El orgullo de cumplir un siglo

Los jugadores de la Unión Santoñesa, equipo de la década de los 20, uno de los conjuntos que está en los orígenes del Santoña Club de Fútbol. / DM .

La historia del equipo se circunscribe en su práctica totalidad al fútbol cántabro, con sólo un ascenso a la Segunda División B, el Santoña Club de Fútbol celebra hoy domingo sus primeros cien años de vida

JOSÉ COMPOSTIZO

santoña. Aunque sea pleno verano y el inicio de la temporada esté aún lejos, hoy es un día grande de fútbol en Santoña. De lucir colores en blanco y negro. De tomar algo rememorando mil y una anécdotas. De glosar a jugadores actuales, a los que ya peinan canas o a aquellos 'locos' que a principios del siglo XX se atrevían a jugar a eso del 'foot ball' que se iba poniendo de moda en España. En Santoña no pueden estar hoy más orgullosos porque el equipo de su pueblo, el Santoña Club de Fútbol, cumple el aniversario más especial de todos. Tal día como hoy, pero de 1917, comenzaba la historia del equipo de un pueblo,-como todos los marineros- luchador y sacrificado hasta el extremo. Cien años de humildad, de decepciones y algunas alegrías. Pero siempre con la ilusión de aquellos pioneros del 17. y aquellas ganas de hacerlo bien y de jugar al fútbol han llevado al club hasta este domingo. El Santoña Club de Fútbol cumple hoy cien años.

Las primeras patadas a un balón en Santoña se remontan a 1908. Un semanario local pública un artículo en el que hace referencia a un partido de 'Foot Ball', que se celebró en la antigua plaza de Sagunto, espacio que ocupa actualmente el Colegio Juan de la Cosa. El año 1917 es en el que hunde sus raíces el actual Santoña Club de Fútbol. A partir de ese año se crean varios equipos formados en los diferentes barrios del municipio, que duran poco y de los que apenas se tienen datos salvo el nombre. Deportivo Santoñés, Rayo, Defensor de Cantabria, Barceloneta, Estrella Fortuna y Veinte y Veinte Porrón, llamado así porque sus futbolistas llenaban el porrón con el que acudían a jugar sus partidos con veinte céntimos de vino y otros tantos de gaseosa.

Un año lleno de actos para conmemorar el Centenario

«Cien años no se cumplen todos los días y queremos que el aniversario quede en el recuerdo de todos». Toñín Alonso, actual presidente del Santoña, augura un buen número de actividades hasta final de año para celebrar el primer siglo del club. Aunque el pistoletazo de salida a la celebración del Centenario se dio en la XXI Gala del Deporte de Santoña a finales de marzo, a la que acudieron todos los presidentes vivos de la entidad. El pasado sábado, se descubrió un monumento en la localidad dedicado al Centenario del club. Y tras los partidos de pretemporada, en los que se quiere traer al Arenas de Getxo, al Barakaldo y al Barreda, se trabaja para que en septiembre en El Paloma haya un Alavés-Racing. Por otra parte, del 19 de septiembre al 1 de noviembre en la Casa de Cultura de la villa, se exhibirán fotos, reportajes, documentación, trofeos y material del Santoña. También se publicará, con la colaboración del Consistorio y el Gobierno regional, un libro sobre el Santoña editado por José Luis Gutiérrez Bicarregui, Alfonso Orlando y Fernando Meléndez. A su vez, se quiere recuperar el torneo de Navidad que enfrentaba hace años al Santoña con su eterno rival, el Laredo.

Durante la década de los veinte todos los equipos de la localidad se fusionan formando la Unión Santoñesa, que jugaba sus encuentros en el campo de Las Huertas. Por allí pasaron equipos como el Racing, Athletic de Bilbao, Real Sociedad o Arenas de Getxo. En 1930 se disuelve la Unión Santoñesa para dar origen a otros dos nuevos equipos, El Paloma Sport -formado por pescadores del municipio- y El Comilona, este último constituido por 'gente de bien', que disputaba sus encuentros previa apuesta de una comida -de ahí su nombre-. Tras solo un año, El Comilona desapareció y apenas dos años más tarde, en 1933, el Paloma Sport se inscribe en la Federación Cántabra, pasando a llamarse Santoña Club de Fútbol, el nombre actual del equipo. En su primera temporada con su nueva denominación se proclama campeón del grupo B, lo que le sirve para ascender a Primera Regional.

El campo y la mar

Al Santoña le hacía falta un campo cerrado para obtener así mayores recaudaciones y obtuvo la cesión por parte del ayuntamiento de un terreno llamado 'campo raso', que se cubría de agua con las pleamares. Aficionados y simpatizantes del equipo construyeron un muro para contener a la mar e igualaron el terreno. Se inauguraba así, en 1933, el campo de El Paloma, con un encuentro entre el Racing y el Athletic de Bilbao.

Con su nuevo campo, llegaron las primeras alegrías. En 1934 el Santoña se hace con el título de campeón regional de Segunda, ascendiendo a Primera Regional, categoría en la que se proclama campeón en las temporadas 1934, 1935 y 1936. Además, en la campaña 1934-35, el Santoña disputa la Copa Inter-Regional en la que el conjunto marinero elimina a equipos como el Ovetense, Calahorra, Salamanca y Arenas Sport de Zaragoza, a este último tras un gol de Guillermo Díaz en el campo de Las Delicias de la capital aragonesa. A su regreso a Cantabria los aficionados santoñeses les estaban esperando a la entrada de la carretera de Santoña a Cicero, desde donde fueron llevados a hombros por los aficionados hasta la Plaza de la República (San Antonio), donde fueron vitoreados por un gran número de seguidores y simpatizantes. El partido de vuelta jugado en El Paloma finalizó con empate a cero. El conjunto marinero fue eliminado después por La Ferroviaria -equipo filial del Real Madrid-, por cinco a cero, tras quedarse el conjunto santoñés con tan sólo siete jugadores sobre el terreno de juego.

