El atracador del estanco de El Alisal suma cuatro años y nueve meses de cárcel a su pena

  • Asaltó el establecimiento armado con un cuchillo hasta en dos ocasiones en diciembre de 2015. Por uno de los robos ya fue condenado y ahora se le aplican las agravantes de disfraz y reincidencia

La Audiencia Provincial de Cantabria ha confirmado la condena a cuatro años y nueve meses de prisión a un hombre que en diciembre de 2015 robó, cuchillo en mano, en un estanco de Santander. Se trata de Jesús Ángel R. F., de 42 años de edad, que asaltó el mismo establecimiento dos veces con solo una semana de diferencia. Por uno de los atracos (el segundo, cometido el 19 de diciembre) ya fue condenado, así que ahora suma esta nueva pena (por el primero, del 11 de diciembre), a la que se le ha aplicado las circunstancias agravantes de reincidencia y disfraz.

El tribunal de apelación ha rechazado el recurso presentado por el condenado contra la sentencia que dictó el Juzgado de lo Penal nº 2 de Santander. Él alegó "error en la apreciación de la prueba", al afirmar que no había sido "suficientemente identificado" como autor del hecho, también por el estado anímico y cognoscitivo de una de las víctimas, "que hace dudar de su declaración", y porque indica que la hija de la primera "tampoco lo identificó", pero todos sus argumentos fueron en vano.

La sentencia expone que aquel 11 de diciembre el hombre entró en el estanco de la calle Los Ciruelos, en el barrio de El Alisal, cubriéndose la cara con la capucha de la cazadora que vestía y con un cuello. En sus manos, cubiertas con unos guantes de color gris, portaba “un cuchillo de grandes dimensiones que esgrimía moviendo en actitud amenazante”, señala la sentencia.

Fue entonces cuando exigió a la dueña y a su hija, que se encontraban atendiendo el negocio, que le entregaran todo el dinero. "Tras acorralar a ambas en una esquina del establecimiento", continúa el relato de hechos, les exigió que le abrieran la caja registradora y se llevó 440 euros.

Como consecuencia de estos hechos, la dueña precisó asistencia sanitaria de urgencias y ha padecido secuelas psíquicas. Su hija sufrió un episodio de ansiedad del que tardó en curar quince días.

Por todo ello, el juez del Penal nº2 decidió condenarle por un delito de robo con intimidación a cuatro años y nueve meses de cárcel, además del pago de una indemnización de 1.300 euros por las lesiones causadas y 440 euros por el dinero robado.

Para fijar la pena, el juez ha tenido en cuenta la concurrencia de dos circunstancias agravantes: la de uso de disfraz y la de reincidencia. Esta segunda responde a numerosas condenas por delitos de robo y, en concreto, a que apenas una semana después de los hechos descritos el acusado volvió a atracar este estanco.

Efectos encontrados en su vivienda

La Audiencia de Cantabria considera que en el juicio fueron “aportadas pruebas e indicios suficientes de la autoría por parte del ahora recurrente”.

En este sentido, subraya que la sudadera, los guantes y la bandolera encontrados en el registro de su vivienda han sido identificados como los usados ese día, tal y como se aprecia en las grabaciones, fotografías y fotogramas obrantes en las actuaciones.

Además, el cuchillo que fue intervenido en su domicilio “era semejante” al utilizado en el robo.

Junto a ello, una de las víctimas describió la voz del atacante -ronca- e identificó al ahora condenado, que tiene tal rasgo en su voz.

La Audiencia de Cantabria rechaza, por tanto, el recurso de apelación presentado por el condenado y la sentencia ya es firme.