Formando alumnos con conciencia social

Uno de los juegos que se practican en El Bosque para resolver conflictos o la propia guerra entre las tribus.
Uno de los juegos que se practican en El Bosque para resolver conflictos o la propia guerra entre las tribus. / IES La Granja

El Instituto La Granja de Heras, finalista del Premio Acción Magistral con su proyecto 'Sentir, imaginar y compartir: en busca de la sociedad perfecta'

Elena Tresgallo
ELENA TRESGALLOHeras

Llevan doce años declarándose la guerra y, a la vez, firmando la paz; huyendo de la peste para sobrevivir en el grupo; buscándose la vida en el bosque con su tribu o montando su propio negocio en la aldea de Sangas (Soba) para subsistir a cambio de cama y algo con lo que llenar la panza durante tres días. El proyecto 'Sentir, imaginar, compartir: en busca de la sociedad perfecta', presentado por el IES La Granja de Heras en Medio Cudeyo ha resultado finalista del premio a la Acción Magistral 2017. Un galardón promovido por la Fundación de Ayuda al Toxicómano (FAD), la Comisión Nacional Española de Cooperación con la Unesco y el BBVA que reconoce la labor docente de los centros en iniciativas que proyecten en el alumno valores tan imprescindibles para la convivencia como la tolerancia o el respeto a la diversidad y la inclusión social.

El proyecto del IES La Granja que incluye este curisoso experimento sociológico con el alumnado, también abarca toda una serie de acciones educativas paralelas y graduales en las que participan muchos docentes del centro y que incide en acciones de fomento de la convivencia entre el alumnado, con una programación específica desde primero de la ESO hasta el último año se bachiller. De hecho, 'Sentir, imaginar, compartir: en busca de la sociedad perfecta' es «el colofón» de un proyecto mucho más amplio de convivencia en valores que tiene activo el el Instituto de Heras. Así, desde el inicio de curso son los antiguos alumnos quienes reciben a los nuevos, comparten juegos y una gymkana para recibirles y «se preocupan por ellos», explica su directora, Sara Fernández Corral. «Se organizan actividades como la jornada de convivencia o el Día de La Paz, que ellos mismos preparan», añade.

Además, desde primero cuentan con formación específica en valores dentro del aula. «Es curioso y bonito ver como los primeros días de curso, los más mayores, se interesan por los pequeños y están muy pendientes de que no se sientan excluidos», añade Fernández Corral.

El mundo recreado de Sangas lleva doce años en marcha y mejora la convivencia del alumnado El premio, si ganan en septiembre, es de 8.000 euros, y lo entrega la reina Letizia

El 'planeta' Sangas

Aunque el proyecto para educar en valores forma parte de un programa integral educativo del propio centro, la culminación de ese trabajo son los tres días de convivencia que los alumnos de segundo de bachiller (entre 17 y 18 años) realizan en la localidad de Sangas (Soba).

Allí, los jóvenes se plantean el reto de construir su sociedad ideal, en un entorno aislado, donde tienen que convivir y organizar libremente todos los aspectos de la vida social, política, económica y judicial. «La idea es que experimenten para comprender de una forma práctica. Aprenden mucho más así que sí solo lo estudian en el plano teórico», reflexiona Vidal Rodríguez, profesor de filosofía del centro y creador del proyecto en 2005.

La idea de recrear un mundo paralelo, desde su estado primitivo surgió en una de sus clases donde Vidal explicaba las teorías políticas de diversos autores. A partir de ahí se realizó la primera experiencia en el albergue de Soba con una treintena de alumnos, donde las reglas del juego las ponen «ellos mismos forzados por las necesidades vitales», explica el profesor. «Esto no es un juego de rol porque no se ven forzados a hacer nada que no quieran hacer. Todo surge de manera espontánea y pueden optar por quedarse tumbados si quieren, pero si no hacen nada no comen, no consiguen alojamiento...», resume.

El punto de partida del juego es establecer las reglas y, a partir de ahí, formar las tribus y conseguir comida. Uno de los juegos iniciales es 'coger la liebre', donde las tribus tienen que conseguir la comida persiguiendo y alcanzando a los monitores que la portan. Algunos se quedan sin comestibles o no tienen suficiente agua y, a partir de ahí, arranca el mundo paralelo de Sangas, surgen las negociaciones, las traiciones, los conflictos o las declaraciones de guerra que, en este mundo, se resuelven con otros juegos físicos o intelectuales.

Tras la primera etapa en el bosque, las tribus evolucionan y suben al albergue para conseguir alojamiento y establecer sus propios negocios. Es en este contexto cuando empiezan a surgir otras necesidades como la creación de una moneda 'el doblón', que será el objeto más codiciado.

En esa sociedad recreada existen muchos trabajos y roles por desempeñar y «es interesante» ver cómo reaccionan ante diversos dilemas judiciales, políticos o éticos que se les plantean. «En ocasiones les hemos enviado un grupo de alumnos de otros institutos que llegan y realizan sus trabajos por menor precio. Eso les crea conflicto porque entienden que vienen a quitarles algo, pero poco a poco lo entienden y les integran asumiendo, sin más, la nueva situación», explica el profesor.

Uno de los aspectos más «rentables», es que mejoran las relaciones personales de los alumnos porque «bajan más unidos», reflejan. Tras la convivencia siempre hay un periodo de reflexión. «Se trata de crear conciencia social y que sean capaces de empatizar con la gente que sufre, que tomen conciencia social y que tengan una actitud de participación», concluye.

El premio, si ganan en septiembre, es de 8.000 euros y el galardón lo entregará la Reina.

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