Centro Botín: 'Piano, Piano'

Estado de las obras del Centro Botín en septiembre de 2014.
Estado de las obras del Centro Botín en septiembre de 2014. / Celedonio Martínez
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  • La complejidad y la supervisión al detalle del arquitecto determinan la marcha de las obras, inmersas ahora en una fase «ralentizada»

  • Entre cincuenta y sesenta operarios trabajan en las últimas semanas en el edificio oeste

La fotografía del edificio que ya ha cambiado la fachada del Frente Marítimo apenas se ha modificado este verano. El Centro Botín posee todas las señas de identidad de un macroproyecto que emprendió su construcción el verano de 2012 y que tiene fijada su meta en algún punto aún sin datar de 2015. En esta primera semana de otoño el ritmo de las obras en el doble edificio que mira a la bahía y la ciudad desde el muelle de Albareda no se aprecia a simple vista. Precisamente el programa cultural y de ocio que se ha vivido en su entorno desde el pasado 22 de julio, y que culminará el próximo fin de semana, ha generado la mayor actividad y ha acaparado el protagonismo ciudadano.

Según las cifras oficiales de la Fundación Botín, entre cincuenta y sesenta operarios trabajan en la actualidad en la estructura diseñada por Renzo Piano. La sensación de parálisis, el avance menos visible sobre el terreno ha propiciado cierta inquietud en torno a un proyecto que encabeza la imagen de transformación del nuevo Santander.

La complejidad técnica de las labores sobre el antiguo solar portuario, la rigurosidad del arquitecto e incluso la innovación y sofisticación de algunas decisiones o soluciones aplicadas al doble edificio contribuyen a que sea aún más dificultoso establecer unos plazos concretos. Como dijo en primavera el propio Emilio Botín: «Un proyecto complicado que requiere gran calidad». En todo momento se ha admitido que Piano en estos dos años «ha cambiado 25 cosas porque quiere que el Centro Botín sea único».

La reducida actividad y el escaso movimiento que presentan las zonas acotadas para las obras se achaca a que su ejecución ha entrado en una fase en las que los trabajos y actuaciones en el interior de la estructura son las predominantes. Sin embargo, otras fuentes vinculadas al proyecto, que entró en otra etapa este verano tras la inauguración del túnel que soterra el tráfico bajo el edificio y la inauguración de los ampliados Jardines de Pereda, aseguran que la construcción se ha sumergido en un ritmo «moroso». A juicio de estas fuentes, «las obras de estas características requieren de un número de trabajadores mucho mayor y, además, es imposible augurar un plazo previsible de conclusión».

Uno de los operarios trabajando en la construcción de las obras del Centro Botín.

Uno de los operarios trabajando en la construcción de las obras del Centro Botín. / Celedonio Martínez

Precisión

De lo que sí hay coincidencia tanto en el seno de la obra como en lo que se transmite desde la propia Fundación, es que la personalidad de Piano, su excelencia como arquitecto, determina el proceso de lo que será un referente internacional pionero en la educación y las artes. El creador genovés es el único diapasón de un proyecto «complejo, que requiere finura y que responde a una labor de precisión y alta tecnología».

Según la institución santanderina, en el presente se trabaja especialmente en la cubierta y, por ejemplo, en detalles como «la ubicación de las grapas que sujetan la última chapa blanca de revestimiento que ya viene montada con las piezas cerámicas» finales.

Renzo Piano, que supervisa al detalle cada paso y actuación, procura que la forma del edificio refleje fielmente su ideario inicial: «Responder al entorno.» El suelo y las paredes curvas, así como la orientación, están pensadas para lograr el máximo aprovechamiento de la luz y de las vistas, tanto dentro del edificio como en las nuevas plazas públicas cubiertas que se van a generar.