Tras la Guerra Civil, el equipo se consolida tras la temporada 1942-1943 en la Tercera División. Y el estar en esa categoría durante muchas campañas hace que el número de aficionados del club suba como la espuma en la villa marinera. 'Ya llega la flota pesquera / cantando con ilusión / porque el Santoña ha quedado en Tercera División', se cantaba en la villa.

Entre los años 60 y 70 milita casi todas las temporadas en Preferente, salvo la de 1966-67, en la que estuvo en Tercera. El Santoña perdió la categoría en un partido frente al Arenas de Getxo que aún se recuerda. Fue tal el ataque de algunos hinchas al árbitro, Alonso Moral, que llegaron a herirle en la cabeza de una pedrada. La fuerza pública tuvo que disparar tres tiros al aire para calmar los ánimos. La segunda parte volvió a reanudarse después de cuarenta y cinco minutos sin que hubiera ninguna incidencia. «Aquello fue un caso aislado. Nosotros siempre hemos sido un club que ha respetado a todos, equipos y árbitros», comenta el utillero del Santoña, Salvador Ruiz 'Pizarrín', historia vida de un club en el que lleva más de cincuenta años. Sus anécdotas y recuerdos se cuentan por cientos. «Yo he sido pescador. Una temporada, cuando estábamos haciendo la campaña del bonito a la altura de Asturias, se puso muy mala la mar y nos tuvimos que refugiar en el puerto de Gijón. Sabíamos que el Santoña jugaba en Mareo, por lo que en el barco hicimos una pancarta en la que se leía 'Escuela de Mareo es única, aúpa Santoña'. Cuando llegamos al campo y la vieron los directivos del Sporting Industrial nos dejaron entrar a nosotros y a unas cien personas que habían llegado en autobús desde Santoña a apoyar al equipo», recuerda.

El conjunto de la villa marinera ha alternado en sus cien años de historia la Tercera División y las categorías regionales del fútbol cántabro. Pero una de las temporadas sí luce de forma especial. La segunda plaza en la Tercera División en la campaña anterior le sirvió al Santoña para jugar, en la temporada 1988-1989 en la Segunda División B. La única vez que el club ha militado en la categoría de bronce del fútbol español. «Llamé a Antonio Alonso para que me trajese jugadores de Santander para formar un buen equipo. Uno de ellos fue el actual presidente del Racing, Manolo Higuera, al que siempre le estaré agradecido por su comportamiento con nosotros», señala Alfonso Orlando, presidente del club en dos etapas distintas, una de ellas la que coincidió con esa temporada en Segunda B.

Gran parte de este siglo de vida el equipo ha jugado en el campo de El Paloma, remodelado en varias ocasiones. Fue el 14 abril de 2007 cuando el club se mudó al nuevo Paloma, algo más alejado del municipio que el anterior feudo. «Siento nostalgia al recordar aquel partido ante el Textil Escudo. Fue bonito ver el campo lleno. Además hubo un homenaje a una gran aficionada del equipo, Carmen Esgueva, que se había roto una pierna en un desplazamiento con el equipo», rememora el entonces capitán del conjunto marinero, Eduardo Pontones. Andrés Lococo, décimo presidente del club, era el máximo mandatario del Santoña cuando se inauguró el nuevo Paloma. Y también fue jugador. Una época de la que siente nostalgia. «La asistencia a los campos ha decaído, sobre todo por la televisión. En Santoña había mucha afición, aunque ahora parece que resurge un poco. En cuanto a la calidad de los campeonatos ha descendido, ya que antes se jugaba entre comunidades y ahora sólo con equipos en Cantabria», asegura.

Una presidenta

Desde el primer presidente oficial del club, Melchor Zarauza, hasta el actual José Antonio Alonso, han pasado por el cargo un total de 23 personas. Entre ellas destaca Carmen Redondo, la única mujer en los 100 años de historia al frente del Santoña. Su cargo estuvo unido a un récord. El día de su elección, de cien votos escrutados Carmen logró 99.

«No teníamos dinero y por Semana Santa, montamos un bar en el campo. Había un torneo de fútbol base en El Paloma y para poder pagar la gasolina a los jugadores que venían de fuera, estuvimos tres días sin salir del campo», recuerda. También, el Santoña puede presumir de haber tenido como socio a un perro. «El dueño era José 'El Mellizo' y a su perro, de nombre 'Fiel', le sacó el carnet y así estuvo durante cuatro años», explica la expresidenta.

De los 'locos' de aquellos equipos de barrio a un conjunto asentado en el fútbol cántabro. De aquel campo que anegaba la mar a uno de lo más coqueto. El Santoña Club de Fútbol de 2017 poco tiene que ver con aquellos conjuntos que se lanzaban a dar patadas a un balón en 1917. Pero el alma del club sigue siendo la misma. Humildad, trabajo, sacrificio e ilusión a raudales de un club sin grandes logros, pero que hoy es el más feliz de todo el fútbol español. Cien años de existencia para un Santoña que ha honrado el nombre de su villa y a sus habitantes. Mañana comienza otro camino en el que recorrer miles de partidos, goles, anécdotas y esfuerzos. Comenzará así el segundo siglo de vida del Santoña Club de Fútbol.

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