«Longsomo tiene sentido en el propio nombre de mi pueblo»

Noé Pérez con una de sus sudaderas ‘hoodie’ puestas y una gorra de Longsomo en la playa de Somo
Noé Pérez con una de sus sudaderas ‘hoodie’ puestas y una gorra de Longsomo en la playa de Somo

Noé Pérez Ortiz, vecino de Somo, creó en 2010 su propia marca de sudadera surfera

Elena Tresgallo
ELENA TRESGALLORibamontán al Mar

A Noé Pérez Ortíz, un vecino de Somo de 38 años, hacía tiempo que le rondaba la idea de crear su propia marca de sudaderas surferas. Tanto que, de pequeño, ya apuntaba maneras y le daba por ‘tunear’ sus propias camisetas. Un proyecto, el del diseño, que dejó aparcado un tiempo mientras estudiaba, recorría mundo o buscaba trabajo como experto en márketing y comunicación, su actual profesión. Cuando logró todo eso, y ya cumplidos los treinta, internet le abrió paso para desarrollar su sueño al que llamó ‘Longsomo’.

«Somo me sugiere muchas cosas, tanto es así que el nacimiento de ‘Longsomo’ tiene su primer sentido en el nombre del pueblo, y nuestro icono contiene las tres ‘oes’ que tiene la palabra que da origen a la marca, luego Somo está en el centro de todo esto», resume.

Aunque su marca de ropa esté muy vinculada al mundo del surf, Noé se considera a sí mismo «un surfer aficionado», que probó tardíamente este deporte, a pesar de vivir en ‘la cuna del surf’ en Cantabria. Sin embargo, la tabla y las olas le inspiraron para poner en marcha su marca de sudaderas tipo ‘hoodie’ (con capucha). «Longsomo puede ser una gorra, una camiseta o un pantalón, pero la idea inicial es que sea una marca de sudaderas y punto», explica. «Siempre ha sido una prenda que me ha gustado llevar, y puede que, por ello, me motive el poder pensar que a alguien también le puede gustar una sudadera que ‘ha salido’ de mi cabeza», añade.

Una idea que arrancó poco a poco en el año 2010.«Un día descubrí, gracias a internet, la posibilidad de hacer diseños en prendas y subirlos a una plataforma para la venta al público», explica este joven emprendedor que, para poner en marcha su aventura, sólo se preguntó a si mismo «¿Quién no tiene una sudadera con capucha en el armario?». La respuesta fue el punto de partida de su idea que ya está funcionando «bastante bien» a través de la web, redes sociales y, desde hace poco tiempo en la plataforma Amazón. «La verdad es que no es sencillo compaginarlo con mi trabajo, pero poco a poco nos hacemos un hueco», afirma.

Aún recuerda cuando en 2010 recibió un mensaje en su móvil de que acababa de vender una sudadera de las que había colgado. «Me decían que me correspondían 2,50 euros. Obviamente lo primero que me hizo gracia fue la cantidad y, lo segundo, que había un tío a 2.000 kilómetros de mí que le había gustado algo que yo había hecho, el lío ya estaba montado», resume.

Aunque solo sea surfero aficionado, este deporte y la promoción que está realizando de él el Ayuntamiento de Ribamontán al Mar le ha servido como trampolín para la marca y su diseño. «Si soy sincero, el surf no ha sido mi afición desde pequeño, pero sí que vi claro la idea de vincular el diseño de unas sudaderas diferentes y con personalidad, a la singularidad de este pueblo. Un lugar en el que, en invierno, nos contamos con los dedos de las manos y que, en verano, se convierte en una torre de babel con multitud de nacionalidades que le conceden un toque especial y le hacen mítico a él y a sus olas», reconoce.

«Ribamontán ha hecho una apuesta firme por el surf, y toda la gente vinculada al surf en Ribamontán se merece todo mi respeto, ya que, entre todos, están posicionando Somo y Ribamontán al Mar en el mapa surfero mundial», concluye.

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