Santander mejorará las condiciones del rastrillo de La Esperanza y lo promocionará

Mercadillo de los domingos en la plaza de la Esperanza, durante un día de lluvia.
Mercadillo de los domingos en la plaza de la Esperanza, durante un día de lluvia. / Roberto Ruiz
  • Los comerciantes reconocen que la seguridad ha mejorado respecto a cuando estaban en el túnel del Pasaje de Peña

Los comerciantes del mercadillo de los domingos llegados a la plaza del Mercado de la Esperanza desde el Pasaje de Peña no son muy optimistas en cuanto al futuro que les espera. La llegada del frío otoño este fin de semana «nos ha caído como un jarro de agua fría. Literal», comentaron. Acostumbrados al cobijo del túnel, el cielo abierto de la plaza les arruinó el negocio el pasado domingo. Ahora piden al Ayuntamiento que no les dejen «desamparados» y que les den un solución. Desde la Concejalía de Mercados apuntaron a este periódico que «estamos colaborando para la mejora de las condiciones del mercadillo. También apoyaremos a los comerciantes a través de una campaña de promoción».

Pero desde el Consistorio se recordó que desde hace años, la plazoleta del Mercado de La Esperanza acoge entre semana el mercadillo de ropa y el de fruta y verdura, días alternos. Sin embargo, lo que es bueno para unos, no lo es para otros. Los comerciantes de los domingos no están acostumbrados a vender al raso en Santander y este fin de semana pasado han sufrido las inclemencias del otoño, como por otra parte están acostumbrados los que llevan años instalados en esta zona de la ciudad.

Uno de los comerciantes de los domingos, Toño Salas, reconoció que «con el cambio, al menos, hemos ganado en seguridad, que era uno de los principales problemas de cuando estábamos en Pasaje de Peña».

Recordó que, a pesar de haberlo solicitado en numerosas ocasiones, «la Policía brillaba por su ausencia, lo que provocaba que la gente se instalara sin pagar el correspondiente impuesto o directamente tiraban su mercancía, no siempre legal, en el suelo, sobre una manta. Había días en los que incluso la gente terminaba a puñetazos», afirmó.

Salas agregó que «queremos hacer las cosas bien. Para nosotros es mucho más que un mercadillo. Nos estamos informando sobre cómo estar al día con Hacienda, si tenemos que darnos de alta como autónomos. En fin, todo lo que haga falta para trabajar como es debido». Por ello, ahora «más que nunca, pedimos al Ayuntamiento que nos tenga en cuenta y que no nos deje morir, como hizo cuando estábamos en el túnel».

En cuanto a la comparación con los comerciantes de ropa y verduras de los días laborables que se instalan en la misma plaza desde hace años, soportando todo tipo de inclemencias, desde su punto de vista «no es lo mismo una mercancía que otra y con esto no quiero menospreciar a nadie».