Retirada la placa homenaje a un político falangista de la iglesia de Ambrosero

El operario que ha retirado hoy la placa/DM
El operario que ha retirado hoy la placa / DM

Un operario del Ayuntamiento ha procedido a retirar hoy, por orden del Obispado, el rótulo colocado sin ninguna autorización de la Iglesia

Ana Cobo
ANA COBOAmbrosero

En el pórtico de la iglesia de San Andrés de Ambrosero ya no hay ni rastro de la placa homenaje al político falangista Manuel Hedilla Larrey, oriundo de esta localidad. Esta misma mañana, un operario municipal del Ayuntamiento de Bárcena de Cicero, por orden de la propia parroquia y del Obispado de Santander, procedió a la retirada del distintivo tras la denuncia realizada por un vecino en este periódico, por «incumplimiento flagrante de la actual Ley de Memoria Histórica».

Desde la Diócesis de Santander reiteraron que el rótulo «se había fijado sin ningún tipo de autorización por parte de la Iglesia» y subrayaron «la gravedad de acometer acciones por parte de particulares sobre el patrimonio religioso, el cual en muchas ocasiones, tiene además una especial protección por razones históricas y culturales».

Además, a través de un comunicado, recordaron que «estas acciones son de especial gravedad cuando se acometen sin permiso y sin conocimiento del párroco y del mismo obispado». Aseguraron que «la Iglesia quiere ser siempre respetuosa con las leyes civiles en vigor».

Tanto desde el Obispado, como desde el propio Ayuntamiento de Bárcena de Cicero, han manifestado la intención de investigar quién o quiénes están detrás de esta actuación ya que dicen tener un total desconocimiento de la autoría.

La Diócesis destacó que «estas acciones son de especial gravedad al carecer de permiso»

La investigación no les va a ser muy complicada. Según ha podido averiguar este periódico, sus autores son un grupo de miembros de La Falange que, a mediados del pasado diciembre, se acercaron hasta Ambrosero para colocar esta placa. De la actuación dejaron constancia en la página web oficial de La Falange donde se pueden ver varias fotografías, una de ellas de seis hombres posando con la bandera falangista en el pórtico de la iglesia tras haber colocado el rótulo, del que también exhiben una imagen en primer plano en la que se puede leer la leyenda que consta en el mismo.

Visita a Cantabria

La información aparece publicada en la web con fecha del 22 de diciembre bajo el título ‘Visita a la localidad natal de Manuel Hedilla Larrey’. En el texto explican que «el pasado fin de semana, nuestro jefe nacional, camarada Manuel Andrino, acompañado de diversos miembros de la Junta Nacional de La Falange (FE), procedió a la colocación de una placa en recuerdo al II Jefe Nacional de La Falange, camarada Manuel Hedilla Larrey, en su localidad natal de Ambrosero».

Imagen de su página web
Imagen de su página web / DM

En la información también relatan que aprovecharon los días en la región «para acercarse a la localidad de Camaleño, y en este Año Jubilar, escuchar misa en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, besar la reliquia que allí se conserva y pedir al ‘Altísimo’ que nos dé fuerzas de cara a la que se avecina».

Miembros de La Falange colocaron el pasado diciembre el distintivo al ser Hedilla Larrey oriundo de la localidad

La comitiva falangista cuenta que también estuvo en el Puerto del Escudo, «homenajeando a los camaradas italianos que cayeron allí mismo en nuestra Guerra civil y a los que se recuerda en una preciosa pirámide que se construyó con dicho motivo y en la que durante muchos años reposaron los restos de nuestros camaradas fascistas italianos hasta su traslado al cementerio de Zaragoza».

Mes y medio

La placa de la polémica ha lucido en el pórtico de la iglesia de San Andrés durante mes y medio sin que se haya tomado ninguna medida. Un vecino asegura que el pasado 16 de enero puso en conocimiento del Obispado de Santander la existencia de esta placa, pidiendo que «de motu propio procediese a su retirada» al incumplir el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica

Ante la falta de contestación, y «considerando ofensivo que algo así pase en pleno siglo XXI», optó por la denuncia pública para que «no siga ahí expuesto a la vista de cualquiera». Un objetivo que ha conseguido en apenas unas horas tras publicarse la noticia. Lo que se mantiene es un rótulo de piedra, colocado hace muchos años, dedicada a «José Antonio Primo de Rivera y demás caídos por Dios y por la patria».

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