábrico. Se trata, como viene descrito en el informe de la investigación, de pequeñas cavidades utilizadas para albergar inhumaciones colectivas, generalmente sin conexión anatómica y que incluyen ajuares variados. El estudio de los demás restos recuperados será fundamental para saber más acerca de las prácticas funerarias de estos grupos humanos. La actuación arqueológica se ha realizado bajo la dirección de Ana Cueto Rapado.

Durante algún momento de ocupación de la cueva, ésta se utilizó como lugar de enterramiento

Excavación inacabada

Aún no se ha explorado toda la cavidad. Hasta ahora, y con lo que se ha analizado, los expertos encargados del estudio han podido afirmar que «tanto humanos como animales contribuyeron a la formación y modificación del paquete sedimentario del Copillo». «A falta de dataciones concluyentes, algunos resultados apuntan a una ocupación humana prolongada en el tiempo», afirma la directora del proyecto.

Entre las distintas labores que se están llevando a cabo, figura la limpieza y catalogación del material procedente del sedimento de la cueva con el fin de obtener un inventario.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos