El IBI baja en 2017 para "casi todos" los santanderinos tras una década de escalada

El recibo del IBI baja en 2017 para "casi todos" los santanderinos tras una década de escalada

  • Este año se han reducido de forma significativa los valores catastrales en la ciudad, lo que repercute en una tímida rebaja en uno de los principales tributos municipales

Al comprobar el recibo del IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) de 2017, «casi todos» los santanderinos se habrán llevado una grata sorpresa: la cantidad a desembolsar ha bajado ligeramente respecto a la del ejercicio precedente, una rebaja que llega tras una década de escalada de la contribución urbana. En los diez últimos años, el propietario de un piso de 100 metros en la calle Ernest Lluch de Valdenoja, por ejemplo, ha visto subir este impuesto un 24%. En 2007, este ciudadano pagó 359 euros de IBI, mientras que este año ha abonado 447. Y está contento, porque ha pagado 42 euros menos que en 2015, el año (junto con 2013 y 2014) en que el recibo estuvo disparado: alcanzó los 489 euros. En siete años, el aumento había sido del 36%.

Pero en 2016 (para algunos) y en 2017 para aproximadamente el 98% (según la concejal de Economía y Hacienda de Santander, Ana González Pescador), el tributo ha dado un respiro. Se puede comprobar en la tabla adjunta: seis facturas de IBI de otros tantos pisos en zonas muy diferentes de la ciudad consultadas por este periódico dan como resultado seis rebajas de la cantidad a pagar. La mayor caída se registra en la vivienda de El Sardinero (40 euros), mientras que la más pequeña es la de Nueva Montaña (donde el ahorro respecto a 2016 es de solo nueve euros). El santanderino al que le sale más caro cumplir con el Ayuntamiento, con un piso en Atilano Rodríguez (la primera bocacalle del gran barrio de Castilla-Hermida) abona 29 euros menos. Su recorte es del 4,6%, aunque la horquilla de porcentajes de bajada en estos seis casos va del 2,5% al 8%.

En diez años, sin embargo, todos los contribuyentes han ido de susto en susto con sus recibos. Sobresaltos que hay que atribuir, sobre todo, a la revalorización catastral de las propiedades que se produjo en 2010, cuando se actualizó la ponencia del Catastro, una decisión tomada por el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero a la que se llamó ‘el catastrazo’. El ‘catastrazo’ todavía hoy genera rifirrafes políticos en los plenos municipales de Santander cuando PP y PSOE debaten sobre tributos.

La gran subida del valor oficial de los pisos fue el resultado de modificar la ponencia catastral, que no se había movido en más de 15 años. En teoría, la Dirección General del Catastro, que depende del citado Ministerio, debe revisar este valor cada 10 años como máximo, pero en Santander no se había hecho. Y el valor catastral es fundamental para calcular el IBI, que es la joya de la corona de los impuestos municipales y una de las principales fuentes de ingresos de un ayuntamiento.

El tributo toma como base el valor que Hacienda da a una vivienda concreta, para lo cual estima su ubicación (el suelo donde se localiza), el coste material de la construcción, la antigüedad del edificio y la cotización de mercado de la zona, entre otras muchas cuestiones. En zonas costeras, en el valor catastral pesa la cercanía del mar y, en una ciudad, si la arteria en que se ubica es principal o secundaria.

El ‘catastrazo’ se tradujo en subidas como la que registró una vivienda en la calle Campogiro de 110 metros útiles. En 2009, el valor de este piso era de 51.042 euros, pero en 2010 pasó a 103.746 euros. Es decir, su precio catastral se dobló.

Un segundo caso de este efecto, de un piso en Castilla Hermida, una de las zonas más pobladas de Santander. Allí, una vivienda de 100 metros cuadrados (con el portal en Atilano Rodríguez) valía catastralmente 78.934 euros en 2009, cifra que había subido a 170.134 al ejercicio siguiente. Si el recibo de la contribución no subió en la misma medida se debió a que los ayuntamientos tienen potestad para incluir medidas correctoras en este cobro. En este caso, se introdujo un coeficiente reductor del valor catastral para repartir la subida a lo largo de 10 años, y no de golpe.

Aunque, en diferido, los pagos se multiplicaron. Este contribuyente pagaba un IBI de 439 euros en 2009, cantidad que para 2015 había subido a los 639 euros. Esta familia, por tanto, tuvo que pagar 200 euros más en seis años, lo que supone una subida del 45%.

Existe un tercer elemento para regular este tributo: el tipo impositivo. Este estaba en Santander en 2009 en el 0,557 mientras que actualmente se ha dejado en el 0,459 (uno de los más bajos de las capitales de provincia).

En los dos últimos años, el valor catastral se ha vuelto a ajustar. En 2017, de hecho, la casa de Campogiro que subió de 51.420 euros a 103.746 ha visto cómo se reducía un 25% respecto a 2015 y se ha quedado en 79.365 euros. Este recorte ha sido generalizado. La concejala de Economía de Santander, Ana González Pescador, asegura que actualmente el valor catastral de las propiedades inmobiliarias se ha situado en el 50% del valor de mercado, objetivo del Catastro cuando fija este precio de referencia.

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