«Me asomé a la ventana y escuché a un hombre gritar que había fuego en el edificio»

DM

Un incendio en una campana extractora de un edificio en Fernando de los Ríos obliga a desalojar a los vecinos | No hubo heridos, pero los residentes se llevaron un buen susto

ANA DEL CASTILLOSantander

«Escuché a un hombre gritar en la calle. Me asomé a la ventana y había mucha gente mirando a mi edificio. Cuando abrí me dijeron que se estaba quemando, que saliera a la calle», cuenta Ana María Gutiérrez, vecina del edificio de Fernando de los Ríos, 61, que ayer sufrió un pequeño incendio en una campana extractora del tercer piso.

Fue un buen susto para los vecinos, en su mayoría gente mayor. «Coincidió que ese día había ido al banco y tenía dinero en casa. Mi preocupación era cogerlo antes de salir corriendo», cuenta Julio San Miguel, vecino del cuarto.

El incendio -que se produjo pasadas las 20.45 horas- se originó en la campana extractora en la cocina de una mujer que estaba preparando la cena a sus hijos. «Tenía tuppers de plástico sobre el aparato y comenzó todo a arder. Así que cogió a sus hijos y salió corriendo a la calle», cuentan los testigos.

Fueron sus vecinos quienes se adentraron en la casa y apagaron las llamas. Cuando llegaron los bomberos «solo quedaban pequeños focos dentro del armario que albergaba la campana», explican. «Solo tuvimos que ventilar y cortar el cable de suministro eléctrico», dicen los bomberos.

«Había gente que se preocupaba por coger las escrituras de su casa. Yo solo quería salir del piso. Pasamos mucho miedo», dice Gutiérrez.

Hasta el lugar de los hechos se desplazó la Policía Local, una dotación de bomberos de Santander y los servicios sanitarios del 061.

Fuego en la lonja

Unas horas más tarde, a las 00.50, los bomberos recibieron otra llamada por fuego. Esta vez en la lonja de Santander. Unas cajas de madera de pescado ubicadas junto a una cámara frigorífica se habían prendido provocando una importante humareda.

Hasta la calle Alfonso Pérez número 3 se desplazó otra dotación de bomberos. Tuvieron que reventar la puerta porque dentro de la nave no había nadie. Tras una hora de intervención y después de «pasar la cámara térmica» estaban de vuelta en el parque.

Las cajas de pescado que han ardido estaban vacías y, en un principio, no se han producido más daños en la nave que los del humo.

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