En ámbitos vinculados al proyecto se admite la «ralentización de los trabajos», aunque en ningún momento se ha llegado a paralizar la obra ni el ritmo actual obedece a algún problema de estructura del edificio, como se ha llegado a especular. Esas mismas fuentes señalan que en estas semanas ha coincidido el estudio técnico complejo de determinadas cubiertas, de acuerdo con las últimas indicaciones de Piano con, en paralelo, una fase de negociación con diversas firmas contratistas de la UTE encargada del proyecto, lo que ha contribuido a un menor ritmo de ejecución de las obras. El pasado mes de junio, última comparecencia pública de Emilio Botín en Santander con motivo de la apertura de los Jardines, se anunció oficialmente que el ambicioso edificio estará listo el próximo año. La incógnita de una fecha fija en el horizonte permanece. El edificio, una doble estructura que ya domina el Frente Marítimo, primera obra en España de Renzo Piano, se desvelará «oportunamente».

Las diversas fuentes consultadas por este periódico apuntan a que el Centro difícilmente estará listo antes del próximo verano. Hace veintisiete meses se ponía la primera piedra. En el arranque de los trabajos hubo un compromiso. La obra sería entregada en febrero de 2014 y la construcción estaría concluida este verano con la intención de hacer coincidir su apertura con la celebración del Mundial de Vela, aunque esa opción quedó descartada ya desde finales de 2013. El Centro Botín se ha concebido como un espacio de arte de referencia a nivel internacional que «contribuirá al desarrollo social y económico de Santander a través de las artes, la educación y la creatividad».

También en agosto se supo que el Supremo admitía a trámite el recurso presentado por la Plataforma DEBA contra la sentencia que avaló la construcción del edificio en el frente marítimo. El Alto Tribunal decidirá si la ubicación del Centro Botín se ajusta a la legalidad. No obstante, en el periodo transcurrido desde que se pusiera la primera piedra en el antiguo aparcamiento del Puerto, todas las actuaciones y acuerdos vinculados directa e indirectamente con el proyecto han superado con éxito las batallas judiciales emprendidas en los juzgados y tribunales de Cantabria por los colectivos en su mayoría ecologistas, que se oponen al emplazamiento del edificio. La última, la del Tribunal Superior de Justicia de Cantabria, que avaló el pasado otoño el acuerdo del Gobierno al desestimar el recurso de DEBA. Asimismo, al inicio del verano una sentencia judicial echaba por tierra los argumentos de ARCA y de Ecologistas en Acción y concluía que «el edificio no vulnera ninguna normativa urbanística ni tiene impacto negativo alguno en el entorno».

Así estaba el edificio en septiembre de 2014.

Así estaba el edificio en septiembre de 2014. / Celedonio Martínez.

El último pronunciamiento judicial y el reciente fallecimiento del presidente de la institución, Emilio Botín, han alentado las especulaciones en torno a la marcha de las obras, aunque la institución santanderina niega que exista demora alguna. Sus responsables subrayan que con la vista puesta en 2015 las fases de obra son las ajustadas y se trabaja con el ritmo necesario. Ana Botín, presidenta del Santander, ya anunció tras acceder al cargo el compromiso «continuista» de todas las iniciativas en curso en las que se ha implicado la entidad, incluidos los proyectos sociales y culturales.

En un artículo del arquitecto del Pompidou y de la Torre Shard de Londres, publicado por este periódico con motivo de la muerte de Emilio Botín, Piano subrayaba que el presidente de la Fundación «siempre tuvo clara su visión de lo que quería lograr con el Centro Botín» y, confesaba, «jamás me dijo lo que tenía que hacer».

Renzo Piano, para quien la arquitectura es una búsqueda, está convencido de que en el caso del edificio frente a la bahía el debate previo fue esencial para su desarrollo actual e incluso «lo ha mejorado mucho». Profesionales del mundo de la arquitectura y la ingeniería coinciden en destacar que en torno al Centro Botín se aúnan la complejidad del proyecto con la identidad de un arquitecto detallista y riguroso. «Con Renzo Piano hasta el último día no puede darse por terminada una obra».