La ‘Marigalante’ arribó hace 30 años

Santoña

La pasada semana se celebró el aniversario de la llegada a Santoña de Vital Alsar, al mando de la imponente nao; y este martes, día 28, se cumplen tres décadas de la llegada de la nave al puerto de Calderón, en Santander

Arremolinados en El Pasaje miles de personas fueron testigos de la entrada de la imponente nao por la bahía. /Manuel Bustamante
Arremolinados en El Pasaje miles de personas fueron testigos de la entrada de la imponente nao por la bahía. / Manuel Bustamante
Ana Cobo
ANA COBOSantander

Hizo un día de perros. Frío, mucho frío, y llovió. Una estampa propia de finales de noviembre. El día apenas invitaba a salir de casa, pero lo cierto es que pocos vecinos dejaron pasar de largo la ocasión de ser testigos de todo un acontecimiento histórico. El Pasaje se quedó pequeño para recibir a la ‘Marigalante’ con los honores que merecía. Tras varias semanas de travesía, iniciada en el puerto de Alvarado, en el estado de Veracruz (México), el navegante y aventurero cántabro, Vital Alsar, arribaba a Santoña al mando de la imponente nao. Su entrada por la bahía, escoltada por multitud de embarcaciones locales, dibujó en la mañana de aquel 22 de noviembre de 1987 una escena que sigue viva en la memoria local cuando se cumplen, ahora, 30 años de la gesta.

La grandeza fue que Vital Alsar realizó la expedición con los mismos métodos de navegación que empleó Cristóbal Colón cuando descubrió América en 1492. Entonces, participaron las tres naves castellanas conocidas como ‘La Pinta’, ‘La Niña’ y ‘La Santa María’. Esta última, propiedad del cartógrafo Juan de la Cosa, varó cerca de Haití, quedando inservible y sin poder llevar a cabo el viaje de vuelta. En homenaje a la figura de Juan de la Cosa y con la cercanía en el tiempo de los actos conmemorativos del V centenario del descubrimiento del nuevo continente, Alsar decidió construir ‘La Marigalante’, una réplica más o menos fiel de ‘La Santa María’, con la que cruzó de nuevo el Atlántico con destino Santoña, cuna del famoso cartógrafo.

Fueron miles, los santoñeses y cántabros –procedentes de todos los puntos de la región – que se arremolinaron a lo largo y ancho de El Pasaje para recibir con los brazos abiertos a la carabela. Se dejó ver poco después de las once de la mañana, parapetada por decenas de embarcaciones que le arroparon en los últimos metros antes de alcanzar su destino. En ese momento, los asistentes ondearon sin descanso pañuelos y banderas blancas en alto en señal de alegría y acogimiento. El color no fue elegido al alzar, pues Vital Alsar llevaba en esta expedición un mensaje de paz.

Los más ansiosos por ser los primeros en ver la nao y hacerlo, además, desde un enclave privilegiado desafiaron al temporal y se subieron a los fuertes. Desde el de San Martín, colgaron unas telas gigantes, con una letra en cada una, que, en conjunto, decía: ‘Bienvenida a casa’. El viento no paró de moverlas.

Vital Alsar saludando a los vecinos en la calle del Aro de Santoña.
Vital Alsar saludando a los vecinos en la calle del Aro de Santoña. / Manuel Bustamante

Lo cierto es que el pueblo se volcó haciendo aún más grandes los preparativos que organizó para la ocasión el Ayuntamiento de Santoña de la mano del Gobierno de Cantabria. Unos actos que estuvieron marcados por la incertidumbre de la llegada pues en la mar, ya se sabe, no hay nada seguro. Al navegante cántabro, le tocó surcar en esta hazaña muchos temporales que fueron retrasando el día fijado para el desembarco. Aunque ya se sabe que lo bueno se hace esperar.

Los periódicos regionales reservaron en sus páginas un espacio clave para relatar el acontecimiento. El Diario Montañés hizo un gran despliegue. «La ‘Marigalante’ abocaba la bahía a remolque, escoltada por embarcaciones de pesca y de recreo, así como por dos traineras de Santoña y una de Camargo que iba abriendo rumbo. Tras una perfecta maniobra, quedaba atracada la nao en la Machina del Pasaje. Instantes después, Alsar saludaba a la multitud que le aclamaba incesantemente...», recogía la crónica. Finalizaba de esta manera la primera escala de la expedición ‘Hombre, Mar y Paz’, que había partido dos meses antes del Puerto de Alvarado de México. A bordo de este buque de vela iban otros 14 tripulantes -de diversos países- cuyas profesiones nada tenían que ver con la mar, pero que se habían decidido a acompañar al aventurero.

Hijo adoptivo

Nada más poner pie en tierra Vital Alsar se abrazó a su hermano y a su madre que le aguardaban en El Pasaje. En la tribuna le esperaban decenas de autoridades, encabezadas por el entonces presidente del Gobierno de Cantabria, Juan Hormaechea, quien leyó un mensaje de bienvenida enviado expresamente por el Rey de España, don Juan Carlos; y el alcalde de Santoña, Maximino Valle, que manifestó que la vuelta de la ‘Marigalante’ significaba la recuperación de las raíces históricas de la villa. Desde la Machina todas las autoridades se dirigieron junto con el aventurero hasta el monumento de Juan de la Cosa, donde la tripulación depositó una corona de laurel. Seguidamente, acudieron a la iglesia donde el obispo ofició una misa de acción de gracias.

Tres imágenes de la llegada de Vital Alsar al muelle de Calderón, en Santander. / Manuel Bustamante

El broche a esta primera jornada se puso por la tarde, cuando la Corporación de Santoña se reunió en un pleno extraordinario para nombrar hijo adoptivo de la villa a Vital Alsar, en reconocimiento a los méritos contraídos. La nave, debido a la adversa meteorología, no zarpó rumbo al puerto de Santander hasta el sábado, 28 de noviembre. En la capital, tuvo otra bienvenida igual de espectacular y multitudinaria, al arribar al muelle de Calderón.

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