75 aniversario del incendio de Santander

Las otras víctimas

  • El ABC del 19 de febrero de 1941 informaba del fallecimiento de tres personas por «ataque cardíaco» durante los días del fuego

Aunque la única muerte causada de forma directa por el incendio de Santander fue la del bombero Julián Sánchez, el ABC del 19 de febrero de 1941 informaba del fallecimiento de tres personas por «ataque cardíaco» durante los días del fuego. El rotativo madrileño relataba que ocho moribundos que agonizaban en sus camas tuvieron que ser sacados de las viviendas siniestradas. Hubo, además, 111 heridos, la mayoría de carácter leve, por traumatismos, contusiones y alguna quemadura. Con la ciudad convertida en una descomunal hoguera humeante, los centros sanitarios atendieron 629 casos de conjuntivitis. El Diario Montañés aportaba que «muchísimas personas» sufrieron aberturas en los labios y en las comisuras de la boca «a consecuencia del calor de los incendios, añadido el viento, el humo y el polvo densísimo».

La prensa de entonces calificaba de «milagroso» que solo se hubiera registrado un fallecido en un incendio que había calcinado cientos de viviendas, destruido el 90% de los comercios de la ciudad y dejado sin hogar a más de 10.000 vecinos. El 20 de febrero, el ABC se preguntaba de forma retórica «¿Qué ha hecho posible que, en medio de tan horrenda catástrofe material, sean tan escasas las víctimas?» Y se respondía: «Hay una magnífica lección de orden, de presencia de ánimo, de disciplina que hace honor a los montañeses. No se ha registrado ninguna imprudencia... Nadie perdió la serenidad, ni siquiera cuando no hubo más luz que la de las llamas». Coincidía El Diario Montañés en que «la serenidad del pueblo de Santander hizo que el número de víctimas fuera ínfimo», a pesar de que, entre otras circunstancias, «una verdadera lluvia de chispas atravesaba las calles, corriéndose el peligro de que se prendieran las ropas».