Una lanzadera para un futuro mejor

Una lanzadera para un futuro mejor

Una veintena de personas en paro participan en la nueva Lanzadera de Empleo de Santoña para incrementar sus posibilidades de encontrar un trabajo

ANA COBOSantoña

«A ser enfermero, a ser periodista, a ser abogado... nos enseñan en la facultad, pero nadie nos enseña a buscar un empleo. Se supone que la gente tiene que saber hacerlo de forma innata y el problema es que cuando se ponen a ello, muchas personas no saben buscar un trabajo de forma eficaz».

Gemma Polvorinos, coordinadora de la nueva Lanzadera de Empleo y Emprendimiento Solidario del Ayuntamiento de Santoña argumenta sus palabras con un claro ejemplo. «Hay personas que se creen que mandar el currículum a 800 sitios, va a tener más efectividad que enviar dos o tres bien orientados y bien redactados a sus empresas objetivo. La cantidad no te asegura el éxito». Y es que sostiene que la búsqueda de empleo es un trabajo en sí mismo que necesita de una preparación para ser el candidato idóneo ante un proceso de selección.

Ésta y otras muchas pautas, recomendaciones y herramientas les trasmite a los veinte vecinos que participan de forma voluntaria en este proyecto que tiene como fin ayudarles a encontrar un futuro más prometedor y ajustado a sus objetivos. Todos ellos están inmersos en las garras del paro o con un contrato firmado que no supera las 20 horas. Su anhelo es conseguir un empleo estable. Y con el apoyo de la coordinadora – y del resto de sus compañeros – están potenciando sus competencias y habilidades, tanto personales como profesionales, para incrementar las posibilidades de hacerse un hueco en el mercado laboral.

Actualmente, se están llevando a cabo en Cantabria 16 Lanzaderas de Empleo financiadas con cargo a los presupuestos del Gobierno de Cantabria. Para poner en marcha esta iniciativa en Santoña, el ayuntamiento ha recibido una subvención del Servicio Cántabro de Empleo de 36.250 euros. El programa arrancó a mediados de febrero y se prolongará hasta mitad de agosto. Las sesiones de trabajo – tanto individuales como en grupo – se realizan de martes a jueves en la Casa de la Juventud.

«El objetivo es que los participantes mejoren sus competencias y habilidades personales y laborales» Gemma Polvorinos | coordinadora

Una de las características obligatoria de las lanzaderas es que estén formadas por personas de perfiles heterogéneos, muy diferentes en cuanto a formación y experiencia laboral para poder intercambiar conocimientos, capacidades, red de contactos... Así, en la de Santoña hay participantes que se dedican a la atención al cliente, otros son profesores, hay un auxiliar de enfermería, un trabajador del metal, un comunicador social, una licenciada en bellas artes o un técnico de farmacia, entre otros. «Esta diversidad hace que la lanzadera se enriquezca. Además, la mayoría tienen entre 35 y 40 años, lo que hace que todos tengan un bagaje de años de experiencia profesional pudiendo aportar historias tanto de fracasos como de éxitos en su vida laboral», señala Polvorinos.

Mejora a todos los niveles

Una de las sillas de la sala de formación está ocupada por Paola Damato. Ella rompe el hielo para explicar que ha recalado aquí animada por un amigo cuya mujer estuvo en la pasada edición de la lanzadera y le fue «muy bien». Si tuviera que escoger una palabra para resumir estos dos primeros meses elegiría «mejora». «He mejorado mucho a nivel personal y también de cara al objetivo de conseguir un empleo acorde a mi formación y a mis gustos». En estos días, cuenta, ha aprendido a realizar un buen curriculum. «Es cierto que todo el mundo sabemos hacerlo pero gracias a Gema y sus consejos lo estamos mejorando. El vocabulario, la forma de poner las cosas... Y es algo que lo estoy comprobando, porque el otro día fui a entregar el nuevo currículum a una oferta de trabajo y me felicitaron por cómo estaba hecho».

Paola ha trabajado toda su vida como auxiliar administrativo y de dependienta. «Me gusta la atención al cliente». En estas semanas están realizando una base de datos en la que están recogiendo el perfile laboral de todos los participantes. «El martes salimos uno a uno al centro de la clase para contar nuestras experiencias y formación y conocernos un poco más». De esta forma, añade Paola, «si me entero, por ejemplo, de una oferta de monitor de tiempo libre y sé que aquí hay una persona que se ha preparado para ello, se lo digo. Y al revés. Somos un grupo de compañeros y nos ayudamos».

Sus palabras las refuerza la coordinadora que asegura que «son personas con espíritu dinámico, comprometido y solidario, que de forma voluntaria han decidido colaborar y ayudarse mutuamente durante 'el trabajo de buscar trabajo'».

«He presentado el curriculum hecho aquí a una oferta y me han felicitado por cómo estaba» Paola Damato | participante

En esta primera fase, la lanzadera ha estado centrada principalmente en el tema del autoconocimiento. «Estamos tratando la inteligencia emocional, gestión de las emociones y la actitud que debemos tener en la búsqueda de empleo. Es algo fundamental para mantener la motivación y los objetivos». Y es que este programa en concreto busca que los participantes crezcan personalmente y desarrollen sus habilidades y competencias tanto personales como laborales porque ello deriva en una mejora en la empleabilidad. Ese enriquecimiento personal es lo que más valora José Luis. «Yo he sido comercial todo la vida y lo que me faltaba es el arrope de los compañeros, coger cosas de ellos. Todos aportamos algo y eso es fundamental».

A su lado está Margot que hace referencia otro tema en el que se incide en la lanzadera. Marcarse unos objetivos laborales e ir a por ellos concretamente. «Cada uno tiene su situación particular y a veces no queda más remedio que coger otro trabajo distinto a lo que te has formado, pero hay que hacerlo siempre como puente hacia lo que tú quieres llegar. Enfocarnos al empleo que queremos que, igual no es el que hemos estudiado desde el principio, pero sí el que nos llena». Otro valor de esta iniciativa es que les saca de la prisionera rutina del paro. «Empiezas a trabajar tu tiempo nuevamente, te metes en el papel de hoy tengo algo que hacer y generas una dinámica diferente a la que estas llevando», reconoce Jairo, periodista digital.

En la última etapa de esta formación está previsto que acudan a visitar empresas de la zona que están entre los objetivos de los participantes. Para entonces ya habrán aprendido a enfrentarse a un proceso de selección, a hacer una buen entrevista de trabajo y a demostrar y trasmitir con naturalidad todo lo que pueden aportar. En definitiva, «sabrán definir su perfil profesional».

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