El Ayuntamiento de Santander busca al dueño de un décimo premiado en Navidad con 125.000 euros

Imagen de archivo del dia del sorteo /DM
Imagen de archivo del dia del sorteo / DM

Una señora entregó a la Policía un boleto de lotería con premio al día siguiente del Sorteo de Navidad: si no aparece su dueño en dos años, la mujer cobrará el dinero

Violeta Santiago
VIOLETA SANTIAGOSantander

¿Cuál es el sueño de cualquier español -sea rico o pobre, joven o anciano, listo o menos listo- un 22 de diciembre de cualquier año? Efectivamente: que le toque un pellizco de la lotería para 'tapar agujeros', si hay que atenerse a la frase que más se usa ante las cámaras de televisión a la hora de las celebraciones. Pues esa fantasía ibérica universal se le ha cumplido a alguien en Santander por valor de 125.000 euros. Pero el propietario del décimo premiado no lo tiene en su poder, no lo ha cobrado, y si no logra demostrar que es su legítimo dueño, lo tendrá muy crudo para llenarse los bolsillos.

Esta historia empieza el 23 de diciembre, al día siguiente del gran sorteo anual de la lotería. Este año, Cantabria y Santander fueron tocadas por la fortuna y hubo gente brincando de alegría, abriendo botellas de champán y soltando alguna lagrimita de felicidad. Cuando todavía la gran mayoría estábamos resignándonos a nuestra buena salud, una señora se presentó en dependencias de la Policía Nacional de Santander y entregó un décimo que se había encontrado en la calle. Un papelito con 125.000 euros. Por la cifra, cabe suponer que corresponde al número 51244, un segundo premio que regó de millones la capital. Con él llegaron 164 millones. La peña taurina Félix Rodríguez repartió la mayoría de las participaciones.

La Policía tuvo que consultar los pasos a dar con el Juzgado de Guardia y con Loterías y Apuestas del Estado (LAE), ya que no estaba claro cómo desenredar la madeja. La recomendación del organismo estatal fue que se confiara el boleto oficialmente a la alcaldesa, ya que así lo establece el Código Civil. Gema Igual, a su vez, lo depositó en una entidad bancaria.

Quien reclame el décimo tiene que conocer «las circunstancias expresadas al dorso»

Expediente de hallazgo

De forma paralela, se inició un expediente de hallazgo. Siguiendo este procedimiento, el Consistorio tiene que publicar un anuncio dos domingos consecutivos (váyanse a la página 3 de El Diario Montañés de hoy y lean lo que dice el aviso) para difundir el descubrimiento e instar a su dueño a acreditar que lo es. El reclamante tendrá que dar datos que le «identifiquen indubitadamente».

Además, Loterías y Apuestas ha suspendido el periodo de pago del premio: el derecho general de cobro caduca a los tres meses -contados a partir del día siguiente al sorteo al que corresponda el billete- y la resolución de este asunto puede ir para largo. Como es sabido, todo lo no reclamado se queda para las arcas del Tesoro y, de hecho, cada año hay jugadores que, por los motivos que sean, acaban por no demandar el dinero de sus décimos premiados.

Sin embargo, este no será el caso, ya que ha quedado interrumpido el plazo de caducidad hasta que se determine a quién pertenece el documento ya que se están aplicando, además, los dos artículos del Código Civil preceptivos, el 615 y el 616, que datan de 1889 y especifican que «el que encontrare una cosa mueble, que no sea tesoro, debe restituirla a su anterior poseedor. Si este no fuere conocido, deberá cosignarla inmediatamente en poder del alcalde del pueblo donde se hubiese verificado el hallazgo. El alcalde hará publicar éste dos domingos consecutivos. Pasados dos años a contar desde el día de la segunda publicación sin haberse presentado el dueño, se adjudicará la cosa encontrada al que la hubiese hallado».

Es decir, si no aparece nadie en dos años que demuestre, la señora que encontró la papeleta se quedará con el dinero. Desde LAE se afirmó que la entidad se limita ahora a esperar a que se resuelva el expediente abierto por el Ayuntamiento «o bien una orden judicial que nos comunique quién es el legítimo propietario del premio para proceder a su abono».

Premio en cualquier caso

En cualquier supuesto, la mujer que se lo llevó a la Policía no se irá con las manos vacías, ya que el Código Civil le reserva una parte del botín: «Si se presentara a tiempo el propietario, estará obligado a abonar a título de premio al que hubiese hecho el hallazgo, la décima parte de la suma o del precio de la cosa encontrada. Cuando el valor del hallazgo excediese de 2.000 pesetas (12 euros a día de hoy), el premio se reducirá a la vigésima parte en cuanto al exceso». Si aparece el propietario, su bocado de consolación «ascenderá a 12.500 euros brutos», según el cálculo de LAE.

Ahora vayamos a las dos preguntas del millón. ¿Sabía esta mujer que el décimo estaba premiado cuando se lo llevó a la Policía? Los expertos creen que sí: nadie dejaría de comprobar un boleto del sorteo más esperado del año. Pero advierten que también conocería que no podía hacerlo efectivo alegremente, ya que el máximo a cobrar sin aportar el DNI y, por tanto, quedar registrado, son 2.500 euros.

¿Cómo demuestra ahora el propietario que el décimo es suyo? El supuesto más fácil es que se hubiera dado cuenta de la pérdida y lo hubiera denunciado, algo que siempre recomienda el ente estatal para evitar este tipo de problemas. Si no hubiera denuncia previa, se abre infinitamente el abanico de posibilidades. De ahí que el Ayuntamiento pida a quien vaya a reclamarlo (a la secretaría general de la institución) que sepa describir el número premiado, la serie y la fracción, así como «las circunstancias expresadas al dorso». La alcaldesa Gema Igual es consciente de que el boleto puede generar un lío: «supongamos que se presentan tres personas distintas a cobrarlo...», deja caer. Ella no se lo quiere ni imaginar.

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