La ciudad, en la mitad del cielo

Celedonio Martínez

El Centro Botín se convierte en la atalaya de moda para redescubrir la mejor postal de un nuevo Santander

GUILLERMO BALBONASantander

Hay quien busca un nuevo perfil o una postal definitiva. Otros registran la inmediatez de la visita, el deslumbramiento, o el selfie imposible. La disyuntiva es elegir la bahía o la ciudad. El Centro Botín, en su primera semana de vida, se ha convertido en un pecio varado en el muelle santanderino que atrae cada día a centenares de visitantes. Artes, emociones y creatividad conforman la ecuación de la Fundación a la hora de explicar las señas de identidad del edificio diseñado por Renzo Piano.

Pero antes de que el visitante recorra las salas de exposiciones, acceda a la «experiencia» que propone Carsten Höller, descubra lo contemporáneo de los dibujos de Goya o asista a alguna de las citas de la programación, el edificio construido en el último lustro sobre el muelle de Albareda ha acaparado la expectación y el interés ciudadano.

El cineasta Wim Wenders confesó una vez que rueda para preservar momentos que jamás se repetirán: «Algo ocurre. La cámara lo ve y lo registra, y lo puedes contemplar de nuevo después». Ese espíritu ha presidido la actividad de un espacio que genera un nuevo diálogo entre la ciudad y la bahía, entre los jardines y los muelles.

Desde el próximo lunes el protagonismo de la nueva infraestructura estará centrado en las primeras convocatorias formativas

Desde este fin de semana y durante todo el verano los espacios generados por la morfología del Centro Botín acogerán actuaciones en torno al pachinko y al muelle, esas nuevas ‘plazas’ públicas donde la cultura y la creación se suman a la oferta cotidiana santanderina. El Centro Botín genera por el momento su propio efecto, un discurso arquitectónico reflejado en cámaras, en rincones y en perspectivas que logren plasmar un retrato diferente de la ciudad.

La altura, el espacio en voladizo, la sensación de cubierta que se adentra en la bahía y las miradas posadas sobre la ciudad han concentrado el rito iniciático ciudadano. La ‘piel de cerámica’ que envuelve el edificio, con su doble volumen, el juego de espacios entrecruzados de pasarelas y escaleras constituye la encrucijada de las visitas que desde el pasado sábado se suceden con ritmo incesante. No hay un balance oficial pero ya se conoció que el primer fin de semana fueron más de veinte mil personas las que pasaron por las instalaciones y el entorno, mientras que más de dos mil visitantes accedieron a las salas de exposiciones.

Desde anoche la programación cultural, con convocatorias en el interior y el exterior de la infraestructura, serán ya la agenda normalizada del Centro Botín.

No obstante, la propuesta formativa para el desarrollo de la creatividad a través de las artes del Centro Botín dará sus primeros pasos la próxima semana. Los cursos ‘Aquí y ahora’ y ‘Artes, emociones y creatividad para niños’ serán las primeras citas educativas.

‘Proyectos nacionales innovadores que vinculan artes, emociones y creatividad’ se desarrollará de lunes a viernes en el Auditorio. Un seminario abierto, enmarcado en la programación de los cursos de verano de la Universidad de Cantabria, en el que se estudiarán algunos de los proyectos más interesantes e innovadores del territorio nacional que se están llevando a cabo en la actualidad. Por su parte, la segunda propuesta focalizará en trabajar las habilidades sociales, emocionales y creativas de niños entre 8 y 12 años. El aula Cobalto del Centro Botín acogerá este curso, único en su género, enfocado al desarrollo de la inteligencia emocional y la empatía de los más pequeños.

También se pone en marcha el ‘Campus de Cine del Centro Botín’ (del 3 al 19), un taller práctico para que jóvenes de entre 12 y 18 años adquieran nociones básicas sobre los aspectos que condicionan el lenguaje audiovisual.

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