Un nuevo uso para la casa parroquial

Autoridades y vecinos ante la iglesia de Orejo y al fondo la vivienda que ha sido rehabilitada./Héctor Ruiz
Autoridades y vecinos ante la iglesia de Orejo y al fondo la vivienda que ha sido rehabilitada. / Héctor Ruiz
Marina de Cudeyo

La antigua casa del cura de Orejo ha sido rehabilitada y, a partir de este mes, se convertirá en el hogar de una familia del pueblo

HÉCTOR RUIZOrejo

La antigua casa parroquial de Orejo ya está lista para que una familia la habite. El consejero de Obras Públicas y Vivienda, José María Mazón, fue el encargado de dar por finalizadas las obras e inaugurar la vivienda. Al acto asistieron también los directores generales de Vivienda y Obras Públicas, Francisco Gómez Blanco y José Luis Gochicoa, el alcalde de Marina de Cudeyo, Severiano Ballesteros, y el presidente de la Junta Vecinal de Orejo, Jesús Acebo. Además, también acudió el obispo de la Diócesis de Santander, Manuel Sánchez Monge, que bendijo la casa antes de que se entregara oficialmente a sus nuevos inquilinos. La rehabilitación ha supuesto para el Ejecutivo regional una inversión cercana a los 60.000 euros que, tal y como recordó Mazón, permite ayudar a personas «que lo necesitan» y recuperar el patrimonio de la zona.

Una placa conmemorativa en la fachada recuerda que los vecinos del pueblo fueron los encargados, «con mucho esfuerzo», de levantar la vivienda. Lo hicieron para ofrecer un lugar en el que vivir a su párroco Emilio de la Fuente Fernández, que la habitó entre 1958 y 1978. A partir de ahí, la casa se convirtió en punto de encuentro para gente que la asaltaba, sobre todo en época de fiestas. «Entraban a trastear y la destrozaban», recordó Jesús Acebo, alcalde pedáneo de Orejo. Ahora ha sido rehabilitada con fines sociales gracias a la coordinación entre el Gobierno de Cantabria, que se ha encargado de hacer frente a la inversión principal, y la Junta Vecinal de Orejo. Además, en el proyecto también ha colaborado el Ayuntamiento de Marina de Cudeyo y el Obispado, que ha cedido la vivienda a la Junta por un periodo de veinte años renovables.

La renta establecida es de 200 euros mensuales, «accesible para esta familia»

El obispo de Santander bendijo el futuro hogar.
El obispo de Santander bendijo el futuro hogar. / Héctor Ruiz

La actuación en la parte exterior de la vivienda consistió en rehabilitar completamente la cubierta y la fachada e instalar un nuevo sistema de aislamiento, mientras que en su interior se realizaron ajustes para lograr una mejor distribución. Además de todo ello, se cambiaron la fontanería, la electricidad y la calefacción, junto con una nueva carpintería de PVC, un material impermeable idóneo para la humedad característica de la zona. «Se ha hecho una restauración completa. Solo se han mantenido las cuatro paredes de la fachada y el tejado» explicó Acebo. Los trabajos de remodelación se enmarcan dentro de la orden de subvenciones que la Consejería destina a los ayuntamientos o juntas vecinales para la rehabilitación, reforma o mantenimiento de sus edificios públicos destinados a familias que lo necesiten. «Este programa no permite establecer un alquiler libre», explicó Mazón, que además hizo hincapié en la «ubicación privilegiada» de la casa, puesto que se encuentra cerca de la iglesia y la escuela del municipio.

«Esta casa es un sueño. Ya me gustaba antes de que la arreglaran y ahora más», dice la futura inquilina

La vivienda será ocupada por los nuevos inquilinos este mismo mes.
La vivienda será ocupada por los nuevos inquilinos este mismo mes. / Héctor Ruiz

«Desde la Consejería a la que represento estamos muy contentos de poder brindar un hogar a personas con necesidades, que también tienen derecho a disfrutar de una casa como ésta», añadió Mazón. Algo en lo que también coincidió el Obispo, que expresó su agradecimiento al Gobierno de Cantabria por su capacidad para «dar solución a las necesidades de los ciudadanos».

La intención de rehabilitar el edificio llevaba tiempo siendo valorada por la Junta Vecinal de Orejo. En un principio, se habló de destinar el espacio a alguna asociación o incluso habilitarlo como casa cultural. Finalmente, se optó por darle un uso de vivienda, y así acogerse a la orden emitida por la Consejería de Obras Públicas. «Todo el mundo quería conservar esta casa como recuerdo de lo que fue», reconoció el alcalde de Orejo, que además se mostró muy «satisfecho de haber logrado revitalizar el edificio, más si cabe teniendo en cuenta para lo que se va a destinar».

«Tanto el papeleo como el resto del proceso se ha gestionado de manera muy rápida» Jesús Acebo, Presidente de la Junta Vecinal

El proyecto comenzó a gestarse en marzo del año pasado, y las obras finalizaron recientemente. «Tanto el papeleo como el resto del proceso se ha gestionado de manera muy rápida», recalcaron desde el Consistorio. El siguiente paso era seleccionar una familia que cumpliera los requisitos necesarios. Fue el Consistorio el que estudió qué vecinos eran idóneos para beneficiarse de esta ayuda y ocupar la antigua casa parroquial. De este modo, los inquilinos fueron elegidos a través de una valoración interna, que debía contar con el visto bueno del párroco. «Como alcalde yo conocía a personas en el pueblo que tenían ciertas necesidades», aclaró el presidente de la Junta Vecinal de Orejo.

«Desde la Consejería estamos muy contentos de poder ofrecer un hogar a gente con necesidades» José María Mazón, Consejero de Obras Públicas

El traslado de la familia está previsto para principios de mes. Al tener un carácter social, Acebo recalcó que la renta establecida es de 200 euros mensuales, «accesible para ellos». El contrato, que es de tipo estándar, tiene una duración de un máximo de cinco años. Las cantidades obtenidas de las mensualidades se destinarán a otros proyectos del municipio. Desde la junta vecinal destacaron que no son «personas sin ningún tipo de recurso. Se trata de gente que va justa a fin de mes a la que queremos dar un empujón para arriba».

El matrimonio que ocupará la vivienda acudió a la inauguración para mostrar su agradecimiento a los responsables del proyecto. «Esta casa es un sueño. Ya me gustaba antes de que la arreglaran y ahora mucho más», reconoció Virginia Torres con una sonrisa de felicidad, que, junto a su marido y sus dos hijas de 15 y 6 años, serán los encargados de convertir la casa en su nuevo hogar.

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