Las próximas turbo rotondas estarán en la salida del túnel de la S-20 y en Valdecilla Sur

Vista aérea de la turbo rotonda de la S-20 con la Bajada de San Juan
Vista aérea de la turbo rotonda de la S-20 con la Bajada de San Juan / Javier Rosendo
  • El Ayuntamiento y la Universidad de Cantabria valoran "positivamente" el experimento mientras que los vecinos de Monte le ponen un aprobado "raspado"

La primera turbo rotonda de Santander lleva más de un mes funcionando y ya ha centrifugado alrededor de un millón de vehículos (25.000 diarios). Muchos conductores se han mostrado incapaces de respetar las líneas continuas de la glorieta –por mucho que se hayan reforzado con tachuelas– y las maniobras peligrosas no terminan de desaparecer, pero lo cierto es que el primer accidente ha tardado 35 días en producirse. Antes de que se metiera el turbo a esta rotonda, en la confluencia de la S-20 con la Bajada de San Juan, «no había mes que no se llegara a la media docena de accidentes», calcula Javier Martínez, presidente de la Asociación de Vecinos de Monte (el barrio más cercano a esta glorieta).

El Ayuntamiento de Santander asegura que, aunque la infraestructura sigue en período de pruebas, «se ha observado una mayor fluidez en el tráfico». También destaca que hasta el martes no había habido accidentes. Y precisa que, en este caso, «hubo un problema de visibilidad, causado por la lluvia, que hizo que el vehículo chocara con un bordillo y volcara».

A la vista de los buenos resultados, el equipo de gobierno municipal retomará los contactos con la Demarcación de Carreteras para extender el mismo modelo a otras rotondas de Santander. Según los estudios realizados por la Universidad de Cantabria (UC), las «más idóneas» son la de Valdecilla Sur y la que está a la salida del túnel de la S-20, en La Albericia. Ambas dependen de Fomento, advierte el Consistorio. Así que habrá que convencer al Ministerio de que estos dos ejes, piezas fundamentales para las dos grandes vías de entrada a la ciudad, deben convertirse en turbo rotondas.

El Grupo de Investigación de Sistemas de Transporte (GIST) de la UC ha estudiado todas las glorietas susceptibles de incorporar mejoras –las que están en el centro de la ciudad, por ejemplo, son demasiado pequeñas– y tiene claro por qué serían útiles esas dos actuaciones en puntos clave de acceso a Santander.

La glorieta de Valdecilla Sur, que cuenta con cinco salidas y absorbe parte del tráfico que entra en el Hospital, es «probablemente la más compleja de toda la ciudad –dice el profesor Borja Alonso–, aunque para el tráfico que tiene no funciona mal». Los investigadores del GIST están estudiando cómo racionalizar el uso de sus tres carriles. Una de las opciones consistiría en segregar mediante una línea continua la salida hacia la plaza de toros para que los coches que lleguen desde La Marga no tengan que ceder el paso y la rotonda pueda desaguar mejor. Esta no sería la primera intervención en esta infraestructura, donde ya se creó un carril especial para entrar en el Hospital, reduciendo los atascos durante las horas punta de consulta.

La primera glorieta que se encuentra un conductor cuando sale del túnel de la S-20 en La Albericia es otro punto negro de tráfico. Esta rotonda se tapona en las horas de entrada y salida del trabajo, ya que es la salida natural hacia Torrelavega y los pueblos dormitorio de la costa. «No tiene sentido que nos encontremos el carril derecho completamente colapsado por miedo a que un vehículo (circulando desde El Sardinero) haga toda la rotonda por el exterior para desviarse hacia Los Castros y termine barriendo al coche que va por el interior y quiere salir de Santander», explica el profesor Alonso. «Delimitando y acotando los movimientos se conseguiría aprovechar mejor la infraestructura».

Además, destaca el investigador, se trata de una rotonda de buen tamaño que no daría problemas de anchura ni de giro de vehículos pesados. Y sobre todo, una infraestructura que tiene una dirección clara de entrada y salida –la que marca la S-20– cuyo flujo se podría acelerar.

Tráfico fluido

Los investigadores de la Universidad valoran «positivamente» los primeros días de vida de la turbo rotonda de la S-20 con la Bajada de San Juan. «Hemos hecho un seguimiento del flujo de descarga de vehículos y de la evolución de las colas, y la conclusión es que la circulación es más fluida». Ni siquiera las infracciones que se han cometido estos primeros días consiguen empañar los resultados. «Era algo esperado. Todavía estamos en el período de aclimatación y son miles de vehículos los que pasan por allí cada día, así que siempre hay alguno que por desconocimiento, despiste o lo que sea, comete una infracción».

No solo contaban con ello, sino que pensaron en el factor de aprendizaje al elegir esa glorieta para el primer experimento. Por un lado, se trataba de una rotonda que necesitaba una intervención por el gran flujo de tráfico transversal que absorbe, pero al mismo tiempo es un eje menos conflictivo que otros (el de Valdecilla Sur, por ejemplo), con lo que permite a los conductores familiarizarse con su funcionamiento en un entorno más amable.

Entre los vecinos de Monte hay división de opiniones: «Unos piensan que la rotonda es muy complicada, que la gente no la entiende y se atora. Otros dicen que ahora se circula más seguro y que hay menos accidentes», explica Javier Martínez. Algunos residentes del Grupo Fernando Ateca, que cuenta con una incorporación a la turbo rotonda, no han dudado en pasar tiempo sobre el puente peatonal que cruza la S-20 para aprender a circular dentro de ella. Tras casi 40 días usando la renovada glorieta, el presidente de la Asociación de Vecinos asegura que «un aprobado raspado es la única nota que podría recoger el sentir de todo el barrio de Monte».