La Policía identifica a todas las víctimas del accidente de Mataleñas

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El árbol contra el que colisionó el vehículo siniestrado acabó ayer convertido en un pequeño altar, con flores y velas, en recuerdo de las víctimas. / Antonio 'Sane'

  • Un santanderino y una paraguaya, hermana de la superviviente, fallecieron en el siniestro al igual que Fernando Nieto, conductor del vehículo

Los plátanos centenarios que jalonan la Avenida del Faro regalan a ese paseo un porte de elegancia. Pero en la mañana del sábado uno de esos magníficos ejemplares se convirtió en una trampa mortal para cuatro jóvenes que circulaban en un Opel Astra en dirección a Cueto. Ese árbol amaneció este domingo convertido en un simbólico altar en recuerdo de los tres fallecidos y de la única superviviente. Flores y velas evocan el trágico suceso.

Santander acababa de desperezarse cuando el vehículo colisionó frontalmente contra uno de esos árboles. El impacto fue tan brutal que el coche prendió en llamas, lo que dificultó y retrasó la identificación de los ocupantes. El conductor, Fernando Nieto de Peralta, de 36 años, pudo ser rescatado con vida del turismo, aunque falleció poco después tras fracasar las maniobras de reanimación. Otra joven tuvo más suerte y se recupera en el Hospital Valdecilla. Se trata de Liz Katherine Mancuello López, una muchacha paraguaya de 25 años, que, aunque a salvo, se encuentra en estado de shock. Los otros dos pasajeros quedaron completamente calcinados, lo que ha obstaculizado su identificación. Se ha tardado 24 horas en conocer su afiliación. Finalmente ayer dejaron de ser víctimas anónimas y se les pudo poner nombre. Se trata de Nathalia Alexandra Mancuello López, de 23 años y hermana de la única superviviente, y de Francisco José Odriozola Ganzo, de 32 años, un vecino de Santander, muy querido en la zona de Las Antenas.

El testimonio de la joven Liz ha sido decisivo a la hora de determinar de manera fehaciente las identidades que faltaban. La muchacha, que ocupaba el asiento posterior al del conductor, fue rescatada del vehículo antes de que se incendiara. Sufrió traumatismo abdominal y en la tarde del sábado fue intervenida quirúrgicamente de cadera. Por eso, la unidad policial que investiga las causas del siniestro no pudo hablar con ella hasta ayer, domingo. No obstante, poco ha podido aportar sobre lo sucedido ya que "se encuentra en estado de shock", según informaron a este periódico fuentes próximas a las indagaciones.

A falta de que Liz Katherina pueda rememorar algún esbozo de lo ocurrido, se ha podido saber que esa noche las dos parejas estuvieron en una conocida discoteca de Santander, en la que se hicieron una fotografía, que ha corrido como la pólvora por las redes sociales.

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De momento, la joven sólo ha podido dar cuenta de las personas que viajaban con ella en el vehículo, pero "no recuerda nada de lo ocurrido", señalan las mismas fuentes. La chica se encuentra conmocionada por el fallecimiento de su hermana y amigos en el accidente. Los psicólogos apuntan que las personas implicadas en un accidente de tráfico suelen vivir situaciones de bloqueo que requieren una atención profesional y pautas concretas para superar ese desequilibrio.

En busca de un futuro

La joven necesitará el máximo apoyo familiar, una responsabilidad que recaerá ahora sobre su madre. Liz López llegó a Santander hace siete años en busca de una vida mejor y un futuro para sus hijos. Poco después llegaron sus hijas Liz Katherine (madre a su vez de una niña de ocho años) y Nathalia Alexandra (con dos vástagos de corta edad que se quedaron en su país de origen), y otros dos hijos de menor edad. En la actualidad, el sostén de la casa era la madre porque tanto Liz como Nathalia se encontraban sin empleo. La noticia del siniestro trascendió a los medios de comunicación de Paraguay, que ayer se hicieron eco del accidente en el que se vieron implicadas sus dos súbditas.

