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La futura alcaldesa de Santander, en una de sus actuaciones con el Coro Vedruna.

El coro de la señora alcaldesa

  • Gema Igual canta, toca el piano y dirige el Coro Vedruna de Isla desde hace más de veinte años

Ignacio Diego dio más de un par de vueltas antes de revelar el nombre. En realidad no le hizo falta llegar a eso. Con decir «alcaldesa», pasado un buen rato, fue suficiente. Pero antes de llegar ahí, en mitad de ese ir y venir de palabras escenificado, contó la historia del coro. Sí, un coro. «Trata de sacar lo mejor de cada miembro y eso le va a servir ahora». Fue la comidilla de la rueda de prensa. La anécdota. Porque unos y otros, sin saber aún quién ocuparía el puesto de De la Serna, repitieron gesto. «¿Un coro?, ¿quién dirige un coro?». Y eso que Gema Igual anda con ello hace casi treinta años.

Dirige, canta y toca. Lejos de su faceta política, pública. Se escapa a Isla cuando tiene un rato, llama a su amiga Blanqui para que les junte a todos y quedan en la casa familiar para ensayar. «Nunca pensé que el coro me iba a llevar tan alto», bromeó tras las palabras de Diego. Pero al poco rato llamó a Blanqui. «Me dijo que por supuesto que el coro sigue. Que habrá días que no pueda venir, pero que seguiremos como hasta ahora. Juntando a la gente para ensayar cuando se pueda. Para Santa Bárbara, el día cuatro, dice que viene seguro».

Año 89. Gema Igual (en el círculo) junto a parte de sus compañeros en la parroquia de Isla tras cantar en la cabalgata de reyes.

Año 89. Gema Igual (en el círculo) junto a parte de sus compañeros en la parroquia de Isla tras cantar en la cabalgata de reyes.

Es un pequeño coro, de quince personas. Gente del pueblo, de toda la vida. Algo sencillo. El Coro Vedruna, de Isla (por Santa Joaquina de Vedruna). Han cantado bodas, en los homenajes a los mayores, en las fiestas... «Y en los funerales. Ella, sí puede, también viene. Y si no puede venir canta el grupo a pelo, pero aquí no hay quien fallezca que no se le cante».

'A pelo' porque Igual les guía al piano cuando está. «Eso ayuda al comenzar las canciones y favorece la unidad de las voces», dice Prudencio Cabrero, hoy sacerdote de Nuestra Señora de Consolación, en Santander, y párroco en Isla durante casi 21 años. Con una relación «directa y estrecha con el coro». «La mayor parte son feligreses, de la parroquia». Él -y también Blanqui Mendoza- describe el papel que jugó una hermana carmelita en la vida de este grupo y en la de la propia Gema. Pilar Anillo, una monja. La que fundó el coro con motivo del centenario del colegio Inmaculada Concepción, «y la que animó a esta chica -por la futura alcaldesa de Santander- a dar sus primeros pasitos en lo musical». Su maestra.

Hace ya años

Le gustó y siguió en ello. Hasta el punto de que Igual, que también estudió en ese colegio, «sucedió a la monja para que no se perdiera el coro y porque le gustaba mucho». «De eso hace 25 años mínimo», relata Blanqui, que hace las labores de coordinación, en contacto directo con la directora. «Muy jovencita se hizo cargo, no hay como ser lista y decidida». Está claro que aquí Gema juega en casa. «Hace unos solos que vamos, que ni te imaginas...».

También lo cuenta uno de los más veteranos del grupo. Cuando uno llama al teléfono de Juan Sierra, de 78 años, suena la melodía de 'un rayo de sol'. «Siempre me gustó lo de cantar y a los que seguimos es porque nos gusta». Conductor jubilado de camiones y autobuses, dice que a Gema la conoce «desde que nació». «El médico vivía en una casa que era de sus padres junto a la suya y cuando íbamos allí siempre andaba por ahí jugando. La tomábamos el pelo». Cosas del pueblo.

«A veces tendría que reñir más a alguno, echar alguna bronca. Pero bueno, esto es para pasarlo bien». Incluso como terapia para superar momentos complicados. Hace unos años perdieron a Rafa. «Se ahogó pescando percebes. Era una joya, una voz impresionante». Se encargaba de los solos. Juan se pone serio también al recordar al padre de la propia Gema. Porque en su día les acondicionó en la casa familiar un almacén para que ensayaran. «Por no molestar a las monjas y porque ella tenía todo en casa, más cómodo». Y «porque cuando se jubiló también vino con ella al coro». «Siempre estaba con la niña para arriba, la niña para abajo. Ella lo pasó mal, como es lógico. Porque cuando venía a ensayar y esas cosas le echaba en falta».

Sobre la marcha

Imagen de una actuación del grupo en la casa de Cantabria en Pamplona.

Imagen de una actuación del grupo en la casa de Cantabria en Pamplona.

Se han ido organizando. «Siempre ha hecho todo lo posible por seguir viniendo. Y lo imposible. Por Santa Filomena, el 11 de agosto, que es fiesta, creo que no ha faltado nunca. Es en pleno verano, con todo lo que tenía en Santander ocupándose de turismo o de festejos. Tiene que tener mucha paciencia a veces y es de agradecer ese sentido de responsabilidad por la parte de que para el pueblo mantener el coro es algo bonito», explica el sacerdote.

«Blanqui nos pone en marcha todos», apunta Juan. Ella recibe el mensaje de la edil. «Voy». Avisa a todos y se juntan. «Llega corriendo siempre, siempre apurada». Repasan los temas según lo que tengan por delante. «Tenemos doscientos y pico. Algunos específicos para bodas, entierros... También montañesas o la Salve Marinera para el Día del Carmen. Las habaneras le encantan. Por ejemplo la del 'Puerto de ilusión'... Pero no es que tenga una canción preferida. Las que nos toquen. Son tantas...». Es la música y reunirse. Una válvula de escape lejos de la política municipal. «La convivencia», dice Juan. Gente del pueblo que se conoce, que les gusta juntarse. «Por San Julián, el 9 de enero, cantamos y luego solemos ir a comer. Y ella viene en la medida que tiene tiempo. Come o cena y se marcha, pero intenta estar». Cuenta que le «echaban los reyes». «Pero yo no sé si fue cosa de ella que nos dijo que no le regaláramos nada».

El viernes fue San Martín. Fiesta local en Isla. Esta vez no pudo ir. Blanqui justifica. «Imagínate todo el lío ahora...». Y tira de agenda. San Julián y Santa Basilisa, San Isidro, el homenaje a los mayores si cae en Isla o en Soano, San Roque y San Roquín... Sus días por delante para cantar con la futura alcaldesa de la capital. «Se fijarán en eso, 'mira la alcaldesa dirigiendo el coro'. Pero nosotros no. Es Gema, no vamos a cambiar ahora». Eso lo cuenta Juan, el veterano.