Regalos, sillas y preguntas en el último pleno

Rafael Lombilla ha sido hasta ayer objeto de muchas preguntas, una vez publicada en El Diario Montañés su renuncia a continuar siendo alcalde de Puente Viesgo. Una se repetía especialmente: «pero qué te pasa, ¿estás enfermo?». No, para nada, goza de una excelente salud, como explicó en la sesión plenaria celebrada ayer martes. «Estoy muy bien, me voy porque ha llegado el momento de marcharme», confirmó a los vecinos presentes, algunos aún con la mosca detrás de la oreja.

Se fue con un regalo, una insignia de plata con el escudo de Puente Viesgo que entregó en mano a cada uno de sus compañeros en la Corporación. Un detalle que se convertirá en un punto de presión en la solapa de los concejales a la hora de tomar decisiones.

Y hubo cambio de sillas entre el alcalde y su hombre de confianza, ahora alcalde en funciones. «Nunca he estado aquí», decía Lombilla al sentarse en un lateral de la mesa de plenos. Cierto, porque sus cerca de 9.800 días como miembro de la Corporación lo han sido como alcalde, todos y cada uno en el escaño central de la sala.

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