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Tras el derrumbe y la retirada de elementos, la Grúa ha tenido este aspecto durante meses (frente a su imagen original) / Andrés Fernández

El Puerto garantiza que la Grúa de Piedra estará restaurada en marzo

  • La Autoridad Portuaria asegura que la instalación recuperará el aspecto original de hace más de un siglo, contará con nueva iluminación y en su 'reinauguración' los santanderinos podrán verla en movimiento

Mes de marzo, en el arranque de la primavera, y 146.000 euros. Es el cuándo y el cuánto. La respuesta a dos de las preguntas que más se han repetido los santanderinos cada vez que pasan ante los restos de la estructura, ante el esqueleto de uno de sus símbolos más queridos junto a las obras del Centro Botín. La Grúa de Piedra ya tiene fecha de regreso y precio para la factura. En el mismo sitio y tras una restauración que se ajustará al aspecto original de la máquina, cuando fue inugurada, en 1900. Y podrá moverse.

La Autoridad Portuaria tiene previsto que el viejo diseño de Sheldon y Gertzden gire sobre su base y pueda levantar la polea para su nueva puesta de largo. Que los santanderinos vean la grúa en movimiento. Desde el Puerto reconocen que la espera ha sido larga, que el proceso se ha demorado mucho. Más de lo deseado para un tema ‘sensible’. Lo justifican en la dificultad del trabajo, en la redacción de una memoria técnica que se ajustara al conjunto original sin alteraciones y en la localización de las empresas que pudieran llevar a cabo la restauración acorde a los modelos de hace más de cien años.

«Sé que este tema genera ansiedad, que la grúa es muy querida. Pero hemos sacrificado la velocidad, algo de tiempo, por la calidad en la restauración. Lo que queremos es hacerlo bien y que el resultado tenga verdadero mérito», explica el presidente de la Autoridad Portuaria, Jaime González. Pide «paciencia» para el último episodio antes de volver a tener la grúa entera y en su sitio.

Porque aún queda. De aquí en adelante, no menos de cinco meses. Pero ya con los trabajos en marcha, con avances. Lo primero –están en ello ahora mismo– es la contratación definitiva de la empresa que va a realizar la obra entre las que se ajustan a las características de la restauración, algo que no va a demorarse más allá de un mes. «Esto no es como asfaltar una rampa... No se limita a pintar y limpiar, a reforzar las piezas. Se va a rehabilitar cómo era la original y por eso nos ha costado más de la cuenta». Después, el plazo de ejecución será de cuatro meses. Echando cuentas no es difícil confirmar una fecha aproximada para el acto de ‘reinauguración’. Marzo.

¿Y cómo se llevará a cabo la rehabilitación? En dos partes. Por un lado, en un almacén. «Para ello se desmontará y transportará la Grúa a un taller, se transportarán también los elementos que están actualmente desprendidos, y se efectuarán los trabajos metálicos de reparación y montaje, retirándose los diversos elementos que le han sido añadidos a lo largo del tiempo, como luminarias, tubos...». Todo, conforme a lo especificado para los elementos de patrimonio cultural incluidos en el Catálogo del Plan General de Santander.

La Autoridad Portuaria insiste en aclarar este punto para no encadenar una cascada de comentarios. Tendrán que desmontar la parte metálica que aún está sobre la base y llevársela junto al resto de materiales originales. Retirarla. A la vista del ‘público’. Pero esta vez colocarán paneles explicativos en los que se deje claro lo que se va a hacer, lo que va a costar y los plazos previstos. Un ‘disculpen las molestias’ como los de cualquier obra con todos los datos a la vista.

Esta parte del proceso se llevará a cabo en paralelo a lo que se tendrá que hacer en el propio muelle. En el lugar donde quedará la popular base de la instalación. «Hay ciertos trabajos metálicos de reparación de piezas fijadas a la base de piedra que no se trasladan con el resto del conjunto, y esos deberán ser realizados ‘in situ’». Tareas a las que se sumará una de las novedades que presenta el proyecto. «Iluminación interior y exterior del monumento, remates exteriores de pavimento y limpieza de la base de piedra». Con la idea de que el conjunto luzca estéticamente mejor. «Pedimos cierta comprensión bajo la garantía del resultado final. Queremos restaurar la Grúa de manera fidedigna, con una fidelización máxima respecto a lo que fue originalmente y hacerlo con toda la solvencia técnica», insiste González, que asegura ser consciente de la sensibilidad de los santanderinos para con su símbolo.

Las piezas del Pesquero

En este sentido, no elude responder a algunos de los temas que han generado cierto malestar desde que parte del contrapeso se viniera abajo el pasado mes de febrero –buena parte cayó sobre una de las casetas de obra del Centro Botín (que afortunadamente estaba vacía) y también sobre el mar–. De entrada, aclara que toda la infraestructura es «competencia absoluta y única de la Autoridad Portuaria», que se encargará, obviamente, de pagar la factura (los 146.000 euros previstos). Ni Ayuntamiento, ni Gobierno, ni alcalde, ni presidente... El Puerto y sus planes.

Y luego explica los motivos que llevaron a cortar la pluma y otras piezas tras el derrumbe. «El corte de la pluma obedeció únicamente a razones de seguridad y los técnicos han garantizado que la forma en que se hizo –algo que llamó la atención– no perjudicaba en absoluto el resultado final de la restauración que vamos a hacer». «En ese resultado final –afirma el responsable de la Autoridad Portuaria– no se va a reflejar en absoluto ese corte».

¿Y por qué las piezas han permanecido tanto tiempo al aire libre en un espacio portuario a la vista de todos en el Barrio Pesquero? El segundo gran foco de polémica y de críticas. «Han estado todo este tiempo exactamente en el lugar en el que se encuentra la Guardia Civil. En el punto exacto por el que entran y salen los agentes. En un lugar concreto, tras la valla que separa las instalaciones del Puerto, que está vigilado por cámaras de seguridad las 24 horas, los 365 días del año. Para nosotros lo más importante era garantizar la seguridad de las piezas, que nadie pudiera llevarse nada y ahí están más vigiladas, incluso, que en cualquier almacén. Además, sí que las piezas han estado al aire libre, igual que han estado durante más de cien años en la estructura de la Grúa pegadas a la mar y expuestas a la lluvia o al viento. Eso no ha supuesto ningún problema o un deterioro añadido que dificulte la restauración».

En todo caso, y sin ánimo de entrar en polémicas, González invita a todos a «juzgar el resultado final». A esperar hasta marzo para verlo y asistir a la nueva puesta de largo de la Grúa de Piedra. La de Sheldon y Gertzden, la de 1900, la que estuvo en activo durante ochenta años moviendo pesadas cargas. La de todos los santanderinos.