El ‘ascensor fantasma’ de Castañeda

El concejal socialista, Jesús Sánchez, al fondo, acude junto a un técnico a comprobar el estado del elevador, aún embalado.
El concejal socialista, Jesús Sánchez, al fondo, acude junto a un técnico a comprobar el estado del elevador, aún embalado. / Antonio 'Sane'

Aparece el aparato tras una década emparedado entre el colegio y el Ayuntamiento.

Enrique Munárriz
ENRIQUE MUNÁRRIZSantander

La ampliación del colegio El Haya, de Castañeda, escondía –nunca mejor dicho– una sorpresa mayúscula. Las obras, que tienen un plazo de ejecución de tres meses y cuentan con un presupuesto superior a los 400.000 euros, van a dejar considerables mejoras, como la creación de nuevas aulas con el fin de dar capacidad a cien alumnos más o la instalación de un ascensor para acabar con los problemas de accesibilidad que llevaban años afectando a los alumnos. Pero lo que los técnicos de la Consejería de Educación no esperaban era encontrarse con un ascensor perfectamente embalado cuando realizaron una visita rutinaria al centro para establecer el inicio de las obras. Al abrir una habitación descubrieron la sorpresa. «Estaba emparedado entre el Palacio de Larrinaga, sede del Ayuntamiento, y el centro educativo», explica con asombro el concejal socialista, Jesús Sánchez, quien acudió a comprobarlo cuando se enteró de su aparición.

Ese hallazgo ha resuelto todo un ‘Expediente X’ en Castañeda. Tanto en el centro como los partidos de la oposición llevaban años preguntando por un ascensor que se había comprado en 2007, del que nadie sabía nada y ahora resulta que siempre estuvo dentro del colegio. Nadie sabe a ciencia cierta cómo acabó encajonado allí, en esa habitación, y tampoco se explican cómo no lo han encontrado hasta ahora.

El PSOE denuncia que «se ha tenido escondido sin desembalar cuando era necesario para el centro»

Hay que remontarse una década atrás para conocer el origen de los hechos. La dirección del colegio trasladó al Ayuntamiento de Castañeda, por entonces en manos del PRC, la necesidad de implantar un ascensor para salvar los cuatro pisos del edificio y facilitar el acceso a alumnos con movilidad reducida. El Consistorio tomó nota y pidió ayuda económica a la Consejería de Educación para poder costear el elevador.

Llegó y se guardó

Tras recibir el visto bueno, aunque no existe ningún expediente en el Ejecutivo, el equipo de gobierno encargó la plataforma elevadora –se puede leer en la propia etiqueta que aparece la dirección postal del Consistorio– que se recibió, pero que jamás se llegó a instalar.

El edil socialista recuerda «que hace diez años este espacio se encontraba descubierto con motivo de unas obras y pudieron aprovechar ese momento para colocarlo allí». A lo que ya no tiene respuesta es por qué nunca se puso en funcionamiento.

El concejal ya preguntó hace dos años por el paradero del ascensor al actual alcalde, Santiago Mantecón (PP), que no ostentaba el bastón de mando cuando se produjeron los hechos. Su respuesta fue que en el Consistorio no existía ningún expediente ni tampoco disponía de información sobre el ascensor, y le invitó a preguntar en la Consejería.

Sánchez culpa «de la mala gestión de la Junta de Gobierno del Ayuntamiento y su cortina de humo», y critica que se haya tenido escondido sin desembalar «desde hace varios años cuando era necesario para el colegio El Haya». Ahora, con la prueba física, presentará una nueva pregunta en el próximo pleno municipal pidiendo explicaciones al actual.

Su aparición ha desatado la sorpresa y la indignación a partes iguales entre los responsables del centro, entre los padres y los alumnos. Desde el colegio recuerdan que, en este tiempo, ha habido niños que no ha podido matricularse allí y han tenido que desplazarse hasta Sarón. Y por si fuera poco, se da la circunstancia de que la maquinaria del ascensor se ha quedado desfasada por su antigüedad. Para poder utilizarla de nuevo «es necesaria una adaptación de la plataforma para que cumpla con la nueva directiva 2006/42 y poder legalizarla en Industria posteriormente». Esta reforma tendría un coste de 4.000 euros.

Transformación del centro

El fortuito encuentro con el ascensor perdido se produce cuando elGobierno, por fin, se había comprometido a instalar el elevador. Las obras en el colegio público consisten en la transformación del antiguo volumen del salón de actos, que no era utilizado ni por el centro ni por el Ayuntamiento, para llevar a cabo la necesaria ampliación en cuatro aulas dado el incremento del nivel de matriculaciones.

Una obra que impulsa la Consejería y que dará respuesta a otra de las necesidades, que es la de mejorar la accesibilidad del centro con la instalación de un ascensor. Además de la ampliación y la instalación del ascensor, se abordarán obras de mejora en la instalación eléctrica.

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