La Policía Nacional identificó también ayer el segundo cuerpo calcinado, de un joven de 32 años que viajaba en el asiento posterior del copiloto. Se trata de Francisco José Odriozola Ganzo, hijo único, circunstancia que añade más fatalidad si cabe al suceso. El joven será enterrado este lunes en Ciriego. Sus amigos dicen que Francisco José pasaba por un "gran momento" personal y familiar. Había terminado un grado medio de mecanizado (tornero fresador) y había hecho prácticas en una empresa de Pontejos. Además tenía una relación sentimental con Liz que le hacía plenamente feliz. Su perfil de hombre emprendedor y trabajador es indiscutible entre quienes le conocieron. Había trabajado en multitud de oficios y no se le ponía nada por delante. Lo mismo hacía labores de fontanería, que trabajaba de repartidor en un negocio de catering o en tareas de mantenimiento en un hotel de Ibiza. Por eso, esos nuevos estudios le brindaban una oportunidad de oro. Aunque residía en una urbanización de Nueva Montaña, hacía su vida en la zona del Quinto Pino y San Simón, donde "eran muy querido". Allí reside su abuela y su madre, a las que estaba "muy unido". Su carácter afable y carismático le situaba como un gran compañero y amigo .

El tercer fallecido, el conductor del turismo, fue el primero en ser identificado, un trámite que se produjo a las pocas horas de la colisión. Tal y como adelantó este periódico en su edición del domingo, se trata de Fernando Nieto de Peralta, de 36 años, un joven abogado hijo de una conocida familia de notarios. La matrícula del turismo siniestrado permitió a la Policía localizar a su propietario, que era el padre del conductor. Soltero, Nieto de Peralta quiso seguir la senda de sus padres y preparó oposiciones a notaría, pero finalmente se decantó por la abogacía, una profesión que ejerció primero en el despacho del letrado Ángel Herrero Dobarganes y después en solitario.

No obstante, en el caso de los cuerpos calcinados serán los resultados de la autopsia y las pruebas biológicas y dentales las que determinen de manera indubitada las identificaciones. Las muestras han sido remitidas al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid, que será quien analice los perfiles de ADN y confirme las identidades, según informó la Policía Nacional.

Indagaciones

En paralelo, la Oficina de Investigación y Prevención de Accidentes de Circulación de la Policía Local se ocupa de determinar las circunstancias en que se produjo el accidente para su reconstrucción. Esta investigación, que está protocolorizada, estudiará las huellas de frenada, que en ese caso aparecen antes de la curva cerrada, situada a la altura de la Casa de los Guardeses del parque de Mataleñas, la composición del lugar, las versiones de los testigos, el estado del vehículo y el abundante material fotográfico que se tomó en el lugar de los hechos. En la vía por la que circulaba el vehículo, la velocidad está limitada a 50 kilómetros por hora. Tras un tramo recto, se dibuja una curva hacia la izquierda, que muestra las huellas de una frenada. El peritaje policial dirimirá a qué velocidad circulaba el turismo en el momento de la colisión.

Será especialmente relevante también la declaración de las personas que circulaban por la zona cuando se produjo la mortal colisión. Fueron ellas las que prestaron los primeros auxilios. De hecho, esos vecinos de Santander fueron los que sacaron del vehículo al conductor y a la joven herida antes de que se prendiera fuego. Una de esas personas, Luis Pérez, relató a este periódico las trágicas circunstancias que vivió esa mañana cuando se dirigía a jugar al golf a Mataleñas y se dio de bruces con la imagen brutal del Opel Astra empotrado en el árbol. Poco después llegaron los vehículos de la Policía Local, los Bomberos y las unidades medicalizadas, que auxiliaron y evacuaron a la pasajera herida e intentaron reanimar durante tres cuartos de hora al conductor, que finalmente falleció.

Todos esos informes policiales, así como los resultados de las autopsias serán remitidos al juez que por turno le corresponda para dirimir supuestas responsabilidades de cara a atender una indemnización.