«El Ayuntamiento desoye las indicaciones del Defensor del Pueblo», dice Pombo-Cañadío

La plaza de Cañadío, un día de julio. /María
La plaza de Cañadío, un día de julio. / María
Santander

El presidente de la asociación, Ricardo Alea, recuerda que hace un año «Soledad Becerril realizó unas sugerencias a Gema Igual que no ha cumplido»

Juan Carlos Flores-Gispert
JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

Hace un año, la Defensor del Pueblo, Soledad Becerril, realizó al Ayuntamiento de Santander varias sugerencias en la lucha contra el botellón, la ocupación de la vía pública por cientos de mesas y sillas de terrazas, el ruido que provocan los bares y terrazas y las sanciones de multa a quienes interfieran el descanso de los vecinos de la zona del Ensanche, atendiendo a la demanda presentada por la Asociación de Vecinos Pombo-Cañadío. «Un año después, no se ha hecho nada de lo que la defensora del pueblo sugería al Ayuntamiento», dice la vicepresidenta de la asociación, Ana Gómez.

El defensor del Pueblo realiza sugerencias que las instituciones pueden o no cumplir «y está claro que el Ayuntamiento no lo ha hecho ni lo hará porque como nos dijeron los ediles del PP en una ocasión, sólo son sugerencias, el Ayuntamiento no está sujeto a cumplir las indicaciones del Defensor del Pueblo», dice el presidente de las asociación, Ricardo Alea, veinte años ya en la lucha, «en la defensa de este barrio y el bienestar de los vecinos, contra el botellón y la ocupación de las aceras, que impiden transitar a los ciudadanos», dice.

Tampoco el Ayuntamiento ha contestado al Defensor del Pueblo, aunque fuentes del Consistorio explicaron este lunes, al ser preguntadas por este asunto, que el pasado 2 de abril se respondió al Defensor del Pueblo y en esa respuesta se detallaron las actuaciones que se han adoptado para reforzar la vigilancia y control policial y «evitar las molestias por el consumo de alcohol y el ruido».

El pasado 14 de marzo el Defensor del Pueblo informó a la asociación Pombo-Cañadío que «el Ayuntamiento de Santander, competente en relación a su queja registrada en esta institución... persiste en su actitud de no enviar la contestación pedida sobre la Sugerencia formulada. Ante tal actitud, esta institución se ha visto obligada a recordar una vez más al citado organismo su deber de colaborar para el rápido esclarecimiento de la situación que planteaba su queja». La sugerencia era «acabar con el botellón e incrementar las multas», recalca Ana Gómez.

«No se lucha contra el botellón, el ruido o la invasión de aceras por las terrazas de bares»

En su Sugerencia de marzo de 2007, el Defensor del Pueblo establece «pautas de actuación que permitan mejorar la calidad de vida de los vecinos de la zona, tales como identificar los principales focos de ruido, sancionar con multa -graduada proporcionalmente- a los ciudadanos que estén consumiendo bebidas alcohólicas en la vía pública y restringir al máximo las zonas habilitadas para terrazas y veladores de los locales de ocio de la zona, de acuerdo con la legislación sobre drogodependencias de Cantabria». «Como es sabido -dicen Gómez y Alea- el Ayuntamiento no sólo no ha hecho nada, sino que siguen instalándose terrazas en cada esquina».

En el mismo informe de hace un año el Defensor del Pueblo desvela que de 23 procedimientos sancionadores del Ayuntamiento por consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, solo en tres «los infractores han abonado la sanción impuesta». Y también establece que «habría sido considerado positivamente que esa Administración (se refiere al Ayuntamiento de Santander) hubiera establecido criterios para restringir al máximo el consumo de la bebida alcohólica en la vía pública».

También el Defensor del Pueblo «le daba al Ayuntamiento cierto tirón de orejas», dice Alea pues indicaba que «este Ayuntamiento ha de velar por el cumplimiento de las exigencias establecidas en la normativa ambiental, y adoptar medidas preventivas pues no son admisibles mayores demoras en solventar este problema», el de los ruidos que provoca la música y los clientes, de los locales hosteleros nocturnos y diurnos, concluye Ana Gómez.

Y sentencia: «Está claro que a la alcaldesa y su equipo de gobierno no les preocupa la salud de los santanderinos pues han permitido que la zona del Ensanche se haya convertido en un parque temático de bares y gente bebiendo en la calle».

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