El nuevo rastrillo de La Esperanza

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El rastrillo se ubica en los aledaños del mercado de La Esperanza. / Javier Cotera

  • Cuarenta de los setenta puestos del Pasaje de Peña estrenan nueva ubicación con una notoria presencia policial para evitar la instalación de vendedores ilegales

Después de 19 años protegidos de las inclemencias meteorológicas bajo el techo del túnel del Pasaje de Peña, los vendedores dominicales de la zona de las estaciones estrenaban este domingo nuevo espacio. A pesar de su rechazo y por motivos de seguridad, el Ayuntamiento les había elegido los aledaños del Mercado de La Esperanza, un lugar dedicado entre semana a los mercadillos de producto textil, frutas y verduras, y convertido durante los fines de semana en aparcamiento socorrido para los vecinos (hasta 30 vehículos).

Este domingo la estampa era otro. En vez de coches, puestos de antiguedades y clientes aficionados a lo antiguo. Aunque el sol radiante invitab a llenar los pasillos del rastrillo, no se cumplieron las expectativas ni a un lado ni al otro del mostrador.

De los setenta vendedores que cuenta con todo en regla para ofrecer sus cachivaches, solo cuarenta han querido montar el chiringuito el día del estreno. También quisieron imitarles algunos vendedores ilegales pero la notoria presencia policial ha impedido cualquier maniobra. Sin papeles, no hay puesto.

El estreno no ha sido ni mucho menos para tirar cohetes. La poca difusión que se ha dado al cambio de ubicación se ha notado en las ventas, según han lamentado algunos vendedores. El poco público que se ha acercado a ojear las reliquias ha salido contenta con la nueva ubicación porque "hay más espacio". Una opinión totalmente contraria a la de los vendedores que prefirían vender bajo techo para no mojarse. Este domingo no han podido a sacar a la luz ese malestar porque el tiempo se ha puesto del lado de la iniciativa del Ayuntamiento. El invierno es largo y domingos con lluvia habrá para que esas opiniones recuerden el malestar de los vendedores.

Quienes tampoco están a gusto con un rastrillo los domingos por la mañana en La Esperanza son los vecinos de la zona. No han tardado en mostrar su queja el día del estreno y recordar que esta zona hacía muy buen servicio los fines de semana cuando se permitia aparcar los coches de los residentes. Este domingo ha sido el primero que han tenido que buscarse la vida y cambiar el coche. "El domingo es para aparcar", señalaban algunos.