El otro lado de Santander

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Las callejuelas son habituales en la ladera Norte de General Dávila. / Celedonio Martínez

  • Los barrios de la ladera norte de General Dávila tendrán la oportunidad de renovarse con los cuatro millones de euros que vendrán de Bruselas y los cuatro que añadirá el Ayuntamiento

Es un Santander con hechuras de pueblo, donde los vecinos saludan aunque no conozcan y curiosean desde las ventanas a los desconocidos. La ladera norte de General Dávila, una larga franja que también corre paralela a la Avenida de Los Castros, es una sucesión de barrios construidos hace 50 años, con calles estrechas y sin salida, pisos sin ascensor y sin garaje, escasa actividad económica, jóvenes a los que hay que buscar con lupa y gente mayor con necesidades.

Pero lugares como Pronillo, Caleruco, La Calzada, el grupo San Franciso, San Luis y San Juan, el grupo San Roque, Guillermo Arce, Virgen del Camino, Colonia del Mar o Los Pinares pueden tener ahora una oportunidad de renovarse ya que el Ayuntamiento ha captado casi cuatro millones de euros de Europa con los que se persigue renovarlos. En total, se propiciarán inversiones por ocho millones ya que también habrá aportación municipal.

Miles de santanderinos crecieron allí en el siglo XX y otros tantos fueron abandonando las barriadas, ya poco atractivas por la carencia de servicios y en busca de viviendas más grandes y de mejor calidad. Y eso que esta ladera no está lejos del centro, ni de las playas, ni de la Universidad de Cantabria, y dicen quienes viven allí que está bien comunicada. Pero esta cara de la ciudad se fue quedando atrás, marcada por un urbanismo antiguo que delatan los cientos de tendales a la calle, las bombonas de gas en las fachadas, con unas redes de agua y saneamiento impropias de este siglo y la ausencia de equipamientos culturales. A partir de 2017 se empezarán a redactar proyectos de impulso. Vienen años para dar a este otro Santander una inyección de nueva vida.

El reportaje completo, este domingo en la edición impresa de El Diario Montañés.