La resaca del Delirium

El vídeo refleja cómo estaba la campa del cabo Quintrés antes de empezar el festival y cómo acabó. / Antonio 'Sane'

El cabo Quintres ha quedado cubierto por una cantidad incalculable de basura tras los tres días de un festival que ha cosechado un descontento general: el de los asistentes, que reclaman el importe de sus entradas, y el de vecinos, que se echan las manos a la cabeza

Mariña Álvarez
MARIÑA ÁLVAREZAjo (Bareyo)

El Cabo Quintres de Ajo es un paraje virgen de pastos al borde del mar, lugar de paso de aves migratorias, donde la ganadería tradicional sigue campando a sus anchas, sin asfalto, sin urbanizar, tan bonito y rural como pocos enclaves costeros de Cantabria. A la organización del Delirium Festival debió de parecerle perfecto para celebrar un macroconcierto de música electrónica. El Ayuntamiento de Bareyo concedió el permiso pertinente. Por delante, tres días con un cartel con mucho gancho, bien nutrido de estrellas internacionales... Este domingo -casi- todo terminó. Mientras los operarios intentan retirar la ingente cantidad de basura que generó el festival, los asistentes siguen recogiendo firmas para pedir que se les devuelva el dinero por los problemas organizativos del evento y vecinos de la zona continúan echándose las manos a la cabeza al comprobar cómo ha quedado todo.

A falta de un balance sobre los beneficios que este festival pudo reportar al municipio, la Guardia Civil ya ha facilitado el suyo: en esos tres días 29 conductores dieron positivo en alcohol y 34 en drogas.

Basura por todas partes

Este fin de semana sopló algo de viento. Hay bolsas de plástico por todas partes. Suerte que las vallas pararon el vuelo de algunos residuos antes de acabar en el mar. Hay innumerables vasos y botellas, los típicos restos de un macrobotellón, junto a sillas abandonadas, colchonetas, envoltorios, papeles sucios de a saber...

Un día después del cierre, la campa del Delirium parece un campo de batalla.

Este Delirium Festival comenzó a generar noticias desde el mismo día que empezaron a llegar los asistentes con abono para acampar. El jueves 10 llegaron los primeros y hubo una fiesta de bienvenida. El viernes comenzaba oficialmente el festival, pero un par de horas antes se anuncia la cancelación de las actuaciones de tres de los principales reclamos: Dj Snake, Richie Hawtin y Steve Angello, debido a una serie de desacuerdos con las condiciones de sus contratos. Hubo enfado. Y tras la ausencia de las estrellas vino una cascada de quejas: que si «doce baños para 14.000 personas», que de las duchas apenas salía «un chorrito de agua», que si aquello era un «caos de seguridad», que no había puntos para cargar teléfonos móviles, que la zona de acampada estaba «masificada», que no había sitio para aparcar... No había terminado el festival cuando los asistentes descontentos promovieron una campaña de recogida de firmas a través de change.org para exigir que se les devuelva el dinero (los abonos con camping costaban entre 70 y 140 euros) por «publicidad engañosa» y «mala organización».

A este mal rollo siguió un saqueo de las carpas de comida y bebida por parte de decenas de jóvenes, este domingo, que se llevaron de todo cuando ya habían terminado las actuaciones. La acción fue grabada y corrió por las redes sociales, igual que cientos de comentarios cabreados con la organización.

34 positivos de drogas y 29 de alcohol

La Guardia Civil facilitó un recuento de los test de alcohol y drogas realizados a los conductores que llegaban a Ajo a lo largo de los tres días (11, 12 y 13 de agosto), en el que se mantuvo un dispositivo especial para garantizar la seguridad en la carretera CA-141 (Pontejos-Santoña). Se realizaron más de 800 pruebas de alcoholemia y solo 29 conductores dieron positivo. De ellos, solo dos con una tasa tan alta como para considerarla delito. El resto, fueron denunciados por falta administrativa.

Además de los test de alcohol, se hicieron controles selectivos de drogas a personas que pudieran presentar los síntomas de conducción bajo los efectos de alguna sustancia. Aquí la tasa fue mayor: se detectaron 34 positivos, la mitad de las pruebas realizadas.

Y otro balance, el de la recogida de firmas para pedir la devolución del dinero de las entradas: este lunes a las 19.30 horas, ya se habían sumado 1.324 personas.

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