Santander buscará sus orígenes con una excavación en su calle más antigua

El arquitecto Clemente Lomba, en la presentación del proyecto este viernes.
El arquitecto Clemente Lomba, en la presentación del proyecto este viernes. / María Gil Lastra
  • El proyecto arqueológico en el entorno de la Catedral, iniciado por los historiadores Casado Soto y González Echegaray hace más de treinta años, contempla una inversión de 400.000 euros para buscar restos de la ciudad romana del Siglo I

Santander quiere concluir el proyecto arqueológico de los historiadores José Luis Casado Soto y Joaquín González Echegaray para descubrir los orígenes de la ciudad, con una excavación en la esquina nordeste de la Catedral, en un tramo de la calle de Los Azogues, probablemente la más antigua de la ciudad.

El proyecto, que contempla una inversión de 400.000 euros por parte del Ayuntamiento y que se prevé que esté adjudicado a principios del próximo año, lo han presentado hoy el alcalde, Íñigo de la Serna; el obispo, Manuel Sánchez Monje, y el arquitecto Clemente Lomba.

Se trata de la tercera fase de un proyecto que Casado Soto y González Echegaray iniciaron hace más de 30 años con actuaciones dentro de la Catedral y que ahora el Ayuntamiento quiere concluir con un proyecto "global" que contempla también reintegrar esta pequeña calle a la trama urbana.

Para ello está previsto construir un contrafuerte semicircular en altura, a modo de atalaya, en la esquina nordeste de la Catedral, para conectar la calle de Los Azogues, que corre cubierta por la catedral y que actualmente está cerrada en esa zona, por una rampa con la calle Somorrostro y por una escalera con la calle Cádiz.

Foto antigua de la calle Los Azogues.

Foto antigua de la calle Los Azogues. / DM

Este contrafuerte partirá del arco de Los Azogues y estará construido con la misma piedra de Escobedo que el resto de la Catedral, para lo que antes habrá que eliminar un pequeño local comercial que actualmente ocupa esa esquina del monumento, junto a una pequeña zona ajardinada.

Será en esta última zona donde se realicen los trabajos arqueológicos, un lugar en que Casado Soto y González Echegaray consideraban que se podrían llegar a localizar restos de la ciudad romana del Siglo I y de barcos de esa época procedentes del puerto, bajo vestigios medievales y de otras épocas.

El arquitecto Clemente Lomba ha explicado que la previsión es encontrar una "superposición" de trazos de la historia de Santander que se han ido acumulando a lo largo de los siglos, aunque se desconoce con precisión lo que podría aparecer, ha reconocido.

En función de lo que se descubra, el alcalde, Íñigo de la Serna, ha avanzado que se contempla la posibilidad de poner en valor esos restos arquitectónicos, entre los que podría haber vestigios de la muralla.

Lomba ha subrayado la importancia histórica de la calle de Los Azogues, que unía el primer asentamiento urbano que dio origen a Santander en el cerro de Somorrostro, donde sus habitantes encontraban protección y que posteriormente albergó la Catedral, con el antiguo puerto situado en la "cota 0".

Después, ha relatado que las sucesivas transformaciones urbanas "expulsaron" está calle de la trama urbana de Santander con la expansión de la ciudad a la altura del mar, durante la que se realizaron cortes verticales de ese cerro.

Esto hace, según ha detallado el arquitecto, que ahora se tenga la falsa imagen de que la Catedral de Santander está construida a nivel del mar, cuando no es cierto, ha explicado.

Por lo que ha añadido que el contrafuerte semicircular que se construirá en el extremo nordeste de la Catedral tendrá forma de atalaya, con el objetivo de ofrecer la sensación de que este monumento se levanta sobre una zona elevada.

De momento, el alcalde ha informado de que el proyecto esta "a días" de cerrarse, con lo que se iniciará su proceso de aprobación, que está previsto que concluya con la adjudicación a principios de 2017.

Sobre la duración de las obras, De la Serna ha señalado la dificultad de establecer una fecha al incluir el proyecto excavaciones arqueológicos, que podrían prolongarse, al menos, seis meses, según ha concluido Clemente Lomba.