75 aniversario del incendio de Santander

El Diario publica el libro del incendio

Vista de la ciudad de Santander asolada desde la atalaya de la Catedral.
Vista de la ciudad de Santander asolada desde la atalaya de la Catedral. COLECCIÓN VÍCTOR DEL CAMPO CRUZ / CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE LA IMAGEN DE SANTANDER (cdis)
  • Con más de 170 fotografías históricas, podrá adquirirse con el periódico a un precio especial para el lector

  • '1941 Arde Santander' recoge las impactantes imágenes de algunos de los fotógrafos que mejor retrataron el desastre y relata el antes, el durante y el después del fuego

Entre el 15 y el 16 de febrero de 1941, Santander perdió su centro histórico. Fueron dos días de viento huracanado, de lucha contra el fuego, de destrucción, de evacuaciones, de voladuras, de héroes anónimos. A esas dos jornadas les sucedieron muchas otras en las que hubo que afrontar el desastre y emprender la reconstrucción de la ciudad. Han pasado 75 años desde el incendio y es hora de desempolvar la memoria para que nunca se apague. El Diario Montañés relata y muestra lo ocurrido en el libro ‘1941 Arde Santander’, de la colección ‘Entretiempos’, que edita en colaboración con el Ayuntamiento de Santander y con el Centro de Documentación de la Imagen de Santander (CDIS). Un impresionante retrato de la ciudad devastada discurre a lo largo de 220 páginas.

El libro del incendio está encuadernado en tapas duras y reúne 170 fotografías, la gran mayoría procedentes de los fondos del Centro de Documentación de la Imagen de Santander. Podrá adquirirse por solo 9,90 euros junto con la cartilla que El Diario Montañés publicará el próximo 10 de julio y en la que deben pegarse quince cupones que el periódico insertará en los días sucesivos. Los lectores tendrán que reservar el libro en su quiosco o punto de venta habitual entre el 11 y el 22 de julio, y entregar la cartilla rellenada antes del 5 de agosto.

La obra se divide en tres partes: antes, durante y después del fuego. La primera descubre cómo era la vida en el Santander de posguerra que desapareció para siempre entre las llamas, y cuál era la fisonomía de la ciudad perdida. En el bloque central, el más extenso, las imágenes tomadas por algunos de los fotógrafos que mejor retrataron el incendio revelan, 75 años después, valiosos detalles. Cada una de estas fotografías cuenta una pequeña historia y, entre todas, completan una fiel crónica de lo sucedido. El último tramo se dedica a la reconstrucción de la ciudad, con espectaculares panorámicas del nuevo Santander que surgía de entre las ruinas.

Las imágenes lo cuentan todo. Más de diez mil personas se quedaron sin hogar y ardió el 90% de los comercios. A pesar de las dimensiones de la catástrofe, sólo se registró una víctima mortal, el bombero de Madrid Julián Sánchez García. La ciudad vieja murió y de sus cenizas resurgió una nueva urbe. La Colección Thomàs, la Colección Víctor del Campo Cruz y el Fondo Joaquín y José Luis Arauna constituyen la columna vertebral de este relato visual, complementado con otras aportaciones de archivos y de particulares. La labor de datación del CDIS permite situar en el espacio y en el tiempo cada una de esas imágenes, muchas de ellas en gran formato, que nos asoman a un pasado cada vez más lejano, pero muy presente en la memoria colectiva de los santanderinos. Cada fotografía va acompañada de un pie que sirve de microrrelato.

A pesar de la preponderancia del contenido gráfico, el libro incluye, distribuidas en sus tres partes, seis amplias crónicas escritas por periodistas que cuentan todo lo que se perdió con el fuego, cómo se vivió la catástrofe, quiénes fueron los héroes y las víctimas del incendio, la corriente de solidaridad que se desató en toda España, el modelo que se eligió para reconstruir la ciudad y quiénes fueron los grandes perjudicados y los grandes beneficiados de aquel proceso. Datos inéditos se rescatan de los archivos para completar la historia de aquellos días.

El 10 de julio se publica en El Diario la cartilla con la que se puede conseguir este libro a un precio especial para los lectores del periódico. Es imprescindible reservarlo en el quiosco o punto de venta habitual.