El Instituto de Hidráulica estudiará el problema del retroceso dunar en Somo

La canal. Los ayuntamientos de Marina de Cudeyo y de Ribamontán al Mar, al igual que los Reginas y los hosteleros, llevan años pidiendo el dragado de la canal entre Pedreña y Somo, un problema que va en aumento./D. Pedriza
La canal. Los ayuntamientos de Marina de Cudeyo y de Ribamontán al Mar, al igual que los Reginas y los hosteleros, llevan años pidiendo el dragado de la canal entre Pedreña y Somo, un problema que va en aumento. / D. Pedriza

El alcalde, Francisco Asón, reclama a las entidades implicadas actuaciones para frenar este problema y el dragado de la canal

E. TRESGALLO / M. DE LAS CUEVAS SOMO.

El retroceso y deterioro paulatino del cordón dunar entre Somo y Loredo es un problema ambiental con compleja solución que preocupa a todos en el municipio de Ribamontán al Mar. Así se puso de manifiesto en una reciente reunión con todas las administraciones implicadas (Costas, Medio Natural y Autoridad Portuaria) promovida a instancias del Ayuntamiento, y en la que se planteó esta cuestión, así como el dragado de la canal de navegación entre Somo y Pedreña. Del encuentro trascendió que «se ha encargado un estudio al Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria», de cara a hacer un diagnóstico correcto de este problema como ya reclamó en marzo esta entidad.

Así lo explicó a preguntas de este periódico el alcalde de Ribamontán al Mar, Francisco Asón, que fue el responsable de promover el encuentro entre las administraciones implicadas, hace unos días.

Un encuentro que tuvo lugar en el Centro de Surf de Somo, hace unos días, y el que estuvieron presentes los máximos representantes de la Demarcación de Costas, la Autoridad Portuaria de Santander, la Dirección del Medio Natural y el Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria.

Los temporales del invierno han pasado una alta factura al sistema dunar de Ribamontán al Mar dejando imágenes demoledoras en el paisaje y que evidencian el deterioro paulatino de este ecosistema tan valioso para el municipio, porque es el principal dique de contención para evitar que el problema de la regresión del arenal se traslade al casco urbano de Somo y Loredo.

Además de la elaboración del estudio, el alcalde puso sobre la mesa otros problemas. Al respecto, se volvió a plantear el tema del dragado de la canal y el depósito de arena. Una de las soluciones que siempre ha defendido Ribamontán es que se bombee la arena a través de tubos hasta la playa y crear así un cordón dunar, como ya se hizo hace años.

También se insistió a Demarcación de Costas en acometer la reparación de la pasarela de madera que había en las dunas de Loredo, para evitar su pisoteo tal y como se reclamo por parte de la oposición en la última sesión plenaria.

Durante el último Pleno municipal, los grupos de la oposición en el Ayuntamiento de Ribamontán al Mar, Iniciativa Vecinal y Partido Popular, mostraron también su preocupación por la situación y cuestionaron al regidor (PRC) sobre las medidas que se están adoptando en este asunto.

La canal de Somo a Pedreña

Los problemas de los temporales y el continuo movimiento de arena siguen afectando y mucho a la canal de navegación entre Somo y Pedreña. El alcalde volvió a aprovechar esta reunión para reclamar el dragado de esta vía de mar, que une las dos orillas de los municipios vecinos.

En la actualidad, esta canal está impracticable «cuando vienen mareas cercanas al coeficiente 100», explicaban esta semana desde los Reginas. La empresa tiene serios problemas para mantener el transporte de viajeros por la escasez de calado, pero es una situación que no sólo les afecta a ellos, también al resto de embarcaciones deportivas.

El problema lejos de retroceder aumenta, ya que hace años «sólo afectaba a puntos concretos de 50 metros, y es que ahora ya hay mucha arena, no va a menos, va a más», explicaron. «Hay veces que el calado es de 80 centímetros y las motoras no pasan, es algo que se va repitiendo y quienes lo padecen son todos los que no tienen servicio», explicaron los responsables del mítico medio de transporte de viajeros por la bahía.

La situación lleva así «más de tres años» y obliga a las lanchas a medir periódicamente el calado y suspender el servicio.

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