Los 400 árboles de la discordia

Los 400 árboles de la discordia

  • Vecinos de Cueto rechazan el lugar elegido para plantar un pequeño bosque en compensación por el gasto de CO2 que hizo en la ciudad una reunión empresarial

En principio era una historia peculiar: el año pasado, los organizadores de la 42 reunión anual de la Sociedad Nuclear Española calcularon la huella de carbono que habían dejado en Santander los 600 asistentes y le ofrecieron al Ayuntamiento de Santander el arbolado suficiente para resarcir el consumo de CO2 extra que habían causado. El Consistorio aceptó y, dado que todos los años por el Día Internacional de los Bosques realiza alguna actuación especial, esperó a esta celebración para promover la plantación de los 400 árboles que servirán de compensación.

Parecía una feliz idea y se llevará a cabo hoy, pero nace lastrada por las protestas de varios vecinos de Cueto que, en la creación de un pequeño bosque en su entorno, han visto «un despropósito». La culpa la tiene el lugar elegido por el Consistorio, que optó por una terreno municipal junto al campo de fútbol de Cueto, una zona en la que «los árboles no van a germinar», porque la experiencia les dice que si este área no es arbolada ya es «porque está muy expuesta a los vientos y demasiado cerca del mar y del salitre, lo que impide que ciertas especies prosperen. Los que vivimos aquí lo sabemos», explicó ayer Belén Riva, una santanderina que el pasado viernes escribió una carta a este periódico en la que lamentaba que se fuera a cometer «tal despilfarro a pesar de saber que en menos de tres meses el bosque estará más que seco». También señaló que el suelo es muy rocoso, «nada apto» para intentar un bosque.

El despilfarro, sin embargo, es inexistente. Fuentes municipales señalaron ayer que la iniciativa tiene «coste cero» para las arcas locales, toda vez que la citada sociedad se hace cargo de todo: ha aportado los plantones, ha corrido con las labores previas de acondicionamiento del terreno y también se ocupa de los operarios que hoy, martes, guiarán la plantación con los alumnos dos colegios de la zona (el Vital Alsar y el Padre Apolinar) cuyos estudiantes participarán en el acto oficial.

La queja vecinal no obstante, ha dado un primer resultado: el lugar inicial escogido se ha desplazado varios metros tras su crítica, alejando de su vivienda la futura arboleda. No por haber cambiado el plan el Ayuntamiento le ve problema porque se ha optado por especies propias de encinar costero, lo que incluye robles, cedros, olmos, encinas, tilos, laureles, cornejos y avellanos. Cada plantón mide actualmente entre 80 y 100 centímetros y se colocará con un tutor y un protector de 30 metros.

«Apto para tomates»

Aun habiendo conseguido el traslado, Riva sigue sin entender el motivo de haberse elegido este punto tan cercano a la costa. «Aquí tenemos el aire más limpio de Santander, igual están mucho más necesitados de árboles en el centro de la ciudad», indicó ayer, tras cuestionar que se quiera «estropear» una agreste zona de litoral con unos árboles. «Esta parte sería ideal para crear huertos urbanos, porque este suelo es apto para tomates, pimientos, etc... pero no para lo que van a hacer», insistió. Varios vecinos comparten su opinión aunque no quieren posicionarse públicamente.

Al margen de la polémica, el concejal de Medio Ambiente, José Ignacio Quirós, animó en días pasados a los santanderinos a participar en la celebración de esta jornada, que se usa mundialmente para invitar a la reflexión los bosques en el futuro del planeta. El Ayuntamiento organiza cada año algún acto concreto y siempre involucrando a los escolares de la capital, para que tomen conciencia de lo importantes que son los árboles en la vida de todos.