Un apicultor de Villaescusa denuncia la muerte masiva de abejas por el uso de insecticidas

El apicultor Ignacio Torre exhibe uno de sus panales yuna muestra de abejas muertas. / Celedonio Martínez

Ignacio Torre asegura que una fumigación incontrolada contra el escarabajo del eucalipto ha afectado a sus 386 colmenas, y la Guardia Civil investiga las causas

JONATHAN LLATA

Ignacio Torre, apicultor y vecino de Villanueva de Villaescusa, ha puesto en conocimiento de la Guardia Civil un aumento de la mortandad de abejas en su colmenar «como nunca antes había visto», algo que achaca a una fumigación incontrolada contra el escarabajo en unos eucaliptales próximos. Desde hace unos quince días el apicultor viene observando un gran número de muertes entre sus abejas, tanto en el interior de la colmena, como en los exteriores del apiario, por lo que las consecuencias que le han acarreado para su negocio son «devastadoras», dice, con 386 colmenas afectadas.

Cada jornada que acudía a su colmenar Torre recogía por cientos las abejas muertas o totalmente debilitadas y observaba un preocupante ínfimo movimiento en las colmenas. «Las abejas estaban en su momento álgido y tenían que estar trabajando miles en este momento», asegura, por lo que denunció esta «preocupante situación» ante la Guardia Civil; según señala Torre, el Seprona ya está realizando una investigación.

El apicultor ha remarcado que el propio Seprona se ha personificado en el lugar donde se está produciendo la mortandad de sus abejas y no ha recibido ninguna documentación del Ayuntamiento que autorice a los trabajadores de la empresa de fumigación a realizar esas labores. Además, el alcalde de Villanueva de Villaescusa, Constantino Fernández, ha asegurado al denunciante que no tienen constancia de ningún permiso ni autorización para efectuar la desinsectación.

«Los insecticidas no sólo afectan a las abejas, perjudican al medio ambiente» Ignacio Torre, Apicultor

A pesar de la investigación que se está realizando Ignacio Torre tiene muy pocas esperanzas en que se solucione, ya que hace cinco años denunció una situación similar al Seprona y no tuvo ninguna compensación, lo que le ha hecho pensar que «las empresas de fumigación se tapan unas con otras y ya no sabes a quién denunciar».

Torre asegura que los fumigadores estaban realizando esas labores para acabar con el escarabajo del eucalipto sin respetar la prohibición de echar en flor, lo que provoca que las abejas vayan en busca del polen, entran en contacto con el veneno y se van debilitando en su llegada a la colmena pudiendo, incluso, perjudicar al resto de abejas que se encuentran en el lugar. «Y no sólo afecta a las abejas; perjudica a otros animales, personas y al medio ambiente», asegura el apicultor.

El caso vuelve a avivar el enfrentamiento entre agricultores y apicultores. Los apicultores critican el poco contacto que hay con las empresas de fumigación y piden que se tomen medidas para que haya una comunicación entre ambas partes. «Estamos desfasados, cada uno miramos para lo nuestro». La Federación de Asociaciones de Apicultores de Cantabria (FAAC) y la Confederación en Defensa de la Abeja en la Cornisa Cantábrica (Codacc) ya reivindicaron el pasado mayo, en el Día Mundial de las Abejas, el papel fundamental que desempeñan las abejas y demás insectos polinizadores en la conservación de la biodiversidad y en la producción de alimentos.

Y al margen de este incidente puntual, pero grave para el afectado, Villaescusa no es ajeno a lo que ocurre en otros lugares de Cantabria, con la proliferación de la avispa asiática, especie depredadora de la abeja melífera, principalmente. Las espera a la entrada de las colmenas, las atrapa en el aire, las mata y se las lleva. Además de las abejas que mata directamente, cientos más mueren de hambre o aplastadas en los panales, incapaces de salir o entrar por miedo a encontrarse con ellas.

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