Vecinos y taxistas recogen mil firmas contra la peatonalización de Cervantes

Cervantes cuenta en la actualidad con dos carriles y unas aceras muy estrechas.
Cervantes cuenta en la actualidad con dos carriles y unas aceras muy estrechas. / Daniel Pedriza
  • Proponen ensanchar aceras, una glorieta y un carril único, una opción «descartada» por el estudio de la UC que maneja el Ayuntamiento

Definen la posible obra como «carente de sentido y costosa para todos los ciudadanos de Santander» y creen que, de llevarse a cabo, supondría «el caos circulatorio en el centro neurálgico de la ciudad». Los taxistas de Santander ya incluyeron en el documento que registraron ante el Ayuntamiento el día de su ‘marcha’ en fila india por la ciudad una reclamación para que sus opiniones se tuviesen en cuenta «a la hora de reordenar el tráfico y peatonalizar calles». En esa línea, ayer expresaron su parecer respecto a las intenciones del Ayuntamiento sobre la calle Cervantes. Y no lo hicieron solos.

‘No a la peatonalización de la calle Cervantes’, titulan una nota firmada conjuntamente con la Asociación Vecinal Nueva Florida. Aseguran que cuentan ya con mil firmas a favor de su rechazo. Van, incluso, más allá. Proponen ensanchar las aceras, dejar un solo carril y «la construcción de una glorieta elíptica en la confluencia de la calle Cervantes con Jesús de Monasterio, Amós de Escalante y Pasaje de Peña». Sin embargo, el Ayuntamiento hizo ayer públicos los resultados del estudio encargado a la Universidad de Cantabria: «las dos únicas alternativas son la peatonalización del tramo comprendido entre Cisneros y Jesús de Monasterio, o mantener el estado actual del vial, con dos carriles para el tráfico de vehículos». Peatonalización total o dejarlo como está. El carril único –sin valorar la opción de la rotonda– supondría, según ese estudio, un «empeoramiento generalizado» del tráfico.

Taxistas y miembros del colectivo vecinal anuncian que se oponen «tajantemente» al proyecto. Explican, en este sentido, que Cervantes «es una importante arteria transversal que permite la comunicación de la zona norte de la ciudad con el centro». Destacan que «miles de vecinos del área de General Dávila la utilizan como salida de la ciudad, a través del Pasaje de Peña y la Plaza de las Estaciones». Y, a continuación, exponen las, a su juicio, consecuencias que tendría la remodelación que se propone. «Su peatonalización implicaría obligar a los miles de vehículos que la utilizan a diario a dar grandes rodeos por las calles adyacentes: bien por la Plaza de la Esperanza y las calles Lealtad, Calvo Sotelo y Jesús de Monasterio, dando la vuelta en la calle Burgos para regresar al Pasaje de Peña, o bien llegar hasta la rotonda del Paseo de Pereda, saturando aún más estas vías». Conclusión, según ellos: caos circulatorio. Algo que se evitaría con «el arreglo y ensanche de las aceras», el carril único y la construcción de una «glorieta elíptica». Justo en el ‘nudo’, en el lugar en el que confluyen varias vías (Cervantes, Jesús de Monasterio, Amós de Escalante y Pasaje de Peña), un punto de sobra conocido por los conductores de la capital. Una zona regulada hoy en día por unos semáforos que desaparecerían con esta propuesta.

El estudio de la Universidad

Esa opinión es radicalmente opuesta a la que expresa el Ayuntamiento en base al estudio del Grupo de Investigación de Sistemas de Transporte de la Universidad de Cantabria. Ellos descartan el carril único porque «aumentaría un 132% las demoras en Cervantes, incrementaría alrededor de un 25% las colas y demoras en el conjunto de la red, generaría largas colas de vehículos y colapsaría el cruce con Jesús de Monasterio». Pero no se contempla la idea de la glorieta.

El concejal de Infraestructuras, Urbanismo y Vivienda, César Díaz, entiende que la conclusión del estudio es «contundente». El carril único «reduciría a la mitad la capacidad de absorción de vehículos a través de este vial, pero la demanda seguiría siendo prácticamente la misma, porque los conductores no buscarían recorridos alternativos». Y pone cifras para las dos opciones. Peatonalización o carril único. La primera, con los cálculos que maneja tras el estudio, deja reducciones de un 6,4% en la densidad del tráfico, de un 5% en las colas de vehículos y de un 4,4% en el tiempo de demora. La segunda –siempre según los datos que hizo públicos el ayuntamiento– supone aumentos de más de un 25% en colas y demoras y del 28% en tiempos de parada. Más aún, dicen que los efectos provocarían también «largas colas en Vía Cornelia, Guevara y Cisneros». Así las cosas el propio Consistorio pone las dos opciones sobre la mesa: o peatonalizar todo o dejarlo como está.

Centrados en la peatonalización plantean las alternativas. ‘Quitar’ Cervantes ‘cargaría’ la calle del Mercado, Francisco de Quevedo y Lealtad. «Cuestión –dicen– que se resolvería realizando algunos cambios en la red semafórica y en el servicio del TUS. En concreto, habría que modificar la ubicación de los semáforos de Calvo Sotelo, justo antes y después de su confluencia con Lealtad para aumentar la capacidad de descarga del tráfico de esta calle en la avenida principal».

Citan, en este sentido, una prolongación del recorrido actual de la línea 16 del TUS (Plaza de los Remedios-General Dávila), que llegaría hasta Cervantes «para facilitar el acceso de los vecinos sin necesidad de emplear el coche». Y también los beneficios, sin cruce, para la circulación por Jesús de Monasterio. Para los que vienen de Cuatro Caminos y los que proceden del Ayuntamiento, liberados ambos del flujo de vehículos hacia Pasaje de Peña.