Una vivienda, de verdad, para todos

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David Zanoletty, de la Fundación ONCE, enseña a los visitantes el dormitorio de la casa. / María Gil Lastra

  • La Fundación ONCE enseña una casa «inteligente, sostenible y accesible» con cien soluciones tecnológicas

Es un gesto. Tan simple, tan usado, que no parece importante. Pero abrir la puerta de casa puede ser una odisea si uno va en silla de ruedas. Meter la llave y ese giro a un lado. Rutina, salvo que la mano no se mueva, no haya juego de muñeca, ni fuerza. Por eso el botón con el que se abre la puerta de esta casa 'de foto' es tan importante. Es un botón, rodeado de un marco verde. Poca cosa si no fuera porque, para alguien, puede suponer algo tan grande como poder entrar y salir de su casa cuando le dé la gana. Sin sudar. El botón y la puerta están en la vivienda «inteligente, sostenible y accesible» que la Fundación ONCE tiene expuesta en el aparcamiento de los Campos de Sport. Se puede visitar hasta mañana (de 10.30 a 20.30 horas).

Son cien soluciones tecnológicas que «no están reñidas» con la estética. «Y los costes de cada cosa tampoco son nada prohibitivo». Cada uno elige lo que necesita. A una persona ciega le vendrá bien el avisador sonoro de luz, que pita si la lámpara está encendida. O el mando de voz que busca 'Juego de tronos' en la televisión sin tener que enredar entre los botones de un menú. A alguien que necesite la silla de ruedas no le costará llegar hasta una ducha que cambia el sumidero por una canaleta que marca los límites del plato sin dificultar el acceso. Son ejemplos, como el secador de cuerpo entero que detecta la presencia si alguien se acerca, lo mismo que el inodoro, que además se convierte en bidé. El móvil juega un papel clave con aplicaciones para modular la iluminación o la climatización, subir las persianas o ajustar los sofás a la posición adecuada.

Es curioso -y útil- que el lavabo suba y baje con un mando a distancia. Que eso también lo haga el armario de la cocina. O que la alfombrilla que se coloca a los pies de la cama lleve unos sensores de presión que permitan saber si alguien se ha levantado o -mucho peor- si se ha caído.

La casa, portátil, está pensada para la visita de profesionales de la edificación, diseñadores, empresarios en el ámbito de la accesibilidad, la domótica... Para cualquiera, en realidad. Porque a esta casa puede acceder cualquiera.

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