Lío de señales en la playa

Dos de las señales del cartel han generado dudas entre los usuarios
Dos de las señales del cartel han generado dudas entre los usuarios / DM
  • La que muestra una persona tumbada y sobre ella una gaviota abre un gran debate de interpretación

Un gran panel en uno de los accesos a la Primera Playa de El Sardinero informa de todo lo que está permitido y prohibido hacer en este concurrido arenal de la ciudad; prohíbe perros y prohíbe acampada e informa de que hay duchas, vigilancia con socorristas (de la Cruz Roja en este caso), fáciles accesos para personas con discapacidad y que está dotada de papeleras. Lo normal en una playa considerada de primera calidad.

Pero dos de las señales del gran panel no están nada claras y han generado un gran debate de interpretación entre los usuarios del arenal.

La primera está dividida en cuatro partes, separadas por una diagonal y por los colores amarillo y blanco. En una esquina aparece un bañista, en otra un surfista, y en la parte amarilla una persona tumbada (que parece una embaraza); además, hay una gaviota.

La explicación a tal extraña señal, ofrecida ayer por la Concejalía de Medio Ambiente de Santander, aclara el enigma. Informa de que en la playa está permitido el baño y el disfrute por los surfistas. Y pretende explicar que es un lugar también para tomar el sol (la persona tumbada) y que hay zonas de sombra (la que proyecta el pájaro). Una explicación difícil de entender sin la aclaración precisa.

Las Normas de convivencia ciudadana en las playas, parques y jardines de Santander durante la temporada estival, entre el 15 de junio y el 15 de septiembre, establecen que no se permite la utilización de vehículos a motor, salvo los autorizados por el Ayuntamiento. Y así viene recogido en el cartel municipal con un círculo en color rojo, la segunda de las señales difíciles que están siendo complicada de intrepretar por los bañistas.

Hay que recordar, además, que en Santander no está permitida la circulación o permanencia de perros y otros animales domésticos en las playas. Y deja claro que las clases de surf no deben de coincidir con las horas de máxima afluencia de usuarios al arenal.