Un rayo fulmina el mecanismo del reloj del Ayuntamiento

El reloj fue fabricado en Londres en 1798 e instalado en Santander en 1840.
El reloj fue fabricado en Londres en 1798 e instalado en Santander en 1840. / Antonio 'Sane'
  • Uno de los 30 que cayeron sobre la ciudad el pasado martes descargó sobre la torreta del edificio municipal y dañó la parte eléctrica de la maquinaria

El dieciochesco reloj que desde la torreta principal del palacio municipal de Santander –que tiene 236 años– no va todo lo ‘fino’ que suele. Esta eventualidad durará solo unos días porque pronto volverá a su puntualidad británica de su lugar de origen tras la reparación que su cuidador, el relojero Carlos Herrero, está realizando. El mecanismo eléctrico de este reloj cayó fulminado a las 7.22 horas del martes, día 13, cuando uno de los 30 rayos que descargaron sobre la ciudad terminó sobre el edificio municipal.

Fue el de esa hora el relámpago que tuvo mayor fuerza y que se hizo sentir en toda la ciudad y alrededores. Posiblemente la existencia de andamios instalados en el edificio (que se encuentra en obras) pudo contribuir a que el rayo cayera sobre el edificio. Carlos Herrero apunta a esta posibilidad "porque nos han contado personas que vieron el impacto que salían chispas del armazón metálico del andamiaje".

Esta es la primera vez que ocurre un hecho similar con este emblemático reloj, instalado en el palacio municipal a mediados del siglo XIX. El mecanismo original –según ha explicado Herrero– era de sistema mecánico, es decir, que su funcionamiento dependía de la caída de pesas y del ‘escape’: "El escape es un dispositivo que convierte el movimiento rotacional continuo en uno oscilatorio. Es la fuente del clásico sonido de ‘tic tac’ que producen los relojes".

Hace bastante tiempo se optó por eliminar este sistema e instalar uno totalmente eléctrico, hasta que precisamente Herrero, cuando se hizo cargo de su mantenimiento, recuperó la parte primigenia de este valioso reloj –comprado en Londres en 1840 a instancias de la familia Botín– aunque había sido fabricado por Willian Bale en 1798, inspirándose en un mecanismo de la Edad Media. Lo que hizo fue recuperar el antiguo mecanismo, pero instalando un motor que ayudara a la transmisión del ‘escape’, todo guiado por una pequeña centralita.

Precisamente ha sido esta parte eléctrica la que ha resultado seriamente dañada. Ayer mismo, Carlos Herrero, auxiliado por un especialista, trataba de saber si se podía salvar este sistema, "aunque me parece que va a ser algo complicado ya que el equipo tiene ya más de 15 años. Al principio pensamos que no iba a ser tan grave la avería como al final ha resultado", por lo que no se descarta que haya que instalar una centralita nueva. Carlos Herrero es el responsable del buen funcionamiento, además, del reloj de Correos –que ya está en marcha tras mucho tiempo parado–, del de las torres de las Caballerizas de La Magdalena, del Mercado de México y del de la Iglesia de Santa Lucía.