El Ayuntamiento reanuda los controles de las terrazas de los bares

El Ayuntamiento de Santander reanuda los controles de las terrazas de los bares
/ Roberto Ruiz
  • Los empresarios reciben la visita de los policías, que examinan licencias y la colocación del mobiliario en base a la norma municipal

Toneles en la calle de Peña Herbosa, bancos en la acera en Gándara, muebles y estanterías de gran tamaño en Daoiz y Velarde, sillas de una heladería apiladas sobre el parterre de la plaza de Pombo y amarradas a una farola día y noche, mesas altas de gran tamaño ancladas a jardineras de madera en Casimiro Saiz, bancos y estanterías fijas en Bonifaz y las calles y plazas convertidas en almacén de sillas y mesas durante todo el día...

Ante este desmadre hostelero, el Ayuntamiento ha decidido tomar medidas «por fin», dicen desde la Asociación Pombo-Cañadío-Ensanche y ha iniciado una campaña de control de ocupación por los hosteleros de la ciudad de la vía pública. «No es una campaña de ataque contra los hosteleros», matiza el concejal de Infraestructuras, César Díaz, «se trata los controles habituales».

Pero el hecho claro es que en los últimos días se han multiplicado . Los vecinos explican que «el Ayuntamiento transige durante todo el año y mucho más durante el verano, con la excusa de que es la época en que los hosteleros obtienen más ingresos y hay que apoyar los puesto de trabajo», indica Ricardo Alea, presidente de la asociación vecinal. «Pero hay que controlar todo esto, es un ataque contra la convivencia», remata. Hay sillas y mesas amontonadas por el día en la plaza de Cañadío, en la calle de Emilia Pardo Bazán y en la acera de Gómez Oreña «un espectáculo lamentable, y eso que la Ordenanza de terrazas lo prohibe», explica Alea.

Pero hay un coladero que están utilizando los hosteleros. En caso de que tengan impedimento para meter todo el material en sus locales cuando el establecimiento cierra, podrán dejarlo en la calle, pero contando con permiso del Ayuntamiento y justificado por los técnicos municipales. Ninguno de los locales de Cañadío, Gómez Oreña o Emilia Pardo Bazán, por poner un ejemplo, tienen impedimento alguno para guardar en ellos cada noche las mesas, sillas y sombrillas. Tienen espacio suficiente.

En esta labor de control, el Ayuntamiento está obligando cada noche a un bar restaurante situado junto a la estatua del cardenal Herrera Oria, en la iglesia de Santa Lucía, a meter mesas, sillas y hasta las sombrillas, que deben ser desatornilladas del suelo. Hasta tanto no tengan permiso del Ayuntamiento no podrán almacenarlas en la calle. En cualquier caso, se explica desde el Ayuntamiento, todas las terrazas cuentan con permiso municipal y abonan la tasas.

La última denuncia de la Asociación Pombo-Cañadío contra una terraza, ha sido la montada al final de la calle de Ataúlfo Argenta, frente a la parada de taxis, «por ocupar casi toda la acera y no dejar pasar a los peatones», dice Alea. Esa ocupación dificulta el paso de peatones, como en la esquina de la calle de Daoiz yVelarde y Pancho Cossío, donde se exhibe un completo catálogo de mobiliario: sillas y mesas, un tonel y estanterías.

Normativa 2013

«El incumplimiento de la normativa de terrazas es flagrante y a ojos vista», dice Alea. La normativa, aprobada el 20 de diciembre de 2013 establece que la ocupación del suelo público debe hacerse previa autorización municipal y para colocar sillas, mesas, sombrillas, jardineras y veladores, no solo los bares y restaurantes, sino también las heladerías. Y no se permite la colocación de mostradores y otros elementos de servicio y atención al público en el exterior. «Sí se permiten los barriles, a pesar de dar una imagen nefasta de las calles», dice Alea.

En el artículo 5 de la ordenanza se explica que la ocupación de la terraza no podrá ser superior a un tercio de la anchura de la acera y que para instalar mesas y sillas la acera debe tener una anchura de tres metros. Alea es muy claro: «Todo ello se incumple en muchas ocasiones. No hay más que mirar con atención».

Cuando la acera es inferior a tres metros de anchura solo se autoriza instalar baldas ancladas en la fachada, que deben obligatoriamente ser retiradas cada noche, cuando cierre el local, «cosa que no sucede en bares de la calle de Daoiz yVelarde, en Bonifaz y en otros muchos».