El Ensanche santanderino se rehabilita

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Dos de los edificios del Ensanche que están siendo rehabilitados / Andrés Fernández

  • El Ayuntamiento ha concedido casi 200 licencias de obra en menos de dos años. Siete grandes edificios están con andamios en la actualidad

Una fiebre rehabilitadora recorre el Ensanche santanderino. En total, siete edificios en otras tantas calles llevan semanas con armadura de andamios, una imagen que llama la atención de vecinos y paseantes. Y es que, en total, en lo que va de año, el Ayuntamiento ha concedido para esta zona nueve licencias de obra mayor y menor y otras siete ligadas a mejoras que hay que emprender obligatoriamente por la Inspección de Evaluación de Edificios, preceptiva por ley en los inmuebles de más de 50 años en todas aquellas poblaciones de más de 25.000 habitantes.

Aunque, según señala César Díaz, concejal de Infraestructuras, Urbanismo y Vivienda, las reformas que están en marcha "pueden venir de atrás" y que las autorizaciones dadas para reformas desde enero ni siquiera se hayan iniciado,"porque llevamos un par de años en que se han solicitado numerosas licencias en el Ensanche". De hecho, desde el arranque de 2015, el Consistorio tiene registradas un total de 192, centradas lo mismo en rehabilitar fachadas que en reformar cubiertas, portales, ascensores, en mejorar la accesibilidad general o en regenerar zonas comunes.

A día de hoy se pueden ver arreglos en una manzana de la calle Infantas que también da a Gómez Oreña, en Daoíz y Velarde, en Lope de Vega con Peñaherbosa y Hernán Cortés, en la calle Gándara (también en dos puntos, con Peñaherbosa y con Hernán Cortés) y en Ataúlfo Argenta. Este último vial es el que más incomodidades ha sufrido en estos últimos dos años largos: en él se han acometido un total de 53, algunas obras de más envergadura y otras de menos importancia.

Los permisos de arreglos concedidos en este primer trimestre de 2017 son tres de obra mayor (reformas que suponen ampliación de superficie, volumen o altura de edificaciones existentes, o rehabilitación integral no parcial) y otros seis de obra menor (las que se hacen para suprimir barreras arquitectónicas, por ejemplo, y no suponen grandes cambios en los inmuebles).

Además, se han otorgado otras siete licencias para emprender mejoras en edificios que tienen más de 50 años. César Díaz explica que los técnicos del Ayuntamiento intentan ser flexibles, pero que las comunidades de vecinos que reciben informes negativos"se activan" con ellos, sobre todo dependiendo de la gravedad de las patologías que le encuentren al inmueble"porque son los primeros interesados en que los edificios se encuentren en buenas condiciones".

Como es conocido, los costes de los informes que surjan de estas inspecciones y las reparaciones indicadas corren siempre a cargo de los propietarios de los inmuebles. La normativa que alcanza a los barrios con más años de la capital santanderina es consecuencia de un Real Decreto nacional de 2010, cuyo traslado a las comunidades autónomas persigue que no se deje deteriorar las viviendas y que se las mantenga con unos criterios mínimos de calidad.

Díaz agrega que es cierto que las revisiones municipales han"reactivado" las rehabilitaciones, pero también considera que son numerosas las comunidades de vecinos que"están aprovechando que la coyuntura económica va mejor" para acometer planes de transformación que tenían en cartera. El concejal apunta, sin embargo, que todos estos procesos suelen ser"complejos" porque hay comunidades que tienen problemas para las derramas económicas que generan las construcciones y eso hace que éstas, en ocasiones, se dilaten en el tiempo.

Todas los edificios que actualmente están con andamios en el Ensanche gozan de algún nivel de protección. Ya sea una integral por el interés del inmueble, ya sea solo para la estructura, bien una protección ambiental. Los típicos miradores de las grandes casas de vecinos de la zona no están sujetos a una ordenanza específica.